Thingvellir, sintiendo la magia de Islandia entre dos continentes

Thingvellir, sintiendo la magia de Islandia entre dos continentes

‘América y Europa se están distanciando, y sólo Islandia puede mantenerlos unidos’. Me encanta esta frase un tanto socarrona del escritor Hallgrimur Helgason, que aparece en el también desenfadado libro Reykjavík rocks!

Me gustan las palabras del autor de Reykjavik 101, aunque para degustarlas haya que buscar información sobre tectónica de placas –a niveles de la ESO–, ya que Islandia se encuentra en plena falla que separa las placas tectónicas de Norteamérica y Euroasia. Ambas placas continentales se alejan a razón de 1 cm por lado y año, y Thingvellir, una explanada a 44 kms de Reykjavik en dirección este, es el principal lugar en la isla donde podemos contemplar los dramáticos efectos provocados en el paisaje por este continuo distanciamiento. También podemos ensimismarnos pensando que si en un instante estamos pisando continente americano, de repente nos desplazamos unos metros y andaremos de nuevo en el trozo de corteza terrestre que nos sitúa en Europa.

Thingvellir, un lugar mágico

Thingvellir (Þingvellir en islandés) es un emplazamiento mágico que consiste al mismo tiempo en un teatro de encuentros y desencuentros, un centro de energías telúricas que se adhieren a tu piel nada más llegas y te detienes a contemplar el vasto y enigmático espacio. De repente sientes que estás en un sitio de una energía especial, y tu boca enmudece. Impresiona contemplar las fracturas producidas por las fuerzas tectónicas, las cuales atraviesan Islandia transversalmente durante cientos de kms, pero que emergen a la superficie en Thingvellir de manera majestuosa. Es un paisaje duro y plácido de contemplar, que no he visto otro igual en mi vida.

Thingvellir, un paisaje y un lugar mágicos
Thingvellir, un paisaje y un lugar mágicos

Thingvellir es también un lugar histórico de importancia capital para los islandeses, allí reside el alma de la isla y de su comunidad, se sienten profundamente conectados a este paraje y lo visitan varias veces al año ya sea para hacer trekking, scuba diving, practicar pesca o navegación en el lago Þingvallavatn, o simplemente para pasear e inspirarse contemplando un paisaje que una vez reunió a tantas generaciones de sus antepasados. Huelga decir que los islandeses se ven acompañados por decenas de autocares que descargan a diario miles de turistas que también se acercan hasta aquí en una ruta pomposamente llamada el Círculo de oro, y que comprende la visita de otros importantes puntos de interés de Islandia como son las enormes cascadas de Gullfoss y la contemplación de géiseres a escasos kilómetros.

Geisers en Islandia, en la ruta del Círculo de Oro
Geisers en Islandia, en la ruta del Círculo de Oro

El parlamento democrático más longevo del mundo

La historia que atesora Thingvellir cala de una manera íntima y profunda, impregnada de una sencillez tan intensa como ajena a otras partes del mundo. Aquí fue donde los primeros vikingos noruegos que se asentaron en Islandia decidieron situar el emplazamiento para celebrar su parlamento anual (Alþingi), en el que acordaban las leyes y el gobierno para la isla durante el siguiente año. Ocurrió por primera vez en el 930, y miles de colonos recorrieron cientos de kilómetros en sus ponies islandeses para reunirse en este lugar por dos semanas, coincidiendo con el solsticio de verano. Ningún edificio los cobijaba y todas las asambleas, los parlamentos y la toma de decisiones se producían al aire libre. En Thingvellir se montaba un mercado ambulante a pocos metros del lugar en el que se llevaban a cabo las ejecuciones: los hombres que cometían los delitos más graves (los relacionados con el robo, puesto que para los asesinatos no se distinguía si eran en defensa propia o no) eran decapitados y las mujeres maniatadas, puestas en sacos y ahogadas.

Aquí fue donde en el año 1000 Lögmaður Þorgeir Ljósvetningagoði proclamó el Cristianismo como religión oficial de Islandia, tras el acuerdo a que llegaron todos los representantes del pueblo, unidos ante el temor de una más que probable invasión evangelizadora por parte del reino cristiano de Noruega, que así evitaron. Y durante casi mil años, miles de islandeses siguieron reuniéndose en Thingvellir para decidir el devenir de la isla.

