Mi Reikiavik de las dobles exposiciones accidentales

Mi Reikiavik de las dobles exposiciones accidentales

Es curioso cómo funciona esto de los viajes y la fotografía… y cómo vamos cambiando las personas con el tiempo. Visité Reikiavik por segunda vez en octubre del año pasado, tres días maravillosos y absolutamente a mi aire en esta fascinante capital del Atlántico Norte, y volví con varias instantáneas de móvil y un único carrete de fotos panorámicas (un total de 18) que no había revelado hasta ahora.

Revelado en sentido literal, pues sólo tengo cámaras analógicas desde hace tres años –si exceptuamos la cámara del móvil, que apenas uso–. No había revelado estas fotos a color antes porque al volver no me vi con necesidad ni prisas para hacerlo, y últimamente suelo acumular al menos diez carretes antes de comprar los químicos para revelar, puesto que el asunto tiene asociados una cierta parafernalia, un coste y un esfuerzo. Lejos quedaron los tiempos en que volvía de los viajes con miles de fotos digitales, la mayoría con varias tomas prácticamente idénticas, y con la necesidad imperiosa de editarlas para publicar en el blog.

Un carrete este de Reikiavik que se ha pasado tres meses en una bandeja de la nevera de casa, junto a otros que iban llegando y guardaban momentos más cercanos y familiares. ¿No se supone que un blogger de viajes tiene que hacer justo lo contrario, publicar con frecuencia y nada más volver de sus viajes? Quizás, pero ese ya no soy yo.

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Ayer, al contemplar finalmente los negativos colgados para secar vi que algo malo pasaba con las fotos, y es que todas estaban superpuestas: entremezcladas, no se distinguía dónde acababan unas y comenzaban las siguientes, ni qué escenas guardaban. Dicho de otro modo, todas las fotos de mi viaje a Reikiavik estaban arruinadas. Pero curiosamente, ni el enfado ni la rabia asomaron, ni en ese momento ni después, quizá porque hacía tanto tiempo que las había tomado que no sabía qué esperar de ellas, ni tenía expectativas. Curioso esto de tener que esperar para ver las fotos, muchos ya no os acordáis o directamente no lo habéis vivido… El escaneo de los negativos posterior me reveló un hecho todavía más sorprendente: en ese carrete ya existían fotos antes de que yo lo usara, y quien me lo vendió, seguramente inadvertidamente, no se había percatado de ello; y mis fotos de Reikiavik habían acabado superpuestas a las suyas.

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Así que ahora ya tengo unas pocas fotos con ciertas reminiscencias de mi último viaje a Reikiavik, confusamente mezcladas con las vivencias de otro. Pero afortunadamente, conservo algo mucho más importante para mí: un recuerdo imborrable en mi memoria de esos días que tanto disfruté, y que no necesito volcar en las redes sociales ni tampoco trasladar a este blog con cierta urgencia. Cómo han cambiado los tiempos por aquí…

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#fotografia#islandia#reikiavik

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."

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