Addis Abeba

Amanece en Addis Abeba. Me despierto muy temprano, la mañana de mi cumpleaños, en uno de los bancos del aeropuerto de Bole con vistas impresionantes de la planicie africana. De fondo, suena un grupo de música etíope que me hace emocionarme y empezar a escribir a todos los que más quiero vía WhatsApp y recordarles que hoy es un día más con vida. Pienso que con los años, ya que pasan y para todos, he podido pasar de cruzar la frontera con Canadá para amanecer el día de mi cumpleaños en las cataratas del Niágara a intentar superarme un poco más y conseguir hacer realidad otro de mis sueños: conocer Africa profunda a través de sus habitantes.

Addis Abeba
Addis Abeba

Estoy a punto de embarcarme rumbo a Chad, hacia la que probablemente sea la aventura de mi vida. Me invade la emoción, la expectación, el silencio, el respeto, la motivación por conocer esta cultura y este país que tanto ha dado al mundo y al que el mundo ha dado tan poco. Ironías de la vida, se dice. En nuestra sociedad occidental, dominada por el egoísmo, por el hedonismo y por el estar bien poco importa o más bien nada el cómo hagas sentir tú a los demás. Con lo fácil que es y lo poco que demanda. Es difícilmente explicable cómo hemos podido llegar a este punto de no retorno en el que el tiempo y la felicidad (algo tan abundante en una época no tan lejana) ha pasado a formar parte del banco de hipotecas de nuestra vida y lo deseamos y lo buscamos tan fervientemente cuanto más vacíos nos encontramos de nosotros mismos.

Aquí se respira pobreza, pero no hay hipotecas emocionales. Todavía no han llegado y la salud mental impera aunque no la física, volviendo a la ironía de antes: gran materia prima y escasos recursos para desarrollarla.

Es la historia de la vida: unos dan y otros reciben, ¿realmente tiene fecha de caducidad esta situación?

Continúa leyendo la serie 'Viaje a Chad y Etiopía'Bienvenidos a N’DjamenaLlegada a la Misión  

#africa#chad#Solidaridad#viaje Solidario

Publicado por Doris

Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas (Michael Ende)
2 comentarios
  • Son realmente cronicas de viaje diferentes , que hacen compartir el momento y el sentimiento.
    Tu vision de lo acontecido es unica.
    Gracias Doris. !!!!!!!

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