Qué visitar en Helsinki (1)

Helsinki es la capital de Finlandia, un estado que consiguió su independencia de Rusia hace relativamente poco tiempo, en 1917. El recuerdo que dejó la ocupación rusa no fue muy bueno y Finlandia luchó un par de veces contra la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. El área metropolitana incluye varios municipios vecinos, Espoo, Vantaa y Kauniainen, hasta juntar más de un millón de habitantes. Helsinki fue fundada en el siglo XVI por el rey Gustavo I de Suecia y la influencia sueca aún pervive ya que los nombres de las calles están en finés y sueco. Bueno, aquí he hecho trampa ya que Finlandia fue parte de Suecia durante 700 años y ambos idiomas son los oficiales del Estado.

Pohjoisesplanadi

Los primeros años de la ciudad fueron de pobreza y enfermedades. Helsinki era una población costera poco importante alejada de las grandes rutas comerciales bálticas. La construcción de la fortaleza de Suomenlinna cambió la imagen de la ciudad cuyo despegue definitivo se produjo tras la anexión a Rusia que trasladó la capital desde Turku a Helsinki para reducir la influencia sueca.

Como capital se nota que es una ciudad de un gran nivel económico, todas las multinacionales finladesas tienen su sede central aquí y la economía del país depende en gran parte de ella. El coste de la vida es bastante alto. Para que os hagáis una idea por poner el pie dentro de un taxi cobran unos 5 euros (8 por la tarde y los domingos) y a partir de ahí la tarifa es de 1,33 euros por kilómetro. Comer a un restaurante tampoco sale barato. Y para salir de copas hay que directamente donar un riñón, una ronda de tres copas en un pub del centro me salió por 35 euros.      

La casualidad quiso que visitara tierras finlandesas en dos épocas del año muy distintas. Ambas veces fueron por razones laborales pero me las arreglé para tener tiempo de ver la capital y conocer más acerca de esta gente siempre amable. La primera visita fue en el frío mes de febrero y la segunda en junio. Obviamente la imagen en febrero es muy distinta a lo que Helsinki ofrece en verano. Para empezar los días son más cortos, amanece pasadas las ocho y a las cuatro de la tarde se hace noche y por supuesto todo está cubierto por un manto blanco de nieve. Esto último es lo que llevé peor dado que no estoy acostumbrado a caminar por unas calles tan resbaladizas.

Una calle de Vaanta

Decir que los finlandeses son muy eficientes tratando con el crudo invierno, casi a diario limpian las calles de nieve, arrojan gravilla a las aceras y la zona comercial del centro incluso tiene calefacción que evita el hielo mientras se va de compras.

Calle comercial, Aleksanterinkatu

Un paseo en invierno exige llevar ropa de abrigo, aquí la temperatura en ocasiones llega a rozar los  -20ºC. Afortunadamente a la hora de sacar las fotos que véis en este artículo no llegó más allá de -10ºC lo cual no es para ir en camiseta. Comentar que en una ocasión me dejé los guantes en la oficina y se me caían las manos al sacar las fotos.

Toda visita a Helsinki comienza por Esplanadi, una avenida paralela al mar que se encuentra cerca de todo. Al este, sobre una loma domina toda la vista la Catedral Uspenski (Uspenskin katedraali – 1868), una catedral de color rojizo muy característica que recuerda los años de influencia rusa. Este templo pertenece a la iglesia ortodoxa y su exterior dorado da pistas de las riquezas que alberga su interior.

Catedral Ortodoxa Uspenski

Interior de Uspenski

Bajamos la colina y a mano derecha nos encontramos el Palacio Presidencial (Presidentinlinna – 1845), un edificio que en su origen fue la casa de un rico mercante. En 1837 fue comprado por el Gobernador General de Finlandia y el Zar Nicolás I la eligió como residencia oficial así el edificio pasó a ser el Palacio Imperial de Helsinki. A partir de 1919 ha sido la residencia de los presidentes finlandeses que podían soportar el ruido del tráfico, los que no se trasladan a Tamminiemi una villa situada en una zona más tranquila. Al otro lado de la calle está la Plaza del Mercado (Kauppatori) donde cada semana se organiza el mercadillo más famoso de la ciudad y el que atrae a más turistas. Aunque suena muy interesante en febrero no hay demasiada actividad en él. Poco más allá llegamos a orillas del Mar Báltico completamente cubierto por una capa de hielo que los ferries se encargan de romper en sus salidas.

Ferries de Viking Line y Silja Line

Helsinki desde el ferry

Esta era la primera vez que veía un mar congelado y me pareció fascinante así que os regalo una foto más antes de llegar a Suomenlinna, la isla-fortaleza.

“Casita de campo” en el Báltico

A mediados del siglo XVIII, en las afueras de Helsinki, los suecos construyeron una base militar en medio del mar y para ello se sirvieron de las numerosas islas que se encuentran en el Golfo de Finlandia. A lo largo de los años Suomenlinna ha cumplido distintas funciones dependiendo de sus ocupantes, suecos, rusos y finalmente finlandeses. Ésta es una de las grandes atracciones de Finlandia y en 1991 la Unesco reconoció su valor histórico incorporándolo a su lista Patrimonio de la Humanidad como ejemplo de arquitectura militar europea.  

Fortaleza de Suomenlinna

De vuelta a Esplanadi tomamos dirección norte para adentrarnos en la Plaza del Senado (Senaatintori). En el centro se encuentra una estatua de Alejandro II, Emperador de Rusia hasta que fue asesinado, pero lo que realmente destaca es la Catedral Luterana (Tuomiokirkon kappeli – 1852), todo un símbolo para la ciudad. A diferencia de la catedral ortodoxa su interior es muy austero así que desde un punto de vista turístico su interior no es muy especial. 

Estatua del Zar Alejandro II

Catedral Luterana

Los otros edificios que forman la plaza son el Palacio del Consejo de Estado (1822) que actualmente es la oficina del Primer Ministro y, en el lado opuesto, la Universidad de Helsinki y su biblioteca.

Universidad de Helsinki

 Continua aquí…

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Publicado por Txemi

Por el momento ha viajado a 32 países y vivido como expatriado 18 meses en Inglaterra y casi tres años en Holanda. No es extraño toparse con él en cualquier aeropuerto y es un gran "fan" de las aerolíneas a las que adora con devoción. También puedes seguir a Txemi en "las afueras de Bilbao" // txemivirtual.com
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