Descubre la Vall de Boí

El valle de Boí, en el Pirineo de Lleida mezcla perfectamente la naturaleza pura de los pirineos con la arquitectura románica en una pequeña valle escondida, a casi 300 km de Barcelona.

Iglesia románica de Sant Climent de Taüll, by Marc
Iglesia románica de Sant Climent de Taüll, by Marc

Desde el siglo XI el valle, bajo el dominio de Erill, formaba parte del obispado de Urgell, y aparece como entidad en el año 1066 en un tratado de los condes del Pallars. Como los señores de Erill ayudaron en la reconquista junto Alfonso I el Batallador, fueron recompensados. De esta manera se pudieron construir las bonitas iglesias románicas que hay repartidas en el valle.

El valle de Boí tiene en sus poblaciones nueve edificios declarados Patrimonio de la Humanidad, por mostrar la cultural de la edad media europea a través de los Pirineos y ser una demostración viva del arte románico catalán. Aquí el románico (con influencia lombarda) se presenta en su estado más puro, aunque las iglesias aparentan sencillez y austeridad, encontramos en estas poblaciones auténticas obras de arte del siglo XII. Durante mediados del siglo XII estas iglesias fueron pintadas y decoradas por artistas de Lombardía, que pintaron las obras cumbre de la pintura medieval y románica.

Sant Climent de Taüll

Pantocrator de Sant Climent de Taüll
Pantocrator de Sant Climent de Taüll

La obra más espectacular la encontramos en la iglesia de Sant Climent de Taüll. La iglesia de Sant Climent de Taüll consagrada el 1123, es la iglesia más representativa del valle de Boí. El Pantocrator que hay en el ábside de la iglesia es una pintura cautivadora y espectacular. En la actualidad se puede visitar el original en el MNAC de Barcelona, en la iglesia de St Climent de Taüll se encuentra una reproducción.

A destacar que se puede subir al alto y bonito campanario de casi todas las iglesias del valle para observar sus bonitas vistas, además de aprovechar para tocar un poco las campanas.

Sant Joan de Boí

La iglesia de Sant Joan de Boí, del siglo XIII que se encuentra antes que el pueblo de Sant Climent de Taüll. Esta iglesia tiene frescos interiores y exteriores que se han conservado hasta nuestros días. Los frescos representan las profecías de Daniel y la lapidación de San Esteban, además se pueden observar animales mágicos que tienen su propio significado.

Vistas del campanario de Erill la Vall
Vistas del campanario de Erill la Vall

Erin la Vall

Otra bonita iglesia es la de Erill la Vall, donde aunque es un pequeño pueblo con un centenar de habitantes, la iglesia es muy bonita y espaciosa. Con un alto campanario e interiores de madera.

Los precios de las entradas a las iglesias son muy económicos. Cada iglesia está muy bien informada, los accesos bien cuidados y señalizados, y aunque algún campanario parezca un poco inaccesible parece todo bastante más seguro que otras iglesias europeas.

Todas las 9 iglesias se pueden visitar con una única entrada de 5 €, o bien hay entradas individuales por 1,20 €. Así que si quieres disfrutar de un fin de semana en la vall de Boí, te puedes permitir el lujo de visitar estas auténticas obras de arte perfectamente integradas en la naturaleza de los Pirineos catalanes.

No nos olvidaremos de hablar del Parque Nacional de Aigüestortes, que es una de las zonas con más lagos de todos los Pirineos. La cima más elevada es el Peguera de 2982 metros, y la más emblemática Els Encantats, con flora y fauna de Alta montaña y la posibilidad de hacer senderismo por sus múltiples rutas, y dormir en sus diferentes refugios (que aconsejamos reservar con antelación).

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#arte#pirineos

Publicado por Marc

"Seamos realistas y hagamos lo imposible". El Che Guevara
2 comentarios
  • Yo estuve en la Vall de Boí hace unos años y me encantó, porque puedes hacer muchas cosas, ya sea en invierno como en verano. Hay un montón de empresas de deportes de aventura o puedes ir por tu cuenta a hacer senderismo. Y en invierno puedes esquiar en la estación, que no está muy masificada. La zona es preciosa, vale la pena visitarla.

  • La Vall de Boí es un sitio espectacular y, además, muy tranquilo. No está nada masificado, sólo algunos fines de semana puntuales. Pero nada comparado con la ciudad. Vale la pena visitarla (como comenta la compañera de arriba) tanto en verano como en invierno, siempre hay algo que hacer. Y añadiría que si vais por allí, optéis por una casa rural, una opción de turismo que para mí es mucho más respetuosa con el entorno. Siempre que he estado allí me he alojado en Cal Soldat, en el pueblo de Castell de Mur.
    Marta

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