La Domus Aurea de Nerón

La construcción de la Domus Aurea (Casa Dorada) ha sido considerada como la empresa más extravagante de toda la historia de Roma. Cuando dos tercios de la ciudad fueron carbonizados por el gran incendio de 64, el emperador Nerón se sirvió del espacio “libre” para construir su nuevo palacio. Construída en muy poco tiempo —Nerón se suicidaría en el 68 pero antes pudo disfrutar ampliamente de sus estancias— la enorme cúpula dorada que le dio nombre no era más que uno de los muchos elementos extravagantes de su decoración: había oro por todas partes, techos estocados con piedras semi-preciosas y remates en marfil, mosaicos de acabado preciosista, piscinas y fuentes por doquier, un lago artificial…

Domus Aurea

La mayoría de las paredes estaban cubiertas de frescos, que trataban diferentes temáticas para cada uno de los grupos de estancias; las habitaciones, rematadas en mármol blanco perfectamente pulido, con formas que jugaban con la luz y la concentraban o dispersaban al antojo de los arquitectos. Había piscinas en muchos de los suelos, y fuentes que repicaban agua en todos los pasillos. Nerón mostró gran interés en cada pequeño detalle del proyecto, según los Anuarios de Tácito, y supervisó en todo momento a los dos arquitectos principales del complejo, Severo y Céler. En definitiva, la Domus Aurea radiaba un lujo nunca visto hasta entonces.


Zona en donde se asienta la Domus Aurea

La villa más lujosa de Roma

La Domus Aurea ocupaba, según se ha calculado, alrededor de 50 hectáreas entre las colinas del Palatino y el Esquilino, en total un área 25 veces la del coliseo, y contaba con nada menos que 300 habitaciones. También tenía viñedos, campos de maíz, bosques y un lago artificial en el actual emplazamiento del Coliseo romano. Al parecer, se trataba de una villa dedicada exclusivamente a fiestas, ya que ninguna de las 300 habitaciones servía de dormitorio. Más extraño todavía es que aún no se ha encontrado una sola cocina o letrina en todo el complejo.

Severus y Céler utilizaron técnicas muy innovadoras. Nada más entrar los invitados podían maravillarse con una cascada de agua que parecía venírsele encima pero que en el último momento desaparecía por un canal a sus pies. El palacio contaba con magníficos vestíbulos y columnatas, bibliotecas e innumerables piscinas y baños con piletas de plata surtidas de agua de mar o de distintas aguas minerales.

El comedor principal estaba coronado por una cúpula que giraba día y noche entorno a su eje mediante la fuerza del agua, y los techos de muchos otros comedores estaban formados por unas planchas móviles de marfil y oro que, accionados por esclavos durante los banquetes, se entreabrían para dejar caer pétalos de flores y perfumes variados entre los invitados. Se dice que en una ocasión cayó tal cantidad de pétalos de rosa sobre un desafortunado invitado que éste murió asfixiado.

Sala Octogonal de la Domus Aurea

Los frescos cubrían cualquier superficie que no lo estuviera ya por oro o piedras preciosas. El principal artista del fresco fue Fabulus. La técnica del fresco demanda velocidad y un trazo seguro y decidido: Fabulus y su estudio cubrieron una espectacular área de paredes con sus pinturas al fresco. Plinio, en su Historia Natural, narra cómo Fabulus iba a pintar la Domus Aurea unas pocas horas cada día, mientras había luz natural. La precisión y rapidez en la ejecución de Fabulus proporcionó una maravillosa unidad a sus composiciones, rematadas por una delicadeza preciosista.

Fresco de la Domus Aurea de Roma


Según el biógrafo Suetonios, Nerón pronunció una frase memorable cuando se trasladó al nuevo palacio: ¡Por fin podré vivir como un ser humano!

La Domus Aurea sin Nerón

Tras la muerte del emperador, la Casa Dorada pasó a ser una molesta extravagancia para sus sucesores. Fue desmantelada de mármoles, piedras preciosas, oro y marfil en unos pocos años. Poco después, el palacio y sus alrededores, que englobaban un área de 2.6 km², fueron totalmente enterrados y se procedió a construir en la nueva capa de tierra: Vespasiano construyó su Anfiteatro Flaviano (luego Coliseum) sobre el anterior sitio del lago de la Domus Aurea, los Baños de Trajano y el Templo de Venus y Roma fueron también construídos en el nuevo estrato. En un plazo de 40 años, la Domus Aurea había desaparecido completamente de la superficie, pero paradójicamente esto hizo que sobreviviera el paso de muchos siglos, principalmente sus frescos al tener unas condiciones —humedad prácticamente nula, aislada de la intemperie— idóneas para su conservación.

Termas de Trajano, en la capa inferior estaría la Domus Aurea

El coloso de Nerón

Se dice que Nerón solicitó al escultor griego Zenodorus una colosal (35m de alto) estatua de bronce, que colocó en la entrada de la Domus Aurea. Algunos historiadores dicen que se trataba de una escultura del mismo Nerón (Colossus Neronis), otros creen que desde el principio representaba al Dios Sol. Parece que nunca se sabrá a ciencia cierta dado que posteriores emperadores le cambiaron el rostro a la estatua. Suetonius, biógrafo de Nerón y que nació unos pocos años después de la muerte del emperador, es el único que hace referencia a “una colosal estatua del emperador”. Pero no dice que se llegara a erigir en la entrada de la Domus Aurea.

