Leopoldstadt, la Chueca de Viena

Leopoldstadt, la Chueca de Viena

Hoy tenemos el inmenso placer de publicar un artículo de nuestro buen amigo José Ramón Álvaro González, periodista de viajes consumado y compañero en Travel Inspirers. A nosotros nos encanta el particular enfoque viajero y narrativo de José Ramón, plasmado en su blog Viajes, Rock y Fotos. Además, sus fotografías son siempre de lo más sugerente. José Ramón nos descubre en esta entrada una Viena diferente, joven, trendy y cosmopolita, muy alejada de la dinastía de los Habsburgo, la ópera y el vals, Sisí emperatriz y tantos otros estereotipos. Pasemos pues a descubrir una nueva Viena a través de sus ojos.

Si pasas unos días en Viena, sus habitantes comienzan a hacerte confesiones. Te hablan de sus vidas, de su país, de su historia, y lo que es más importante de su ciudad: “El primer y segundo distrito siempre fueron opuestos, aún lo son. Si el número 1 representa la ópera: ostentoso, rimbombante y siempre fausto; el 2 es como un vals: sinuoso y rítmico, moderno con aire nostálgico: bohemio”. Así me lo cuenta Mark Österr, un frutero del Karmeliteviertel, el barrio de las Carmelitas, enclavado en pleno distrito de Strauss.

Jóvenes en un bar de Viena
Jóvenes en un bar de Viena

El distrito 2 está a unos pocos pasos del Ring, el anillo central de Viena, pero a varios kilómetros de su manera de entender el mundo. Hay que cruzar el Danubio y su Canal, la barrera material y psicológica que separa las dos vienas, para disfrutar de una de las zonas más atractivas y modernas de la capital austriaca. Si los protagonistas de “Antes del amanecer”: July Delpi y Ethan Hawke, la hubieran conocido tal y como se nos presenta ahora, estoy seguro de que el filme de Richard Linklater no hubiera tenido ni segunda ni tercera secuela. O quizá sí, pero Delpi y Hawke vivirían en este distrito, ocuparían uno de los cotizados apartamentos de la Karmelite Platz y tendrían una tienda de diseños exclusivos en las calles aledañas. Para que nos entendamos, el distrito 2 sería como la Chueca de Madrid o el Williamsburgh de Nueva York.

Leopoldstadt

Leopoldstadt, que es como se conoce al enigmático distrito 2, es una de las zonas que más ha progresado en los últimos años. Edificios de colores brillantes, amplios jardines, playas familiares, plazas rebosantes de vida y café, mezcla cultural y estética…todo abrazado por el Danubio y el Canal. Aquí, los castillos imperiales y el esplendor de la aristocracia se cambia por modernas plazas, originales tenderos y calles por las que caminan juntos gays y ortodoxos (jaredíes), una experiencia que nada tiene que ver con los circuitos turísticos más habituales.

Viena también es joven
Viena también es joven

A este lado del Danubio han vivido desde hace más de 4 siglos los judios vieneses. Leopoldo I los desterró allí, expulsándolos fuera del anillo hegemónico en la ciudad. A finales del siglo XIX eran el 15% de la población de Viena: la mayoría de ellos médicos, abogados o escritores. Leopoldstadt se convirtió en un barrio multicultural (maldita palabra) y en la zona más animada de la capital. Aquí nacieron y pasaron su vida los Strauss, y ocuparon alguna de sus viviendas Elias Canetti, Sigmund Freud, Arnold Schonberg o Billy Wilder. Antes de la II Guerra Mundial, la población judia en Viena alcanzaba las 200.000 personas, una cantidad que fue horriblemente diezmada hasta los 65.000. Actualmente habitan sus calles casi 7.500, la mayoría residentes en Leopoldstadt.

Una de las zonas más interesantes y modernas de Viena

La construcción del complejo de oficinas y viviendas “Viertel Zwei” y el nuevo campus universitario de Ciencias Económicas han ayudado a que esta zona se postule como una de las más interesantes y modernas de Viena, pero el meollo surgió de la zona alrededor del Karmelitermark. Este coqueto y bohemio mercado enclavado en el Karmeliteviertel, a menos de 10 minutos a pie del centro, es la joya de la corona de Leopoldstadt. Rico en fruta, verdura, flores y productos naturales, lo que en realidad hace las delicias del viajero son sus coloridas y agradables terrazas en las que la vida pasa con un compás del 3/4. Se ubica en una pequeña plaza rodeada de edificios luminosos y pintados con colores que reflejan el sol y lo proyectan sobre los viandantes. Es alegre y diversa, como los locales que la forman. Aquí se deleitan todos los sentidos, pero especialmente los gustativos y por la mañana. Obligatorio desayunar en alguno de los bares del mercado como el Madaini. Aquí se puede elegir entre el estilo ruso y georgiano, con té samovar,o la versión vienesa tradicional a base de panecillos, mantequilla y miel. También hay desayunos opulentos, los sábados hasta más allá del mediodía en el Café-Bar Einfahrt, justo al lado del mercado. Un poco más adelante en la pastelería Fett+Zucker podremos regodearnos en el azúcar de la felicidad dentro de un precioso local vintage.

