Therasia resort, una ventana al paraíso de las islas Eolias

Therasia resort, una ventana al paraíso de las islas Eolias

En medio del mar Mediterráneo, en un lugar donde forcejean las placas tectónicas africana y eurasiática, existen unas islas volcánicas de gran belleza y marcado carácter siciliano. Son las islas Eolias, y desde la más joven de ellas, Vulcano, y concretamente desde las terrazas del Therasia resort disfrutaremos de unas increíbles vistas compuestas de mar y de volcanes que abarcan el archipiélago entero.

Llegar a Vulcano, 25km al norte de Sicilia, comprende volar hasta Catania, luego desplazarnos en coche o en transporte público hasta Milazzo, el puerto más cercano al norte de Sicilia en un trayecto que dura algo más de una hora, y finalmente subirnos allí en un hidroala que nos acercará en unos 45 minutos a esta primera de las ocho islas volcánicas que forman el archipiélago de las islas Eolias. Son unas cuantas horas de viaje que valdrá la pena haber invertido, ya que nos encontraremos ante las puertas de una experiencia única.

Vulcano no es solamente un muy sugerente nombre: nada más pisar su suelo nos recibirá un fuerte olor a azufre, pues esta pequeña y joven isla todavía registra cierta actividad volcánica, como la mayoría de sus vecinas. Su fisonomía actual no proviene de un solo volcan ni de una única erupción, sino que en Vulcano existen varios volcanes que hicieron su trabajo en distintas épocas para luego ir extinguiéndose uno tras otro, excepto el volcán La Fossa que hoy día se considera durmiente y que todavía registra una ligera actividad en su cráter —y de cuya ascensión hablaremos en otra entrada—.

Volcán La Fossa en Vulcano

En el puerto de Vulcano nos recogerá una lanzadera que nos trasladará en unos minutos a Vulcanello, un pequeño istmo situado en la cara norte de la isla y de formación mucho más reciente —Plinio el Viejo hace mención en sus crónicas de una primera erupción en el 183 a.C.—: allí se encuentra el Therasia, un fabuloso resort de cuatro estrellas que mira hacia el resto del archipiélago desde una posición privilegiada y que nada más entrar en nuestra habitación nos regalará unas vistas de esas que no olvidaremos en la vida.

Vistas desde mi terraza en el Therasia resort

Vistas desde mi terraza en el Therasia resort

La isla de Lipari, la mayor en la actualidad y habitada desde más antiguo, domina el horizonte; a su derecha reconoceremos Panarea, formada por los pedazos de la que fue la mayor isla de todas, pero que acabó colapsando en una brutal erupción volcánica hace miles de años; hoy se puede hacer snorkel en sus aguas y contemplar cómo las burbujas emergen desde pocos metros de profundidad, señal de que la forja de los dioses sigue aún trabajando. Le siguen Basiluzzo y sobre todo Estromboli, una enigmática isla en la distancia totalmente dominada por el volcán más activo de Europa, del mismo nombre —¡y que sufre una erupción cada 30 minutos!—.

Volcán de La Fossa en Vulcano

Tras volver a Lipari y ya mirando a nuestra izquierda nos encontraremos con las formas de Salina, de la que dicen tiene el pueblo más bello de todos, y más allá aparecerán las siluetas de las islas de Filicudi y Alicudi, sucesivamente, perfectamente recortadas en el horizonte en lo que son posiblemente los atardeceres y anocheceres más bellos que proporciona el mar Mediterráneo, con permiso de Ibiza, Santorini y varios otros contendientes. Yo de momento me quedo con los atardeceres de Vulcanello vistos desde las terrazas del Therasia resort, y este es otro de los grandes atractivos de disfrutar de unas vacaciones en las islas Eolias.