Otro cronista de la época, Plinio el Viejo (23-79), sí que dice que la estatua representaba a Nerón, pero bien pudiera ser una opinión expresada por los muchos detractores de Nerón, que quisieron denigrar su imagen al máximo tras su muerte. Plinio presenció los trabajos de Zenodorus, pero no dice que se finalizaran en la época de Nerón. El historiador Dio Cassius, del siglo III DC, dice que el emperador Vespasiano fue quien erigió el coloso muchos años después de la muerte de Nerón, pero no en la Domus Aurea sino que en la Vía Sagrada. Por todo ello es poco probable que Nerón viera la colosal estatua de bronce delante de su magnífico palacio.

Finalmente, Trajano hizo trasladar la estatua al lado del Coliseo (de ahí éste tomó su actual nombre), y finalmente fue destruída en el siglo IV tras una incursión de los bárbaros.

Columna de Nerón, en la entrada de la Domus Aurea

El legado de la Domus Aurea

Algunas de las extravagancias de la Domus Aurea tuvieron repercusión en el futuro. Los arquitectos diseñaron dos de los principales comedores flanqueando una estancia octogonal, coronada por una cúpula con un oculus central que dejaba entrar la luz. Probablemente se trató del primer uso de una cúpula que no estuviera destinada a un templo dedicado a los dioses, como el del Panteón. Otra innovación tendría una enorme influencia en el arte futuro: Nerón situó mosaicos en los techos, cuando hasta entonces su uso se había restringidos a los suelos. Sólo han sobrevivido algunos fragmentos, pero la técnica fue copiada extensivamente, convirtiéndose en una característica fundamental del arte cristiano, como se puede ver en varias iglesias de Roma, Ravena, Sicilia y Estambul.

Fresco en la Domus Aurea

La Domus Aurea ha luchado contra el tiempo desde que, a finales del siglo XV, un paseante cayera por una grieta del Palatino y se rompiera una pierna. El hombre quedó cojo, pero descubrió unas “grutas” fascinantes, llenas de pinturas y colores. La pasión por las “grutas” contagió de inmediato a los principales artistas y tuvo un potente impacto sobre la estética renacentista: Rafael, Miguel Ángel y Pinturicchio fueron algunos de los que se descolgaron con cuerdas para observar la decoración neroniana y para dejar, como buenos turistas, su firma. Para entonces, las pinturas eran una celebridad, y su aparición coincidió con el redescubrimiento de la Historia Clásica, tan de moda en el Renacimiento. Es entonces cuando se denominó a algunas de sus escenas bajo el calificativo de grotesco, y éste estilo pasó a formar parte de la historia del arte.

Frescos en la Domus Aurea

En los siglos siguientes prosiguieron las incursiones y los autógrafos: Giacomo Casanova y el marqués de Sade inscribieron sus nombres en la misma pared, a pocos centímetros uno del otro. Pero con la gente entró el aire, y con él, la oxidación y el deterioro de los frescos.

La Domus Aurea en la actualidad

El redescubrimiento de la Domus Aurea abrió las puertas a la entrada de la humedad, y con ello comenzó su lenta pero inexorable decadencia. Las lluvias torrenciales puntuales, como la ocurrida en 2006, también han causado muchísimo daño a su estructura.

Visitando la Domus Aurea

Tras más de 20 años de restauración, la Casa Dorada se reabrió con gran pompa en 1999, pero seis años más tarde se tuvo que volver a cerrar, debido a desprendimientos y problemas de seguridad en general. En Febrero de 2007 se reabrió de nuevo a los turistas, restringiendo el número de visitantes y obligando al uso de casco en su interior. Sólo se abrieron unas pocas salas de las 150 que han sido descubiertas, y no se incluía el salón octogonal.

Los visitantes podían observar, además, en algunas de las salas y galerías, el grave deterioro que obligó al cierre de la Domus Aurea, provocado por la humedad y las filtraciones de agua. La arqueóloga Irene Vignatelli, que guiaba en 2007 la visita de un reducido grupo de periodistas, explicó que el grado de humedad en invierno dentro de la Domus Aurea “alcanza entre el 83 y el 99 por ciento” y que supone el peor enemigo de los muros y las obras de arte que encierra.

La Domus Aurea ha vuelto a cerrarse el 25 de Marzo de 2008, debido a que con los años se ha recortado el presupuesto de restauración, que ha de ser continua por otra parte, y han vuelto a surgir problemas de seguridad. Los italianos y su gobierno tendrán que plantearse hasta qué punto quieren apostar por la conservación de su impresionante legado histórico, y la Domus Aurea, entre otros monumentos en peligro de colapso, no esperará demasiado a que se tome una decisión.

Ojalá podamos contar en 3viajesaldia que se ha vuelto a abrir la villa más lujosa de Roma a las visitas culturales.

Restauración de la Domus Aurea

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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