Distrito 2 de Viena
Distrito 2 de Viena
Madinai en Karmelite
Madinai en Karmelite

La sinergia ha hecho que en los últimos años proliferen por el barrio de las Carmelitas locales de restauración arriesgada y tiendas de arte joven y vanguardista que se mezclan con nuevos artesanos. Es el caso del Taschenausgabe, una tienda en la que venden bolsos recien diseñados y yogur helado ecológico de elaboración propia, una mezcla más que interesante. Más adelante nos encontramos con una fábrica de instrumentos musicales, un lugar donde el luthier se esmera y pone cada pizca de su alma en la construcción de estas herramientas de la melodía.

Locales de restauración y tiendas en el barrio de las Carmelitas en Viena
Locales de restauración y tiendas en el barrio de las Carmelitas en Viena

En esta “revolución” social ha jugado un papel pionero el restaurante Schöne Perle, en la cercana calle Leopoldsgasse. Desde hace 10 años, se hace en sus fogones una reinterpretación de la cocina clásica de Viena. Justo en frente, el Das Engel ofrece un ambiente muy acogedor y el Vicent nos eleva a los cielos de la cocina gourmet en Viena (preparen la billetera). Dos imprescindibles de la zona y su signficado son el Skopik & Lohn cuyas armas son una una cocina internacional de calidad a buenos precios, terraza privada y un enmarañado techo que pasa hoy por hoy por ser el más fotografíado del barrio; y Pizza Mari, la pizzería de moda.

Prater de Viena

Prater de Viena
Prater de Viena

Con el estómago lleno podemos emprender un agradable paseo hasta el Prater, la zona más kitsch de Viena, que ya es decir. Su omnipresente Noria (Riesenrad), la más antigua de Europa preside este parque de atracciones, antigua reserva de caza de la aristocracia vienesa. Es el espacio más friki, con diferencia, de toda la ciudad, si no contamos el museo de Sisí claro.

La famosa Noria es una de las protagonistas del video que el cantante, Iván Ferreiro, y su hermano Amaro grabaron en Viena. El ex de Los Piratas moldeó en forma de canción los paisajes más clásicos y los más innovadores de la capital austriaca, entre los que no podía faltar el onmipresente Prater.

Hay que subir a la Noria (2,5 €) , que funciona todos los días del año excepto un par de semanas en enero y sentirse Holly Martins en “El Tercer Hombre”, la genial novela de Graham Greene llevada al cine de manera inmortal por Carol Reed. En sus cabinas, antiguos vagones de tranvía se puede mantener una agradable velada, con cena incluida o simplemente se puede montar y admirar algunas de las mejores vistas de Viena. Las atracciones del Prater son todas mayores de edad, es decir, conservan la esencia de hace 20 años. El tren fantasma, un tio vivo con caballos de madera o la montaña rusa más antigua de Europa son algunas de ellas. El parque está abierto todo el año y a todas horas, por la noche se convierte en una especie de parada de los monstruos que no es muy recomendable.

Alte Donau

Alte Donau, alto Danubio de Viena
Alte Donau, alto Danubio de Viena

Y, poniendo la nota natural, de esparcimiento y curiosidad nos adentramos en este distrito 2, en el Alte Donau, la playa de Viena. Aunque no lo parezca, la ciudad de Viena tiene más de 40 kilómetros de playa y el Alte Donau es la preferida por ser la más cercana al centro y en la que los vieneses tienen su lugar de descanso: pequeñas casas de pocos metros cuadrados, la mayoría heredada, y con un embarcadero que es la envidia del visitante, sobre todo en los días que luce el sol. En invierno se congela pero en verano, este último brazo del Danubio se convierte en lo más visitado por la gente de Viena. Fue segregado del río a finales del siglo XIX y en sus aguas mansas se acondicionaron playas para paliar la necesidad de higiene y de deporte de los vieneses durante la época industrial. De ahí su tradición de baño obrero, que perdura en los nombres de sus distintas playas: Polizeistrandbad, Angelikabada, Arbeiterstrandbad… No faltan instalaciones deportivas, alquiler de barcas, ni terrenos acotados para nudistas. En las orillas del Alte Donau hay caminos sombreados por chopos y sauces, pequeños huertos y chiringuitos.

A pesar de su fama de regía, ampulosa y sobria, Viena hace visible cada vez más una cara moderna y dinámica. Sus playas, las plazas llenas de vida y color, una gastronomía sin barreras y las atracciones vintage del Prater son las semifusas de una ciudad que se mueve a cámara lenta y en la que todo puede suceder.

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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