Increíbles vistas desde el Therasia resort

Piscina exterior del Therasia resort

Un paraíso en el Mediterráneo

Luigi Pirandello, el ilustre nobel de literatura siciliano, se propuso escribir un cuento para cada día del año: lamentablemente, una pulmonía lo frenó a un centenar de obras de su sueño, pero aún así nos pudo regalar una magnífica antología repleta de historias humanas y cotidianas, y entre ellas un precioso cuento titulado El Viaje; en él, el escritor y dramaturgo nos habla de Adriana Braggi y de Cesare Braggi, dos cuñados instalados en la treintena que conviven en la casa de él, en un pueblo del interior de Sicilia que no menciona (¿pudiera ser Enna?). Adriana fue casada a los 18 años con el hermano pequeño de Cesare, tuvo dos hijos varones y a los 22 quedó viuda; a partir de entonces, ya sólo se esperaba de ella que llevara un luto permanente en la discreción de su casa, de su tumba en vida. Por aquel entonces, primeros del siglo XX, la tradición en Sicilia marcaba también que sólo un hijo de las casas de buena familia podía casarse, normalmente el mayor, para así no contraer en problemas de herencias y reparto de patrimonio al morir el jefe de familia. Pero el caso es que en la historia que nos concierne no fue Cesare quien se casó sino su hermano pequeño, trastocando el futuro de Cesare, y en el momento de la narración nos encontramos con dos todavía jóvenes, Adriana y Cesare, que se debaten a diario entre seguir las férreas normas sociales sicilianas o atender a sus corazones y apostar decididamente por vivir; pues ambos se atraen secretamente, aunque no quieran reconocerlo ni ante sí mismos, y sólo el tiempo y las circunstancias les darán una oportunidad de vivir una gran aventura juntos, aunque sea por un corto espacio de tiempo y a pesar de que les arroje a un final —como todos los finales auténticos— fundamentalmente triste.

Andaba yo leyendo este precioso cuento de Pirandello cuando me encontraba en Vulcano, y no dejaba de preguntarme si en el viaje de Andrea y Cesare hacia la península itálica y luego las grandes ciudades europeas, a medida que se iban acercando más y más entre sí, me preguntaba en fin qué hubiera pasado si hubieran tenido la oportunidad de realizar una parada de unos días o semanas en las islas Eolias; es más, qué hubiera sido de su historia de amor si hubiera existido el Therasia resort por aquel entonces. Me preguntaba si, en definitiva, si no se hubieran rendido a su amor irremediablemente y aquí mismo, contemplando uno de estos espléndidos atardeceres que veían mis ojos. Probablemente sufría ya el embrujo del Therasia, que me parece un lugar idílico para un viaje en pareja o en luna de miel, y es que no hace falta desplazarse hasta la otra punta del mundo para disfrutar de un lugar mágico, alejado de todo lo que conocemos, excitante e inspirador.

Atardecer en la terraza del Therasia resort

Viaje a las islas Eolias

Una estancia en Vulcano y en el Therasia resort dan mucho de sí, y si le sumamos visitas a las islas de Lipari, Salina, Panarea y Estromboli tendremos material más que suficiente para confeccionarnos una agenda fantástica. ¿Y cuáles son los principales atractivos de las islas Eolias? Tendremos a nuestro alcance varios volcanes que podremos visitar, desde los asequibles como el mismo cráter de La Fossa en Vulcano a otros más exigentes e indomables como el propio Estromboli, que incluso se puede ascender a su cráter en excursión nocturna. Dispondremos de decenas de playas de aguas turquesas y cristalinas como las de Lipari y Salina, y de arenas negras que nos recuerdan la geología originaria del archipiélago, como la playa negra de Vulcano; también encontraremos aguas termales naturales en la misma playa, donde tomar baños de sal y de barro idóneos para la piel —esto también en la isla Vulcano—.

