Ruta por el Oeste de Francia, parte 2

Ruta por el Oeste de Francia, parte 2

En la primera parte de nuestra ruta por el Oeste de Francia recorrimos destinos como Burdeos, Arcachón, La Rochelle o las bucólicas isla de Ré e Île d’Aix. Tras pasar un día espléndido en esta última, proseguimos viaje hacia el norte por las costas del Oeste de Francia, no sin antes tomar un desvío más o menos radical para que nuestros niños experimentaran uno de los mejores parques de atracciones del mundo: Futuroscope. Después, deshicimos nuestros pasos para acercarnos brevemente a la región de los Países del Loira visitando su capital, Nantes, y finalmente continuamos ruta hacia el norte para adentrarnos en Normandía. Y como en el anterior artículo, repasaremos esta ruta de una manera muy visual y esencial, tal y como ha quedado el viaje en mis recuerdos.

Futuroscope

Abandonamos la Île d’Aix y recogimos el coche en el puerto de Fouras, y en poco más de hora y media paramos a hacer noche en Poitiers, a tiro de piedra de Futuroscope. Nuestro plan consistía en madrugar al día siguiente y disfrutar de un día completo en el segundo parque de atracciones más importante de Francia (y nuestro favorito, junto con la Ciudad del Espacio de Toulouse) para pernoctar en uno de los hoteles del parque, lo que nos permitiría asistir hasta el último evento de la noche, que por entonces era el espectáculo nocturno al aire libre Lady Ô.

Con Futuroscope lo cierto es que acertamos de pleno, y los niños lo pasaron genial tal y como lo contamos en esta entrada.

Nantes

En Nantes pasamos solamente un día y centramos nuestra visita en Las Máquinas de la Isla y el Carrusel de los Mundos Marinos, una versión modernizada del bestiario de las novelas de su ciudadano más ilustre, Julio Verne. Acompañamos al enorme elefante mecánico en su lento paseo por los astilleros de Nantes, dispersando a los turistas más despistados con el cañón de agua escondido en su trompa. Luego, paseamos por los alrededores del Castillo de los Duques de Bretaña, entramos en el célebre Pasaje Pommeraye –pero por entonces (en 2014) se encontraba en obras–, y disfrutamos de una espléndida cena a base de crepes y sidra en la céntrica Rue de la Baclerie.

Rennes y Saint-Malo

De Rennes, capital de la Bretaña, recuerdo un paso muy breve pues llegamos por la tarde y la ciudad parecía dormitar ya a esas horas, debido a que probablemente el verano no sea su estación más activa del año. Cenamos y dormimos allí, y dedicamos todo el día siguiente a Saint-Malo, que contrariamente a Rennes sí que registraba una enorme animación y se hallaba plagada de turistas. Una espléndida ciudad fortificada esta de Saint-Malo, que no nos cansamos de recorrerla hasta el atardecer. Como curiosidad, existe un puente levadizo que es el único punto de acceso a la ciudad para los vehículos rodados, que se levanta cada media hora para facilitar el paso de los barcos; por ello, acceder en coche a Saint-Malo supone hacer largas colas en verano, aunque se puede aparcar en un parking en los aledaños del puente (de pago).

Me gustaría volver a Saint-Malo en invierno, pues un amigo bretón me asegura que registra una cara completamente diferente: mucho menos animada, más fría y lúgubre –y no menos fascinante–, que ciertamente se intuye en el libro de fotografía dedicado a Saint-Malo que compré allí.

Mont Saint-Michel

Mont Saint-Michel es quizá el destino inevitable en esta ruta y el que todo el mundo ha oído hablar de él y pregunta cuando dices que has viajado a la Bretaña francesa; su enorme fama genera unas expectativas que fácilmente pueden llevar a la decepción, como sucedió en mi caso. Quizá porque con él el viaje tocaba a su fin, quizá porque después de varios días recorriendo otros lugares más bucólicos de la costa oeste de Francia y que tanto me enamoraron, como La Rochelle y sus islas, como Saint-Malo, encontrar un Mont Saint-Michel que vive por y para el turismo supuso un breve anticlímax: pero había que verlo, y me siento enormemente afortunado por haberlo podido visitar. ¿Y quien sabe si no volver en otra época del año que no sea verano? ¡Tantos destinos con los que me equivoqué en mi primera impresión y que han ganado en siguientes visitas!

Y visto ahora con la perspectiva del tiempo, ¿cuáles fueron mis mejores momentos por el Oeste de Francia? Recuerdo especialmente el atardecer por el paseo marítimo de La Rochelle, nuestro recorrido por la Isla de Re, un día soleado y absolutamente maravilloso en la Isla de Aix, otro gran día en Saint-Malo, y la visita con nuestros hijos a Futuroscope. Fue sin duda un gran viaje.

La ruta en coche por el Oesde de Francia

Ruta por el Oeste de Francia
  • Burdeos
  • Arcachón
  • La Rochelle
  • Isla de Ré
  • Fouras
  • Île d’Aix
  • Futuroscope
  • Nantes
  • Rennes
  • Saint-Malo
  • Mont Saint-Michel
  • Burdeos
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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."

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