El Manneken Pis de Bruselas

El famoso Manneken Pis de Bruselas (en dialecto bruselense Menneke Pis, ‘niño que orina’) no es más que una pequeña estatua de bronce de 50 centímetros de altura, aproximadamente, situada en el centro histórico de la capital belga. Sin embargo, no deberíamos dejarnos llevar por su insignificante tamaño para valorarla, puesto que se trata del monumento más famoso de toda Bruselas y posiblemente de Bélgica.

La famosa estatua está situada en la esquina de la Rue de l’Étuve & Eikstraat, muy cerquita de la plaza del Ayuntamiento. Ubicada a unos pocos cientos de metros de la misma casa de la vila, por el ala que da a la Grote Markt, no tiene pérdida. Sobre una fuente de bronce, el niño desnudo, que fue realizado por Jérome Duquesnoy, lleva orinando desde 1619.


El Manneken Pis tiene siempre mucho público –algo turista– a su alrededor, y su fama no discrimina edades; junto con la Gran Place, se ha convertido en una de aquellas fotos obligadas sin la cual no puedes volver a casa diciendo que has estado en Bruselas. De todas formas, es un placer acercarse a ella a través del casco antiguo de la capital europea, así que se le puede perdonar que haya que poner un zoom de varios aumentos para poderla fotografiar con la cámara.

Las mil y una caras del niño meón

En 1698, el gobernador Maximiliano Emmanuel regaló una túnica para vestir la figura. Ése sería el principio de una tradición que continúa hasta hoy en día. Los presidentes de gobierno que visitan Bruselas donan para la estatua pequeñas réplicas de sus trajes nacionales, que se conservan en el Musée de la Ville, en la Maison du Roi, y la colección supera ya los 700 trajes.

Museo de la Ciudad de Bruselas
Horario de Atención: Abierto todo los días (no el lunes) de 10h a 17h.
Visitas guiadas: reservar de antemano T 02 279 43 55
Entrada: 3 euro – 2,50 euro estudiantes, jubilados, grupos- 1,50 euro grupos scolares., 6>15 Años – gratis < 6 Años

La estatua es vestida en muchas ocasiones con un disfraz, según un programa gestionado por la asociación sin ánimo de lucro Amigos del Manneken Pis, en ceremonias que a menudo son acompañadas por una banda de música. Cuando el chorro del Manneken es conectado de nuevo tras ser vestido, el exceso de presión tras esta abstinencia puede llegar a salpicar a los espectadores, ante el alborozo general.

Manneken Pis - guardia inglés

Manneken Pis - San Nicolás

Manneken Pis - submarinista

Manneken Pis - FC Barcelona

Manneken Pis - Beduino
Manneken Pis - Beduino del desierto

Manneken Pis - Astronauta
Manneken Pis - Astronauta

Manneken Pis - Polichinela
Manneken Pis - Polichinela

Manneken Pis - Licenciado
Manneken Pis - Licenciado

Una estatua controvertida

Aunque la Manneken Pis de Bruselas es la estatua más conocida, existen en Bélgica otras muy similares. Se encuentran en ciudades como Geraardsbergen, Hasselt, Ghent (Gante) y en la villa Broxeele, en el norte de Francia. Precisamente, Bruselas y Geraardsbergen se disputan cuál es la estatua más antigua, sin claro vencedor.

La estatua del Manneken Pis expuesta en la calle actualmente es una réplica, pues el original que fue robado en la década de los 60, y recuperado posteriormente, se encuentra junto a una copia en bronce dorado del siglo XVII, en el Musée de la Ville de Bruselas.

El pequeño Manneken Pis ha sido y será por siempre mofa y fuente de protestas de turistas desilusionados, que no aciertan a entender cómo han marcado en su lista de imperdibles de Bruselas la visita al niño de bronce meón más famoso del mundo, para luego encontrarse a semejante renacuajo, escondido en una esquina de la gran capital. Si el niño no está disfrazado, la desilusión está casi garantizada.

No obstante, el sentir de los bruselinos respecto a su pequeño héroe “miccioso” es bien diferente: “Nueva York tiene la Estatua de la Libertad, Copenhague tiene su Sirenita, y Bruselas tiene… el Manneken Pis. La estatua de este pequeño niño en postura comprometida lleva siendo una atracción turística de la ciudad desde hace centurias. Cuando mucha gente ve nuestro ‘meón’ por primera vez, su primera reacción es siempre de asombro: ‘Mira, ¡es pequeñísimo! ¿Por qué querrá la gente verlo? ¡Es un timo!’ La gente de Bruselas, sin embargo, lo acepta como es. Después de todo, las cosas no siempre tienen que tener un tamaño descomunal para ser bonitas.“”

Enlaces de interés

sidebar:ciudad:bruselas

#bélgica#bruselas#estatuas#Europa#leyendas

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *