Tyrannosaurus rex en el Museo de Historia Natural de Londres

Probablemente muchos estaremos de acuerdo en que Londres no es una de las ciudades más idóneas para ir con niños: ciudad de enormes distancias, bulliciosa, con mucho cemento y actividad frenética por doquier. Sin embargo, Londres también es la gran ciudad de los museos, de cuya espectacularidad se ha hablado largo y tendido en muchas ocasiones.

Museo de Historia Natural de Londres

Hablar de museos no es hablar necesariamente de ocio para adultos, y buena prueba de ello es el gran Museo de Historia Natural de la capital británica. Inaugurado en 1881 como tal tras “independizarse” del Museo Británico, exhibe miles de especímenes de todas las especies animales y botánicas, así como exposiciones entomológicas, mineralógicas y paleontológicas.

Hay tres caracteristicas fundamentales que definen la espectacularidad de este museo: su enorme edificio, de imponente fachada de arquitectura Victoriana; la inmensa y variopinta colección que alberga y, sobre todo, el omnipresente carácter divulgativo que tanto hará disfrutar a grandes y pequeños.

Atravesando el planeta Tierra en el Museo de Historia Natural de Londres

En el Museo de Historia Natural todo se nos explica con gran profusión de detalles: la evolución del planeta Tierra, tectónica de placas incluída; la biodiversidad, los procesos naturales más importantes, y la evolución de las especies, entre otros. Podremos observar vídeos explicativos de estos procesos, tocar minerales de rarísima procedencia. Atravesaremos un globo terráqueo a través de unas escaleras mecánicas, escucharemos vientos huracanados o visitaremos el interior de una ballena. Incluso podremos comprobar en nuestras propias carnes qué se siente durante un terremoto de escala moderada: para ello nos situaremos en un decorado ambientado en un supermercado japonés, y en pocos instantes todo se moverá a nuestro alrededor y veremos en un televisor escenas similares de terremotos, pero en este caso reales.

Sin embargo, las grandes estrellas —nunca mejor dicho— del Museo de Historia Natural de Londres son los dinosaurios. Podremos contemplar huesos y fósiles de dinosaurios pequeños y grandes, acompañados de dibujos que nos explicarán el hábitat de estos bichos y su modus vivendi. También veremos maquetas espectaculares de dinosaurios algo más grandecitos, como diplodocus y triceratops, así como esqueletos reales de un sinfín de especies ya extinguidas.

Dinosaurios

Y todo esto será tan solo un preámbulo para llegar a la exposición más aclamada y visitada del museo: toda un área dedicada al depredador más grande y temido de todos los tiempos, el Tyrannosaurus Rex. Podremos contemplar varios esqueletos de especímenes reales, averiguar cómo cazaban o criaban sus crías; veremos cómo utilizaban sus patas cortas delantera, y podremos medir colmillos de Tyrannosaurus Rex reales.

Pero unos rugidos lejanos nos inquietarán y llenarán de curiosidad al mismo tiempo: siguiendo a las masas de curiosos, llegaremos a una sala en donde se exhibe una maqueta articulada a escala real de uno de estos monstruos del pasado remoto de la Tierra. Su sola contemplación ya vale por todas las colas que hayamos habido de soportar al entrar al museo, los movimientos del Tyrannosaurus están logradísimos y es una gozada ver cómo los pequeños se quedan embobados ante su presencia, entre temerosos y fascinados.

Ah, por cierto, no hemos dicho que visitar el Museo de Historia Natural de Londres es gratis.Cómo llegar

En Londres se tiene que ir en metro a todas partes, y la parada más cercana es South Kensington. El propio tunel de salida nos deja a las puertas del museo.sidebar:ciudad:londres

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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