Un paseo por Asís

Asís es de esas ciudades que generan expectativas nada más verlas aparecer en el horizonte. Asentada fírmemente en una ladera del monte Subasio, en plena región italiana de Umbría, sus colores pétreos contrastan fuertemente con el verdor de los olivares y los viñedos de su alrededor. Pero sin duda es la imponente mole de la Basílica de San Francisco quien robará nuestra atención desde el primer momento.

Basílica de San Francisco de Asis
Basílica de San Francisco de Asis

Asís conserva intacto el perímetro amurallado de que se la dotó en tiempos medievales. Sólo ocho puertas franquean sus murallas, las ocho puertas originales, y también se conservan en excelente estado las dos principales atalayas defensivas de la ciudad: los castillos Rocca Maggiore y Rocca Minore.

Un paseo por Asís

Comenzamos nuestro paseo en la bonita Piazza Santa Chiara. Es uno de los espacios más amplios de Asís, con un mirador hacia Umbría, pero sobre todo llama la atención la fachada de la Basílica de Santa Clara (Santa Chiara), donde se encuentran los restos de la fundadora de la orden de las clarisas.

Asís
Piazza Santa Chiara, con la Rocca Maggiore al fondo
Piazza Santa Chiara en Asís
Piazza Santa Chiara en Asís

Seguimos por la Via S. Chiara que se transforma en el Corso Mazzini. En este momento ya tenemos una idea bastante aproximada de lo que nos puede ofrecer Asís: calles tranquilas, jalonadas de edificios de piedra en excelente estado de conservación, tiendas de artesanía, restaurantes, galerías de arte y pequeños museos. Asís es muy turística, pero no es una impostura, es un pueblo lleno de vida. Llegamos a la Piazza del Comune, ahora ya en el centro neurálgico de Asís. Enfrente del ayuntamiento, tenemos el Templo de Minerva, un templo romano de la época del emperador Augusto cuya fachada —pronaos, columnas y capiteles corintios— se encuentra en muy buen estado de conservación. El resto del templo, no: fue transformado en la iglesia de Santa Maria sopra Minerva, y si entramos apreciaremos que su interior se circunscribe a las dimensiones de la antigua cella del templo de Minerva, aunque ahora mil veces más recargado en su decoración.

Piazza del Comune. Asís
Piazza del Comune, con el Templo de Minerva a la izda. Asís

Los orígenes de Asís se pierden en el tiempo, pero se sabe que umbros y etruscos la habitaron mucho antes que el cónsul Quinto Fabio la conquistara para la gloria de Roma en el 295 a.C (batalla de Sentino) Todavía hoy se pueden observar, además de las columnas y el frontón del templo de Minerva, los restos del foro romano en las excavaciones hechas debajo de la plaza comunal, algunos vestigios del teatro que estaba ubicado cerca de la actual catedral y el emplazamiento del anfiteatro cerca de la puerta Perlici. Los restos de estatuas, capiteles, columnas, etc., también se pueden ver en el museo del período romano, ubicado cerca de la plaza comunal, en la cripta de la antigua iglesia de san Nicolás. El precio de admisión al museo es de 3€.

Proseguimos, y a partir de aquí el camino se bifurca: nosotros escogemos la Via Portica, de fuerte pendiente de bajada pero que es el camino más directo hacia la Basílica de San Francesco. También es el más turístico, así que no es de extrañar que nos encontremos en plena calle al mismísimo San Francisco, posando amablemente para nosotros.

Mimo de San Francisco de Asis
Mimo de San Francisco de Asis

Tras depositar una moneda en las manos del mimo, continuamos nuestro paseo por la La Via Portica hasta que se torna en la Via A. Fortino y finalmente en la Via San Francesco, con lo que vamos por el buen camino. En realidad transitamos por la misma avenida, y el paisaje urbano nos sigue deleitando con la visión de más tiendas de artesanía, galerías de arte, museos y comercio gastronómico situados en los edificios de piedra –fuertemente restaurados– que delimitan nuestra ruta.

Callejeando por Asís
Callejeando por Asís

De tanto en tanto vamos viendo callejuelas empinadas que apuntan hacia la parte alta de la ciudad. Son muy tentadoras, pero de momento no nos vamos a desviar de nuestro camino cuyo objetivo final —y el de todo turista en Asís— es visitar la Basílica de San Francesco.

La basílica de San Francisco de Asís

Unos pocos minutos después asomamos a una gran explanada y ya tenemos la imponente basílica ante nosotros. Para mis ojos ateos la estampa impresiona, así que no me quiero ni imaginar la emoción que deben de experimentar unos ojos creyentes e incluso aquellos que guíen los pasos de un peregrino de los muchos que se acercan hasta aquí exclusivamente por estar ante los restos de San Francisco de Asís y sentir la energía y la mística del lugar.

Basílica de San Francisco de Asís
Basílica de San Francisco de Asís

Una vez en el interior de la Basílica, podemos contemplar la historia de la vida y milagros de San Francisco a través de los excelentes frescos del maestro Giotto. Ya en la basílica interior, más íntima, pequeña e infinitamente más evocadora, nos acercamos hasta la cripta en donde se encuentran los despojos del santo. La iluminación mucho más ténue, los techos bajos en piedra, sus arcos, los cánticos y la simpleza elocuente de la tumba de San Francisco de Asís nos conmueven por unos momentos.

Tumba de San Francisco Asís
Tumba de San Francisco Asís

Abandonamos el principal templo de la orden franciscana y proseguimos por las callejuelas de Asís. Esta vez escogemos subir por la Via Cardinale R. Merry del Val, que nos ha de ofrecer excelentes vistas de las murallas de Asís y allende de Umbría. Seguimos y nos acercamos hasta la puerta de San Giacomo, después continuamos por la vía del mismo nombre que derivará en una larga avenida, resultado de combinar la Via Metastasio y la Via San Paolo. Al final de ésta volvemos a estar de nuevo en la Piazza del Comune, y continuamos por la Via San Rufino para llegar hasta la Piazza San Rufino, nuestro destino final. Aquí entramos en la Catedrale di San Rufino, un importante templo de Asís dado que fue el lugar donde bautizaron a los santos de la ciudad, San Francisco y Santa Clara, amén de a sus discípulos originales. También se dice que fue el lugar donde Clara atendía a uno de los sermones de San Francisco cuando, profundamente conmocionada por su mensaje de sencillez, probreza y entrega, decidió unirse a la causa y posteriormente crear la orden de las clarisas. El Asís actual es sin duda resultado de ese momento mágico.

Catedral de San Rufino en Asís
Catedral de San Rufino en Asís @by Luigiter

Cómo llegar a Asís

No nos será complicado aparcar el coche en alguno de los parkings que hay extramuros. Si llegamos en tren (la estación está en el pueblo vecino de Santa María degli Angeli, a 5km de Asís) tendremos que coger un minibus o regalarnos una buena caminata, que según la climatología y nuestras prisas y energías puede ser hasta recomendable, dado que el camino transcurre plácidamente entre viñas, olivos, limoneros y verdes campos. De esta manera podremos apreciar mucho mejor el perímetro amurallado de Asís, y obtener fotos espectaculares de la Basílica de San Francisco.

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#italia

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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