Primer parlamento de Althing, por William Gersham Collingwood
Primer parlamento de Althing, por William Gersham Collingwood

El cónclave anual en el parlamento (Alþingi) se cerraba con la lectura oral por El Portavoz de las leyes y decisiones acordadas, cuando este que se situaba ritualmente en la roca –hoy señalada en un montículo con la bandera de Islandia– y las proclamaba en voz alta y a los cuatro vientos. Aquellas leyes eran tan liberales que cedían la responsabilidad de la ejecución de las sanciones a las propias partes en conflicto, que si eran humildes tenían que apoyarse necesariamente en alguien más poderoso para imponer la ley, dando lugar a que unas pocas familias llegaran a concentrar un enorme poder con el paso de los años, causa principal de la crisis y la posterior caída del sistema de la Comunidad Islandesa (año 1220). Por entonces haría aparición Haakon Haakonsson, el exultante rey de Noruega a quien los islandeses sí aceptarían esta vez como regente y que mantendría la costumbre de celebrar el parlamento en Thingvellir, aunque con poder de veto en las decisiones más trascendentes. Sin embargo, los islandeses siempre tuvieron a su gente en los puestos de decisión y mal que bien se las fueron ingeniando durante siglos para lograr un nivel de independencia bastante alto. Aquí también se proclamó muchos años después (en 1944) la constitución de la República de Islandia, y fue de nuevo a través de un mensaje solemne lanzado a los cuatro vientos. Así que, desde el 930 y hasta nuestros días, estaríamos hablando mismamente de la democracia más longeva del mundo.

Pasear entre dos continentes

Nos olvidamos por un momento de la historia y nos concentramos de nuevo en las sensaciones de pasear por Thingvellir: es recomendable disponer de entre dos a cuatro horas para disfrutar del lugar, pasear sin prisas por la zona de fallas y fijarnos en las heridas de la roca, e intentar imaginar esos procesos geológicos de fuerzas tan titánicas como lentas en su ejecución. Observar cómo el río Öxará serpentea por entre unas tierras cubiertas de musgo, y detenernos ante la humilde casa de verano del presidente de Islandia, para de nuevo comparar su sencillez con ostentaciones más sureñas.

Thingvellir

Esta exploración calmada nos permitirá buscar los mejores encuadres y composiciones para fotografiar Thingvellir, en vez de volver con las típicas fotos tomadas desde los miradores. En mi caso no me fue posible, dado que fui en la típica ruta del Círculo de oro con Reykjavik Excursions, y no dispuse más que de 40 minutos para visitar Thingvellir. Pero deseo volver con más calma y remediarlo…

Paseando por la falla  Almannagjá
Paseando por la falla Almannagjá

El enigma de Thingvellir

El hecho de que los antiguos islandeses escogieran justo el lugar que separa Norteamérica de Europa para celebrar sus parlamentos puede resultar enigmático, puesto que la teoría de la tectónica de placas que explica el fenómeno no se describió hasta 1960. Sin embargo, desde siempre se han sentido temblores y pequeños terremotos en este emplazamiento, ¿sabían los antiguos de las propiedades especiales de Thingvellir?

"Una roca situada en lo alto de la fisura más profunda se convertiría en la tribuna del Portavoz. En todas las religiones ancestrales, este tipo de lugares son sagrados y se conectan con los poderes de la Tierra concentrados en ellos. Como si fuera el centro mágico que unía a las 12 regiones islandesas, Thingvellir era comparable a Delfos." Del libro Twelve Tribe Nations, por Michell and Rhone.

Existe una teoría más o menos esotérica que afirma que los antiguos dividieron el Hemisferio norte en 7 zonas horizontales, desde el Ecuador terrestre al Polo Norte, y construyeron oráculos en el centro de cada una de ellas. Así, en la primera zona tendríamos Adén (Yemen), donde hay quien afirma que están enterrados Caín y Abel. En la segunda zona hablaríamos de Tebas (Egipto), importantísimo centro religioso de la Antigüedad. En la tercera, encontraríamos nada menos que a Delfos y su famoso oráculo. Habríamos de desplazarnos a Reino Unido para hallar el oráculo de la cuarta zona, el monumento megalítico de Avebury. Y ya por fin, en la quinta zona tendríamos casualmente a Thingvellir, mientras que para la sexta y séptima zonas no se han hallado de momento restos de ningún oráculo, ya que se sitúan en pleno Oceano Ártico. Intrigante y hermosa teoría con la que echar la imaginación a volar, ¿no os parece?

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#islandia#islas#paises nórdicos#reikiavik

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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