Futuroscope con niños pequeños

Futuroscope con niños pequeños

Disponemos de un tiempo limitado para compartir con nuestros hijos, y está dominado por las rutinas. Así que atesoramos aquellos momentos especiales que ellos nos regalan, en ocasiones de la manera más inesperada, mientras que en otras intentamos aportar todos los ingredientes para provocarlos, para disfrutar de su inocencia y de su capacidad de sorpresa. Una visita a Futuroscope con niños pequeños es poner toda la carne en el asador para compartir momentos especiales con ellos.

Futuroscope es bien conocido en el mercado español como un parque de atracciones futurista centrado en el lenguaje audiovisual. Estudiantes y adolescentes se desplazan por miles cada año a Poitiers (Francia) para disfrutar de proyecciones iMax 3D sobre el espacio y la naturaleza, interactuar con robots y sofisticados videojuegos o descubrir algunos de los aspectos más lúdicos de la ciencia en general. Se divierten en definitiva, aunque siempre a través de un componente educativo importante, como gusta a los franceses. No hace mucho os contábamos las novedades de Futuroscope en 2015, con un misterioso Kube como gran protagonista.

¿Y qué ofrece Futuroscope a los más pequeños de la casa? Os hablaré en concreto del Futuroscope que disfruté el verano pasado con mis hijos Eric y Nicolás, de 5 y 2 años respectivamente, sin duda en uno de los mejores días de su corta vida.

Futuroscope con niños

Futuroscope con niños pequeños

Cada edad tiene su estrategia: a un niño de 2 ó 3 años le tenemos que divertir esencialmente con juegos y actividades físicas, mientras que a uno mayor le podemos complementar con audiovisuales cortos de dibujos o de descubrimiento de aspectos de nuestro mundo. Futuroscope ofrece mucho y variado entretenimiento para los niños, así que mejor si planificamos lo que van a querer visitar de antemano (les vamos preguntando en casa), y una vez allí vemos cómo van reaccionando a las atracciones.

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Nosotros comenzamos la visita a Futuroscope por la extensa zona acuática, primero subiendo a los Barcos Locos, donde nos sentamos en un barco que les situó a los mandos de unos cañones de agua con los que intentar acertar a dianas repartidas por todo el recorrido ¡que activan una especie de géiseres cuando les aciertas!, o también a otros navegantes vecinos con ganas de remojarse.

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Continuamos por las Velodos, unas bicicletas acuáticas muy divertidas de manejar en tándem padre/hijo. Después nos esperaban las máquinas voladoras de Leonardo Da Vinci, curioso tiovivo en donde cuanto más rápido pedaleamos, más alto subimos.

A estas alturas no llevábamos ni medio día consumido y los peques mantenían sus energías intactas, así que nos dirigimos a otra zona en donde los niños pueden circular en coche infantil por un circuito repleto de señales de tráfico, y luego nos desplazamos hasta un parque de bomberos infantil en donde hacer una divertida competición en familia para desplazar el camión de bomberos e intentar apagar un fuego ficticio con mangueras de agua, y finalizar antes que el resto de equipos. De nuevo vimos cómo los aspectos lúdicos y educativos se unen de manera magistral, y es una de las características que más nos gustan de Futuroscope.

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Descansamos un poco de la zona acuática e infantil –volveríamos después– y nos dirigimos a una de las atracciones más deseadas por los niños, la aventura en 4D de Arthur y los Minimoys. En mi caso, había preparado a mi hijo mayor previamente con el visionado de las tres películas de Arthur, con lo que su expectación era máxima. Esta fue la primera atracción de Futuroscope en donde tuvimos que hacer larga cola (casi una hora), aunque la zona de espera está tan bien ambientada y decorada en el mundo de Arthur y los Minimoys que la disfrutamos más que la atracción en sí misma: y es que esta proyección en 3D es vertiginosa, subimos a una nave que nos hizo volar a toda velocidad acompañando a Arthur en una aventura trepidante de unos pocos minutos, con giros, descensos pronunciados y algún que otro susto. Con la adrenalina a tope quizá sea demasiado para un niño de 5 años, aunque otros más mayores se lo pasarán pipa seguro. Así que visto en retrospectiva, mis pequeños hubieran disfrutado más de otra de las atracciones estrella de Futuroscope, la de los Rabbids y la máquina del tiempo, breve pero muy divertida y con una puesta en escena alucinante. Probablemente habríamos hecho larga cola, pero nos habríamos encontrado de nuevo con unos decorados en las salas de espera que están fántásticamente ambientados en el mundo de estos conejitos irreverentes, y que son un elemento más de la atracción.

Futuroscope Arthur y los Minimois

Entonces nos acercamos a iMagic, una representación de magia en donde los trucos espectaculares como hacer aparecer y desaparecer un avión del escenario abrieron la boca y los ojos de mis niños de puro asombro: “¿cómo lo han hecho, papá?” No importó que el espectáculo fueran en francés y sin audioguía en esta ocasión, gracias a la universalidad de la magia.

Después contemplamos las impresionantes coreografías de Baile con los robots, y nos acercamos hasta la proyección de dibujos de El Principito, una de las más deliciosas que yo haya visto nunca pero que su aspecto 3D desorientó un poco a mi hijo mayor (su segunda proyección 3D, tras la de Arthur). Viendo por donde iban los tiros, decidí aparcar lo audiovisual y volver a una zona infantil que todavía tenía muchas cosas que ofrecer, como el Aqua Circo o el Aspergeoir, en donde mis hijos se lo pasaron en grande en bañador y jugando con las fuentes y los cubos de agua al calor de la tarde.

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El pequeño Nico, disfrutando de la zona acuática de Futuroscope

No queríamos perdernos el broche final de un día en Futuroscope, así que esperamos a que se hiciera de noche para asistir al audiovisual al aire libre Lady Ô, súper recomendado. Este espectáculo nocturno nos condujo por un mundo onírico de duendes y princesas en lucha con sombríos robots del futuro por un mundo menos industrializado, con un lenguaje basado en juegos de láseres que se proyectan sobre fuentes de agua y van sincronizados con música. El resultado es sorprendente, con enormes figuras proyectadas en 3D sobre las cortinas de agua que levantan las fuentes que deleitaron a un público que ocupaba hasta la bandera del teatro al aire libre de Futuroscope. Es por eso que recomendamos hacer noche en alguno de los hoteles del parque, y volver a él caminando tranquilamente tras haber pasado un gran día en familia.

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#Europa#Francia#parques temáticos#poitiers

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."

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