Aguas turquesas en Lipari

Podremos alquilar coche, motocicleta o bicis para recorrer las carreteras y senderos de muchas de estas islas de accidentada orografía, y deternernos ante paisajes hipnotizantes de islas que se recortan una tras otra en el horizonte. Dispondremos de la posibilidad de visitar una ciudad milenaria como Lipari que nos recuerda levemente a la magnífica Cefalú y donde también se instalaron fenicios, griegos, romanos, árabes, normandos… Todos ellos mucho después de unos pueblos antiquísimos y de misterioso origen, de los que quedan vestigios de construcciones que datan de miles de años atrás y ciertas teorías que se pueden conocer en el museo de Lipari. Además, disfrutaremos de una bulliciosa ciudad de más de 10.000 habitantes de carácter puramente siciliano, despreocupada, ruidosa y que vive en la calle… Otra de las joyas de Sicilia junto a Palermo, Siracusa, Catania…

Calle de Lipari

También descubriremos en las Eolias una dieta mediterránea muy característica, cuyos productos estrella provienen del mar (pez espada, atún, etc.) pero también de la tierra (pasta, caponata, arancino, alcaparras, aceite…), acompañadas de unos excelentes vinos autóctonos y sus variantes más orientadas a aperitivos y postres como la Malvasia.

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Una ventana a la cocina siciliana

Precisamente, en el Therasia resort dispondremos de una excelente cocina en donde todos los productos provienen de Sicilia y las Eolias, cuando no son elaborados diariamente en Therasia, como panes y postres. Con un restaurante de una cuidadísima carta, el Arcipelago, y otro, Il Cappero, que es el único restaurante una estrella Michelin de las islas. Allí, el joven chef Giusseppe Biuso nos ofrecerá platos tradicionales sicilianos reinterpretados con su toque moderno y personal, forjado tras pasar por algunas de las mejores cocinas de Europa; como por ejemplo, la caponata, un plato tradicional y popular cuya base es la berenjena y de gran historia y presencia en toda Sicilia, al igual que el arancino, la panella y el sfincione. Podremos degustar también un pesce gallinella o un finísimo formaggio ragusano, y acompañar los postres de un moscato di Siracusa —el más suave de Sicilia, los sicilianos beben normalmente el moscato di Alexandria—. En definitiva, tendremos a nuestra disposición lo mejor de la cocina siciliana.

Giuseppe Biuso, chef de Il Cappero

Caponata, Arancino y sfincione revisitados por Giuseppe Biuso

Cocina del restaurante de una estrella Michelin Il Cappero, Vulcano

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Después, en el mismo Therasia resort dispondremos de un delicioso spa con piscina climatizada, baños turco y finlandés, áreas de agua, tratamientos de salud, etc. que supondrá una excelente pausa diaria entre las experiencias que son los auténticos lujos que nos ofrecen las islas Eolias: sus playas, sus volcanes, su gastronomía, su historia y su cultura por un lado; y unos atardeceres y unas puestas de sol realmente antológicos, con esas increíbles siluetas de unas islas recortadas en el horizonte que arderán a fuego en nuestro recuerdo.

Anocheceres arrebatadores desde el Therasia resort

Si queréis disfrutar de un destino de ensueño en pleno Mediterráneo, os recomendamos el Therasia resort de 4 estrellas donde nos alojamos. Tiene unas vistas increíbles sobre las islas Eolias y restauración y servicios de primer nivel. Seremos atendidos en castellano, y disponen de excursiones y planes para visitar el resto de las islas. Sin duda, un lugar a tener en cuenta para un viaje muy especial.

Continúa leyendo la serie 'Viaje a las islas Eolias'Pequeñas reflexiones sobre fotografía de viajes, personas y paisajesAscendiendo al cráter La Fossa de Vulcano  

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
1 comentario
  • Os felicito por vuestra página.
    Tenemos planeado un viaje a Sicilia con toda la familia( somos 17) en junio del 2017 . Queremos ir a un resort 5 estrellas con golf que esté cerca de algún lugar imprescindible . De visitar . Que me recomendáis?

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