Un día en Narbona

Un día en Narbona

La sombra de la fortaleza de Carcasona es alargada, y su nombre turístico es tan fuerte en el mercado español que parece eclipsar a otros destinos del sureste de Francia. Y sin embargo, en la región francesa de Languedoc-Rosellón hay mucho más que ver, y la ciudad de Narbona es un claro ejemplo de ello. Ven con nosotros a descubrir qué ver y qué hacer en una visita a Narbona.

A menos de tres horas en coche desde Barcelona, Narbona aglutina lo mejor de las ciudades francesas: ecos de un pasado romano y medieval, excelente y variada gastronomía, potente agenda cultural y vida a pie de calle; todo ello disponible en una urbe de tamaño contenido.

Narbona fue fundada en tiempos romanos como tantas otras ciudades europeas: a partir de un campamento militar romano provisional, luego convertido en plaza fija y que con el tiempo fue extendiendose extramuros a medida que los legionarios retirados conseguían tierras y levantaban negocios. Por Narbona pasaba la Vía Domitia que unía Italia con la península ibérica, siendo la primera calzada romana construida en la Galia y que pasaba a denominarse Vía Augusta a su paso por La Junquera, una importante autopista de comunicación en el sur de Europa a tenor del desgaste de las enormes piedras que todavía se pueden pisar en el centro de Narbona. Narbonensis llegó a denominarse a la extensa región bajo su dominio, que continuaría en la Edad Media.

Vía Domitia en su paso por el centro de Narbona
Vía Domitia en su paso por el centro de Narbona

Narbona rinde honor a su posición mediterránea y es una ciudad que disfruta de suaves temperaturas y más de 300 días soleados al año. Otro punto de interés turístico poco conocido y que comienza a ser explotado como tal es su precioso canal de La Rabine, que se une al Canal du Midi y conecta Mediterráneo y Atlántico a través de esta maravilla arquitectónica compuesta por centenares de kilómetros de canales construidos en el siglo XVIII. Aparte de la belleza que aporta al casco medieval de Narbona, el canal es obviamente navegable y podemos alquilar unas pequeñas barcas de motor eléctrico y navegar por sus aguas tranquilas. Probad a hacer esto con niños pequeños como en nuestro caso, ponedles al timón y contemplad la ilusión y la excitacion en sus ojos…

Navegando por el canal La Rabine de Narbona
Navegando por el canal La Rabine de Narbona
Canal La Rabine de Narbona

En nuestro recorrido por el canal no deja de ser curioso observar los barcos varados que son auténticas casas para sus propietarios. Pequeñas viviendas en donde se observan comedores y habitaciones, ropa tendida y cotidianiedad. Nos recuerda que la vida se puede vivir de tantas maneras.

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Ya de vuelta a tierra firme, nos acercaremos a la oficina de turismo de Narbona a por un plano e ideas para pasar el día, que nos entregarán junto con unas curiosas instrucciones que seguir para buscar un pequeño tesoro en las calles de la ciudad francesa. Se trata de un juego que no es más que una agradable excusa para recorrer los puntos de interés más característicos de su casco viejo a través de una gamificación, como se dice hoy en día. Muy avispados estos narbonenses.

El mercado de Les Halles

A la hora de hacer una parada para comer, pero incluso antes, no debemos dejar de acercarnos por Les Halles, un auténtico mercado situado a los pies del canal. Ojo que no es sólo un reclamo turístico, sino que se trata de un mercado de gran fama en la región y al que vienen clientes desde todo el Languedoc-Rosellón. En Les Halles encontraremos lo mejor de la gastronomía francesa a través de decenas de puestos de exquisita comida, de esos que nos hacen salivar mientras contemplamos el genero de sus vitrinas. Además, hay varios restaurantes muy concurridos y que se nutren del producto fresco del mercado. Os recomendamos encarecidamente comer en uno de ellos, no más tarde de las 13h porque los puestos del mercado cierran a las 14h –aunque los restaurantes siguen más allá–.

