La Manga del Mar Menor, entre dos mares

La Manga del Mar Menor tiene una peculiaridad que en pocos lugares se puede experimentar. Sentirse entre dos mares, poder mirar hacia un lado y ver el Mediterráneo y volverse para luego contemplar la laguna salada del Mar Menor.

No es de extrañar que otras civilaciones también valoraran las bondades de su geografía. Los primeros vestigios de civilización en el entorno del Mar Menor datan del Paleolítico, aunque los asentamientos de los que se tiene más información y de los que se han encontrado más vestigios son de las épocas romanas y árabe.

Los nietos

Uno de sus atractivos es la calidez de su aguas, la temperatura media es de 17ºC y la del agua puede llegar a ser de 30ºC en verano e incluso llegar a los 36ºC en las zonas menos profundas. Esto lo convierte en un mar en el que disfrutan tanto los niños, porque pueden jugar sin el peligro de las corrientes y también para las personas más mayores, a las que además se aconseja el baño por la salinidad del agua, mayor que la del mediterráneo.

Barco en el Mar Menor

Esta sensación de encontrarse entre dos mares es realmente bella, porque no se trata de un espigón artificial, sino que es lo suficientemente grande para albergar edificios, una carretera y construcciones que si bien ayudan a crear esta extraña sensación, por otra parte en muchos puntos de la lengua de tierra no permiten ver los dos mares a un mismo tiempo.

La construcción masiva y descontrolada es también una característica de la Manga, aunque gracias a la protesta de colectivos ecologistas y una mayor sensibilización, parece que se está frenando la urbanización para no acabar con este paraje, muy rico en fauna autóctona.

La vegetación es muy peculiar y las arenas y fangos albergan praderas de clorofíceas, una especie adaptada a la vida marina y que no se encuentra de manera tan abundante en otras lagunas. Pero el más preciado de los habitantes de los fondos del Mar Menor es sin duda el sabroso langostino de la laguna, una variedad autóctona muy buscada por los pescadores, ya que alcanza precios muy elevados en el mercado.

Alojarse en los hoteles de la Manga del Mar Menor nos permite poder disfrutar de la tranquilidad y el mar en temporada baja y estar a pie de playa en verano, cuando la vida en la Manga se anima con la llegada de cientos de turistas. Tanto murcianos como cartageneros tienen en La Manga y las poblaciones del Mar Menor su segunda residencia, para escapar de los tórridos meses de verano en Murcia capital.

Cabo de Palos

Muy cerca de La Manga, se encuentra la población de Cabo de Palos. Un pueblo pesquero enclavado entre un acantilado y una pequeña bahía, donde se respira mar a bocanadas. Aunque ha crecido gracias al turismo, la mayoría de construcciones son bajas y el pueblo conserva su aire marinero con calles empedradas y fachadas encaladas mirando al horizonte que forma el omnipresente Mediterráneo con el cielo.

El caldero

De Cabo de Palos no te puedes ir sin probar un delicioso caldero. En el paseo del puerto ha numerosos restaurantes que ofrecen una amplia variedad de arroces, pero el autóctono, el que realmente no te puedes perder es el caldero. Se trata de un arroz cocido en un puchero con ñora y pescados sabrosos y de roca que le da un delicioso sabor. Se sirve primero el arroz, con alioli y a parte, en otro plato, el pescado.

#costa

Publicado por Silvia

Antes viajaba para ver en los demás la parte diferente; ahora viajo para conocer en qué nos parecemos. Javier Reverte. Viajero y escritor
1 comentario
  • De hecho, en San Pedro del Pinatar, al otro lado de La Manga del Mar Menor hay un centro comercial que se llama, en un alarde de originalidad, pero muy llamativo por otra parte, DOS MARES.
    Desde hace muchos años llevo veraneando en el Mar Menor y las playas son un paraíso. Es una pena que la desertificación avance imparable…
    Felicidades por el blog y por esas 100 entradas!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *