Jánovas, la historia de un abandono a la fuerza

La historia del pueblo de Jánobas es la de una injusticia, quizá por eso siempre suene a habanera triste. Aunque la lucha de sus habitantes se remonta a hace más de 50 años, a mi me sorprendieron sus muros hace apenas unas semanas, tras una curva, disfrutando del paisaje del Alto Aragón, intentando tatuarme esas montañas en la retina antes de la vuelta a la ciudad.

Jánovas en el Valle del Ara (Huesca)
Jánovas en el Valle del Ara (Huesca)

El campanario aún erguido, rodeado por decenas de caserones que se resisten a dejarse engullir por el olvido. Jánovas sigue allí, abandonado, pero aún presente en el paisaje y en la historia de muchas familias de la zona.

Todo comenzó en hace 50 años. 150 familias eran expulsadas a la fuerza de los pueblos de Jánovas, Lavelilla y Lacort, a orillas del río Ara. La razón, como suele ser habitual, respondía a intereses económicos que poco tenían que ver con la conservación de este paraje o de la vida de sus gentes.

El proyecto de un gran pantano para generar electricidad comenzó con mal pie. Negociaciones para ceder agua a los regadías de Monegros, luego vendrían las expropiaciones muchas veces a la fuerza y con dinamita de por medio. Poco a poco, las familias se fueron marchando. La escuela la cerraba Iberduero en vez de la Consejería de Educación. Y para ‘convencer’ a los que todavía se resistían a abandonar sus casas, se talaron árboles frutales, se destruyeron campos y se privaba de agua y luz a los poco vecinos que aún no se habían rendido.

Los muros de Jánovas aún en pié
Los muros de Jánovas aún en pié
El pueblo de Jánovas desde la carretera
El pueblo de Jánovas desde la carretera

Paramos el coche para poder ver con más calma aquel pueblo que aún permanecía en pie en un valle sin pantano. La vista desde la carretera es panorámica y nos permite verlo rodeado de un típico valle del Pirineo Aragonés (en la Comarca de Sobrarbe), pero también podemos recorrer sus calles. Bajar hasta el río y atravesar el puente a pie hasta Jánovas para pasear por calles vacías, rodear pozos y ver la maleza enredándose en los aún resistentes muros de piedra maciza.

Emilio Garcés y Francisca Castillo fueron los particulares héroes de esta historia. Decidieron quedarse y aguantaron hasta 1984 cuando fueron desahuciados. Por entonces, la obras del pantano seguían sin comenzar. Y no fue hasta 2005 que el proyecto quedó oficialmente cancelado tras numerosas movilizaciónes y un informe de impacto medioambiental que ponía sobre la mesa el efecto negativo sobre el entorno.

El pantano no se ha construído, pero tras ya más de 50 años, los vecinos tampoco han recibido una retribución justa que les mitigue el haber tenido que abandonar sus casas, las de toda la vida, las que construyeron sus abuelos.

Ahora Jánovas sigue ahí, para que lo veamos desde la carretera o nos acerquemos a sus calles.


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Vídeo de Jánobas que suena a Habanera triste

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#Aragón#españa

Publicado por Silvia

Antes viajaba para ver en los demás la parte diferente; ahora viajo para conocer en qué nos parecemos. Javier Reverte. Viajero y escritor

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