Beilstein, la bella durmiente del Mosela

Beilstein, la bella durmiente del Mosela

Puede que sea el título más cursi que se le ha otorgado nunca a una población al oeste del Rin, sin embargo todo tiene su explicación, y en el caso del pueblo alemán de Beilstein habríamos de tener en cuenta dos cosas: 1. la villa se ha conservado perfectamente desde tiempos de la Edad Media y tiene la reputación de ser el pueblo más bonito del Mosela, y 2. Beilstein se halla en plena ruta de la Alemania Romántica.

Beilstein
Beilstein

En plena ruta de la Alemania Romántica

Asentado a orillas del río Mosela desde el siglo IX, Beilstein es visitado cada año por nada menos que 3 millones de turistas, y se trata de un punto de parada obligatorio en todos los cruceros que recorren el Rin y el Mosela. Semejante éxito se debe a que nos encontramos ante el pueblo más auténtico y fotogénico de la región de Mosela, cuya rica y accidentada historia ha resultado curiosamente en una perfecta conservación de sus calles y casas de entramado de madera originales.

Panorámica de Beilstein y el Mosela
Panorámica de Beilstein y el Mosela. Autor: Berthold Werner

Beilstein disfrutó del estatus de ciudad prácticamente desde sus orígenes, siempre bajo el protectorado de condes y arzobispos pertenecientes a las familias más poderosas de la región. En 1689 cambió su suerte, y los franceses tomaron la ciudad en el contexto de la Guerra de los Nueve Años. Fue una invasión que duró poco, aún así ciudades cercanas como Cochem fueron arrasadas por completo. En 1794 los franceses volvieron y esta vez para quedarse, y el ejército de Napoleón liberó a Beilstein de la servidumbre de sus antiguos dueños durante los 20 años que duró su sueño hegemónico. Lejos de suponer una ventaja, parece que esta situación perjudicó a Beilstein, que se integró posteriormente a la Confederación Germánica con una población diezmada y extremadamente pobre o en vías de emigración.

Y aquí es donde cobraría sentido el seudónimo de la bella durmiente del Mosela, puesto que Beilstein caería en un profundo sueño por más de 100 años, y mientras que el resto de la región de Mosela cambiaba y evolucionaba con el curso de los tiempos, en Beilstein no tenían ni población ni recursos suficientes para acometer estos cambios, con lo que paradójicamente el pueblo consiguió algo insólito en la región: permanecer anclado en el tiempo.

Centro de Beilstein
Centro de Beilstein

Pasear por Beilstein

Beilstein es un pueblo pequeño, de empinadas y estrechas calles salpicadas hoy día de diminutos cafés, tabernas, restaurantes y hostales. Su población no supera los 160 habitantes, sin embargo en los meses de verano lo más probable es que lo encontremos atestado de turistas. Podemos pararnos a admirar los restos de la antigua muralla, la plaza del mercado y el ayuntamiento –que datan del 1322–, la iglesia de San Cristóbal o la fachada de una pequeña galería de arte que en el pasado albergaba la sinagoga del pueblo.

Beilstein

Calles empedradas de Beilstein
Calles empedradas de Beilstein

Pero lo más interesante para mí de Beilstein es recorrer sus callejuelas sin rumbo fijo, simplemente observando sus casas de entramado de madera y el contraste con la piedra del suelo, leyendo los nombres en las casas y admirando su estado de conservación, prestando atención a las plantas que adornan cualquier edificio y en general disfrutando del aire puro y del ambiente tranquilo de este pueblecito medieval alemán. Desde Beilstein obtendremos unas vistas privilegiadas sobre el Mosela y los viñedos que salpican sus escarpadas riberas, y luego podremos sentarnos a disfrutar plácidamente de una copa del vino blanco Riesling típico de la región.

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Callejuelas de Beilstein en la Alemania Romántica

La visita a Beilstein no debería de llevarnos más de una o dos horas, y podemos proseguir nuestro recorrido por la región del Mosela visitando la bonita y animada ciudad de Cochem –puerto de cruceros por el Rin Romántico–, concertando una cata de vinos en algún viñedo cercano como el de Calmont o realizando circuitos de senderismo y bicicleta si el tiempo acompaña.

Si además tenemos pensado hacer noche, podremos alojarnos en alguno de los campings que hay a orillas del Mosela, o reservar una de las múltiples casas rurales que salpican esta región de la Alemania Romántica. Si en cambio preferimos acabar el día cenando en una ciudad más grande, tenemos Coblenza a una hora de distancia, el mismo tiempo que nos tomará acercarnos al aeropuerto de Frankfurt Hahn si es que finalizamos nuestro viaje por algunas de las regiones más verdes y tranquilas de Alemania, agrupadas bajo la denominación Renania-Palatinado.

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Este post ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de la Oficina de Turismo de Renania-Palatinado.

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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