La Palma, la isla bonita

A medio camino entre Madeira y el Trópico de Cáncer, la singular isla de La Palma forma parte del archipiélago canario, afortunado por sus temperaturas estables durante la mayor parte del año y por una ubicación privilegiada donde la vida transcurre a un ritmo sin reloj. Esta pequeña isla de paisaje volcánico, donde es posible ver amanecer y atardecer en un mismo día, es más conocida entre los lugareños como “la isla bonita”, un calificativo que se utilizó tras la publicación del gran éxito de la cantante Madonna allá por los años 80 (aunque en un primer lugar esta canción hiciese referencia a una de las islas de Belize). Desde 2002, La Palma es Reserva de la Biosfera de la UNESCO.

Santa Cruz de la Palma desde Puntallana @Flickr
Santa Cruz de la Palma desde Puntallana @Flickr

Llevo tan sólo unas horas en la isla y es ya como si hubiesen pasado semanas enteras. Atrás quedaron la contaminación, el mundanal ruido y las temperaturas infernales de la gran ciudad. Todo ello ha sido reemplazado de pronto por el suave murmullo de las olas batiendo contra las rocas y el olor a sal y a laurisilva. Las vistas desde la terraza del apartamento en el casco histórico de Santa Cruz son impresionantes, todo es tranquilidad alrededor.

Hoy hicimos una excursión a pie por la antigua ruta que va desde Santa Cruz de La Palma, la capital, hasta Barlovento, el primer municipio del norte de la isla que tiene pueblos de pescadores entrañables como Gallegos o Franceses. Vistas panorámicas increíbles y escarpadas carreteras secundarias nos acercaron hasta Garafía, el siguiente municipio, cuya capital es Santo Domingo y donde termina el extremo noroccidental de la isla, donde visitamos Puntagorda y Tijarafe, en la parte más occidental. El escaso radio de la isla permite contemplar el amanecer y la puesta de sol en un mismo día pasando de un extremo al otro en coche en poco más de una hora.

La noche estrellada
La noche en La Palma es realmente fascinante. Tan pronto transcurren los escasos minutos tras los cuales el sol se esconde bajo el mar en el puerto pesquero de Tazacorte, las casas de los pueblecitos palmeros empiezan poco a poco a encender sus luces para recibir a un imponente cielo azul intenso pintado de estrellas el cual, según los científicos, constituye uno de los observatorios astronómicos más importantes del mundo, debido a su privilegiada ubicación en medio del océano Atlántico tan sólo rodeado por mar, naturaleza y vegetación.

Las estrellas van apareciendo una a una mientras la paleta de color del cielo pasa poco a poco por todas las tonalidades desde el azul hasta el negro, para convertirse en un lienzo perfecto sobre el cual se dibujan todas las constelaciones del atlas astral. La Osa Mayor, Sagitario, Venus, Marte, Capricornio. Una a una, estrellas, planetas y constelaciones se unen en armonía formando un espectáculo sin igual y que cualquier pintor o fotógrafo querría sin duda plasmar como momento inolvidable en su memoria y en su obra de arte.

La caldera de Tabueriente @Flickr
La caldera de Tabueriente @Flickr

La Caldera de Taburiente
El mejor sitio para contemplar las estrellas es el Observatorio de la Caldera de Taburiente, parque natural Patrimonio de la Humanidad y espacio protegido por la Biosfera de la UNESCO (al igual que sus islas vecinas El Hierro y Lanzarote). Situado a más de 2.000 metros sobre el mar, se encuentra rodeado de una oscuridad inmensa donde el acceso de turistas al día se encuentra limitado, y científicos de todo el mundo acuden a este pequeño rincón escondido en medio del océano para realizar sus trabajos y contemplar el cielo bajo el más profundo silencio desde el Roque de los Muchachos.

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Publicado por Doris

Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas (Michael Ende)
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