La construcción de la Gran Muralla China

Construcción de la Gran Muralla China

Mitos, leyendas, cuentos y tradiciones. En ellos, entre líneas, yacen las únicas crónicas del enorme sacrificio que supuso la construcción de la Gran Muralla China cuando el faraónico proyecto comenzó a tomar forma en el año 220 a. C. Fue indiscutiblemente la época de Qin Shi Huang, el héroe que unió los seis reinos guerreros bajo un único estandarte. Fue la época del Primer Emperador de China.

Una muralla que son muchas

A pesar del nombre, la Gran Muralla China no es una única muralla sino la conjunción de muchísimas barreras erigidas, modificadas y restauradas en épocas distintas y por diferentes regentes, que además fueron levantadas con distintos materiales, a diferentes alturas y por diversos motivos –no siempre defensivos– y en épocas tan dispares como el 200 a. C. o el 1600 d. C. En realidad se cree que la primera muralla data del 700 a. C., pero la Gran Muralla propiamente dicha no comenzó a ser una realidad hasta que el Primer Emperador mandó unir varias de estas antiguas barreras con el fin de protegerse de los pueblos nómadas del norte.

Hoy en día, la sección de la muralla que nos viene a todos a la mente y que se puede visitar cerca de Pekín es de su último periodo medieval, dinastía Ming, y además está fuertemente restaurada aunque ello no impide que sea visitada con devoción tanto por turistas chinos como extranjeros. La grandiosidad que exhiben estos muros de ladrillo nada tiene que ver con la primera gran barrera, que se extendía por cientos de kilómetros y que ni siquiera era de piedra ni medía más de un metro de altura. Aún quedan restos de esta primera muralla del emperador Qin Shi Huang, aunque nadie los consideraría como tales a simple vista, como tampoco son tomados en cuenta a nivel turístico y por ello van desapareciendo a marchas forzadas bajo otras construcciones de una China moderna que tiene mucha prisa por crecer.

A la izda., muralla de la dinastía Jin (265 - 420 d. C.). A la dcha. restos de muralla de la dinastía Han (206 a. C. - 220 d. C.)
A la izda., muralla de la dinastía Jin (265 – 420 d. C.). A la dcha. restos de muralla de la dinastía Han (206 a. C. – 220 d. C.)
La Gran Muralla China
Gran Muralla China, dinastía Ming (1368 – 1644 d. C.)

Una obra con la que esculpir un pueblo

Murallas de barro o de piedra, más altas o más bajas, rematadas por torres o simples elevaciones artificiales del terreno, el esfuerzo por construir y mantener más de 20.000 km de paredes fue titánico para una sociedad china que fue definiéndose y forjándose en el transcurso de los veinte siglos que le llevó concluir una de las obras arquitectónicas más ambiciosas proyectadas por el ser humano. En muchos tramos fue necesario levantar verdaderas ciudades para abastecer de materiales y servicios a los miles y miles de trabajadores y esclavos que se dejaron la vida poniendo piedra sobre piedra, y paradójicamente, este hecho propició el establecimiento de una cultura identitaria, y sobre todo llevó a la definitiva separación de los pueblos fronterizos del norte de sus vecinos nómadas. Adentro del muro quedaría el pueblo chino; afuera, los bárbaros. Y sin embargo, en periodos de convulsiones políticas e invasiones militares, la gran muralla nunca impidió la libre circulación de los ejércitos en uno u otro sentido, como hizo patente el legendario Gengis Khan en su proyecto de hacerse con el control de China y de medio mundo conocido. No obstante, esa barrera bien definida y reconocida, aún siendo frágil, sirvió para separar claramente a unos pueblos de los otros.

Así pues, los historiadores creen que la Gran Muralla no tuvo tanto una función defensiva como de definión de un país, China, a base de delimitar sus fronteras y de organizar sus pueblos para completar una obra que parecía no tener fin.

Construcción de la Gran Muralla China

Siempre presente en mitos y leyendas

La historia china se ha escrito con las vicisitudes de emperadores, reyes y clases dirigentes, y hemos heredado un completo registro de sus vidas y milagros a lo largo de miles de años. Pero hoy en día, los historiadores intentan ver los hechos desde otro punto de vista, lo hacen desde la perspectiva de la población civil que vivió en estas épocas, de aquellas sociedades que soportaron las enormes cargas impuestas por sus gobiernos para sufragar tantas guerras y delirios de grandeza. Pero en el caso de la construcción de la primera Gran Muralla China, ésto no es posible. Los pocos registros que quedan de la época fueron encargados por reyes para hablar de sí mismos. Podemos excavar los muros de la Gran Muralla en busca de reliquias y restos de los artefactos de su construcción, analizar las sociedades del momento, su composición e hipotética fuerza trabajadora –también número de esclavos–, apuntar las políticas socioeconómicas de éste o aquel otro emperador; ¿pero quien nos ha dejado registro de cómo fue construir semejante y monumental obra? ¿Quién hay que nos narre la agonía de ser vencido, esclavizado, separado de familiares y amigos y forzado a trabajar en la construcción de un muro de más de 20.000 km de extensión, probablemente para perecer en el proceso? Al parecer nadie lo ha hecho. China no conserva la historia de la edificación de la primera muralla, ni existió un Homero chino que al menos la narrara en forma de épica.

Aún así, sí que han llegado a nuestros días algunos breves fragmentos que nos dicen que éste fue un tema traumático y polémico en la época.

¿No véis justo debajo de la Gran Muralla, los esqueletos apilados de los hombres que murieron construyéndola? Estas líneas de denuncia son de alrededor del 48 a. C., cuando un escritor, Jia Quanzhi, constataba que: Las canciones sobre los grandes sacrificios de la construcción de la Gran Muralla nunca han cesado de cantarse.

Si la historia oficial y los escritos sólo hablaban de gestas imperiales y estaban vetados al pueblo llano, éste tenía que encontrar otra manera de transmitir su memoria y lo hizo en forma de mitos, leyendas y narraciones populares contadas oralmente. Estas historias no tienen porqué ser literalmente verídicas. Su verdad es más compleja: capturan memorias folklóricas, dramatizan el pasado, le proporcionan una razón de ser, un contexto y una dignidad. Los historiadores intentan hacer lo mismo pero separando el grano de la paja, los hechos de la ficción; pero no pueden reemplazar lo conseguido por aquellos contadores de historias que han transmitido mitos, leyendas y cuentos tradicionales durante milenios, y tampoco deberían de hacerlo, puesto que estas historias son el poso de la cultura china y nos narran su pasado con mucha más fuerza emocional que una crónica más o menos objetiva. En China, mucho más que en Occidente, la historia y el mito se entremezclan.

Y todos estos elementos los podemos ver claramente en una de las leyendas más antiguas y famosas del folclore chino: las lágrimas de Meng Jiangnu.

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#asia#China#historia antigua

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
3 comentarios
  • Vaya, reconozco que no conocía el verdadero origen de la/s murallas! Muy interesante el post, espero poder ver algún día en persona esta joya! Espero las leyendas de tu próximo post!

  • Buscando información sobre China, me he topado con este blog de viajes. Muy bueno oye! Siempre es interesante conocer un poco de cultura, en este caso oriental, antes de emprender un viaje que llevas esperando un año. Te sigo! 😉

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