El triángulo Dalí

El triángulo Dalí

Dicen los científicos que “somos los lugares que habitamos”. Que la naturaleza es un referente importante para el bienestar humano y que las personas nos adaptamos a sus ritmos. Como algunos ya sabéis, uno de mis viajes preferidos es seguir la huella de un pintor, artista o escritor a lo largo de su vida para entender mejor así el carácter de su obra.

Este fue uno de los motivos que me llevó hace ya algunos años y otra vez este verano hasta la Costa Brava, concretamente hasta las localidades de Figueres, Cadaqués y el castillo de Púbol para intentar comprender un poco mejor toda esa psique surrealista que se encuentra detrás de uno de mis genios preferidos, Dalí, y de su inigualable musa y también artista, Gala. Hoy os relato su historia a través de los paisajes y escenas cotidianas con las que convivieron ambos en estos pintorescos pueblos de nuestra geografía.

Dalí, Gala y el universo surrealista de Portlligat

La primera parada de esta ruta, más conocida como el Triángulo Daliniano, es en el pueblecito de pescadores de Cadaqués, a unos pocos kilómetros (pero a la vez muchos, ya que la carretera de acceso es de vértigo) del municipio gerundense de Figueres. Mi primera llegada a Cadaqués fue una Semana Santa allá por el año 2006, cuando esto de los viajes era ya una gran pasión en mi vida, pero empezaba a querer descubrirlos de otra manera, a través de las personas. Llegamos a Cadaqués cuando ya anochecía, tras recorrer una carretera estrecha y sinuosa llena de curvas de subida y bajada. Unos cuantos años después, concretamente este verano, volví a recorrer esa carretera cuando era de día, con una mirada diferente y a la vez más profunda y tranquila, habiendo leído e interiorizado la historia de este gran genio que para mí fue Dalí y la de su musa e inspiradora, Gala. Y pensaba en lo aterrador de ese camino lleno de curvas, al volante de un cadillac desvencijado por el paso de los años, con el cadáver de la persona que has adorado y por la que has dado tu vida en el asiento de atrás, con el destino final de conseguir que su alma reposase por fin en paz en el castillo de Púbol. Así condujo Dalí la última voluntad de Gala, en ese estado entre extasiado, incrédulo y desgarrado que produce la sensación y certeza de que no vas a poder tener a esa persona querida cerca nunca más. En Portlligat Dalí amó, vivió, creó pero, sobre todo, celebró la vida. Con su círculo más allegado de amigos y personalidades extravagantes y célebres de todo tipo que recorrieron miles de veces estos sinuosos kilómetros hasta llegar a lo que hoy es su Casa Museo de Portlligat, su única vivienda estable desde 1930 y el lugar donde vivió y trabajó habitualmente hasta la muerte de Gala en 1982.

Con mi madre en la piscina de la Casa Museo Dalí Gala @3viajes
Con mi madre en la piscina de la Casa Museo Dalí Gala @3viajes

Entre mis paseos preferidos en Portlligat, además de la Casa-Museo, destaca el paseo en la barca de Gala, que en días con buen tiempo puede llegar hasta el Cap de Creus, otra de las maravillas naturales que puedes encontrarte en esta zona de la Costa Brava. Una experiencia que te traslada a los días en los que el pintor y su musa navegaban a través de esa luz transparente de Cadaqués que aparece en tantos de sus lienzos.

Dalí espera a Gala, Portlligat 1960 @3viajes
Dalí espera a Gala, Portlligat 1960 @3viajes

El encanto decadente de Púbol

A partir de este año, Dalí trasladó su residencia habitual al Castillo de Púbol, un edificio medieval documentado desde el siglo XI, donde el pintor materializó un desbordante esfuerzo creativo pensando en una sola persona, Gala, y en una sola función: hacer del castillo un refugio al que solo tenía acceso su esposa y donde a día de hoy todavía descansa separada de su genio. La verdad es que tuve la suerte de recorrer el castillo de Púbol de la mano de uno de sus mejores guías: Carles Pongiluppi, el hijo del médico rural de la zona que atendió a Gala durante su vida allí. Y esto fue lo que nos contó.

Imagen de Gala al entrar en Púbol @3viajes
Imagen de Gala al entrar en Púbol @3viajes
Castillo de Púbol en el municipio de La Pera @3viajes
Castillo de Púbol en el municipio de La Pera @3viajes

La guinda final: el Teatro-Museo de Figueres

El colofón de la obra daliniana se encuentra en otra localidad del Ampurdán, Figueres, que según dicen los expertos hay que contemplar como un todo, como la gran obra de Salvador Dalí, ya que todo él fue concebido y diseñado por el artista para ofrecer al visitante una auténtica experiencia para adentrarse en su mundo surrealista, cautivador y único. Y así es: desde que pones el primer pie dentro del Teatro-Museo Dalí es como si estuvieses entrando en el mundo más íntimo del pintor. Desde el Cadillac lluvioso y la barca de Gala situados en el patio central del recinto hasta la sala Mae West (dedicada a la diva del celuloide) o la sala Palacio del Viento. Aquí se pueden encontrar obras maestras como La cesta de pan (1945), Galarina (1944-45) o Galatea de las esferas (1952), entre algunas de mis preferidas.

Interior del Cadillac lluvioso en el Teatro Dalí @3viajes
Interior del Cadillac lluvioso en el Teatro Dalí @3viajes

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Publicado por Doris

Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas (Michael Ende)
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