Chez-Bebelle, recepcionando filetes de carne
Chez-Bebelle, recepcionando filetes de carne

Dos restaurantes llaman poderosamente la atención y ambos son excelentes opciones: Chez-Bebelle está regentado por el famosísimo jugador de rugby Le Boss Bebelle, quien se encarga de pedir por un altavoz las piezas de carne a los puestos colindantes, que se la lanzan por el aire y que él recepciona una y otra vez de manera impecable, con esas manazas rotundas y precisas de jugador de rugby. Además, este señor es un tipo muy cercano que gusta de conversar con todos sus clientes, y últimamente goza de mucha celebridad en Francia al haber participado en un programa de TV de tipo supervivientes.

Las tapas de la clape
Las tapas de la clape

Otra excelente opción es el restaurante Les tapas de la clape en donde comeremos y seremos atendidos de manera exquisita. Las mesas tan apretadas y la cercanía que nos dará con otros comensales forman parte de la filosofía de Firat ABBAS, un tipo participante en el master chef francés y muy afable, que también gusta de compartir unas palabras con sus clientes. Nos brindará platos de degustación servidos con una interpretación de tapas españolas con un marcado toque francés. En cualquier caso, podemos garantizar que de Les Halles saldremos muy, muy bien comidos.

En Les Halles comeremos bien sí o sí
En Les Halles comeremos bien sí o sí

La catedral de Saint-Just et Saint-Pasteur

Comprendida dentro del conjunto monumental del Palacio de los Arzobispos de Narbona, la historia de la catedral de Narbona es tan interesante y rica en acontecimientos que bien vale la pena dedicar unas horas a su descubrimiento. Este espléndido edificio gótico fue epicentro de las luchas de poder entre príncipes, arzobispos y cónsules de Narbona, e incluso ejerció de bastión defensivo en algún que otro asedio durante la Edad Media. Prueba de ello son sus recias y espigadas torres, o el primer claustro que continua inacabado pues entraba en conflicto con las antiguas murallas romanas que tan buen servicio defensivo dieron y seguirían dando a la ciudad.

Catedral de Narbona
Catedral de Narbona

El placer de descubrir la gastronomía francesa: Les Grands Buffets

De cara a la cena, en las afueras de Narbona os recomendamos el famoso restaurante Les Grands Buffets, una magnífica opción gastronómica para catar una selección de más de 200 platos y especialidades de comida francesa (29,90€ por comensal, bebida aparte). En Les Grands Buffets disponen de seis cocineros sólo para los postres, y encontraremos un enorme surtido de quesos franceses, ostras y mejillones del Oeste de Francia y platos tan especializados como el chucrut o la andouillette entre muchos, muchos otros. Dispone de sala de juegos para niños, servicio en español y además tenemos la opción de comprar una caja de vinos de cualquiera de las DO de Languedoc-Rosellón ya que tienen acuerdos con viticultores para venderlo a su mismo precio. Y en tal caso, la botella que nos sirven en Les Grands Buffets de ese mismo vino nos saldrá gratis.

grands-buffets

Pero antes, si viajamos con niños y vamos bien de tiempo, una muy buena opción para pasar la tarde es acercarnos hasta el complejo Espace de Liberté donde hay juegos acuáticos y deportivos, además de que se encuentra a unos pocos metros de Les Grands Buffets.

Y hasta aquí un breve paseo por algunas de las posibilidades que ofrece Narbona al visitante. Volveremos con más en siguientes artículos, y por supesto que volveremos a Narbona en futuras ocasiones…

Si vais con niños os recomendamos hacer noche en el Novotel Narbonne Sud ya que está especialmente equipado para ellos con futbolín, consola y piscina. Para más información, no dudéis en contactar con la Oficina de Turismo de Narbona

#Europa#Francia#languedoc-rosellon#narbona

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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