La foto de Beilstein

Una fotografía nos ayuda a rescatar recuerdos de nuestra memoria, pero también nos puede lanzar a buscar la creación de esos recuerdos en primer lugar.

La foto de Beilstein
La foto de Beilstein por @visbeek… La que me llevó a visitarlo

La primera vez que vi esta fotografía de Beilstein en Flickr estaba preparando un ruta por la región alemana de Renania-Palatinado con su oficina de turismo. Hasta entonces, me había dejado llevar por sus gustos y recomendaciones, como quien delega en la pareja o en los amigos la planificación de un viaje, ya sea por costumbre o por pura comodidad.

La foto de este patio de Beilstein, con los tejados, las casas de entramado de madera y ese aire íntimo y melancólico despertó inmediatamente en mí el deseo de estar allí.

Beilstein pasó definitivamente a entrar en los planes de mi viaje por Renania-Palatinado, y pedí expresamente el doble de tiempo para poder disfrutar paseando por las calles de este pueblo medieval alemán. Y ahí quedó, como un punto de interés más dentro de una amplia lista de imperdibles en las comarcas de Hunsrück, Eifel y Mosela.

Mi foto de Beilstein... La que pude obtener estando allí
Mi foto de Beilstein… La que pude obtener ese día, sin gran angular

Y sucedió que, el día en que por fin paseaba por Beilstein en animada conversación con Bern, mi guía, la encontré: me di de bruces con la foto de Beilstein. Recuerdo que me paré en seco, aturdido… Y creo que dije en voz alta: ‘¡es la foto!’ O algo por el estilo… La localización era la misma, la composición prácticamente igual, sin embargo la hora del día y las luces no tenían nada que ver con la foto de mi memoria: aquella seguramente fue tomada en el atardecer de un mes otoñal, tras un día de lluvia; la foto que se presentaba ante mí era sin embargo la de un mediodía primaveral de sol radiante y a más de 25° C… Pero sin duda, me encontraba ante LA FOTO.

Cámara en mano, intenté captarla lo más parecida a mi recuerdo, pero me fue imposible; la foto se mostraba esquiva una y otra vez a presentar la magia que guardaba mi memoria. Al cabo de varias tomas, comprendí que tenía que desistir en el intento, sonreí, lancé una última mirada a la foto, y proseguí mi camino.

Sin embargo, de alguna manera, aquella imagen que acababa de presenciar me confirmaba que el viaje era real, que acababa de conseguir lo que venía a buscar desde el principio. Mi viaje a Renania-Palatinado era completo a partir de entonces.

Y es una cosa que creo que nos persigue en todos los viajes de manera más o menos inconsciente: salimos acompañados de imágenes icónicas (la fachada del Taj Majal, la Torre de Pisa, gente patinando en el Central Park alrededor de un inmenso árbol de Navidad… en fin, cualquiera que nos haya llamado poderosamente la atención), y de repente llegamos al sitio, y reconocemos que estamos ante la foto: pero es la misma escena y al mismo tiempo no lo es… Y nos esforzamos en buscar la confirmación a través de referencias, de contrastarlas en nuestra memoria, nos empecinamos en reconocer que estamos efectivamente delante de LA FOTO. Qué sensación más extraña vivimos en esos momentos, ¿verdad?

Después volvemos del viaje, y la foto icónica la hemos sustituido por la nuestra, pero no del todo: a veces las fundimos en una mezcla improbable, que pasa a formar parte de eso que conocemos como recuerdos, y que en realidad son una mezcla de lo vivido con lo soñado, indistinguibles entre sí cuando se asientan en nuestra memoria con el paso del tiempo.

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Este post ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de la Oficina de Turismo de Renania-Palatinado.

Oficina de Turismo de Renania-Palatinado
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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
2 comentarios
  • Tal cual… sensación muy difícil de explicar que por suerte ya me pasó varias veces, las torres Petronas, el Taj Mahal, o el Duomo de Florencia… momentos en q simplemente me quedé sin aliento y me di cuenta de la magnitud de mi experiencia, estar EN la foto.
    Saludos!

  • Exacto Vito… Y nos enganchamos a este tipo de experiencias quizá porque nos hacen estar presentes en el momento como en pocas ocasiones a lo largo de nuestra vida…

    ¡Un saludo y que vengan muchas más! 😉

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