Hotel o albergue, alojamiento para todo tipo de viajeros

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Hoteles y albergues son algunos de los tipos de alojamiento más comunes a la hora de planificar un viaje. Ambos comparten similitudes pero sobre todo diferencias importantes. En este artículo veremos algunas de las características más destacables que los definen, y a qué tipo de viajero suelen estar orientados.

Características principales de un albergue

Los albergues varían increíblemente en aspecto, calidad, localización, clientela y comodidades. La mayoría suelen disponer de habitaciones compartidas con otros clientes, habitaciones para grupos y privadas. También es habitual que dispongan de cocina (totalmente funcional, con utensilios de cocina y alimentos) a compartir entre todos los clientes del albergue.

Normalmente, los albergues ofrecen zonas de uso común, librerías (donde tienes derecho a coger un libro si previamente depositas otro) e incluso zonas de videojuegos, internet y televisión. Los lavabos suelen ser compartidos, excepto para aquellas habitaciones privadas, que disponen de sanitarios propios por regla general.

Algunos albergues permiten el acceso libre a todas las instalaciones a sus clientes, ofreciendo una atmósfera muy agradable y un personal amigable y dispuesto en todo momento. Otros, en cambio, tienen reglas de uso y políticas de horarios muy restrictivas, y el nivel de ruido (y juerga) permitido siempre es una sorpresa para el viajero que llega por primera vez.

Muchos albergues incluso organizan actividades y pequeñas visitas guiadas en el destino, supeditadas principalmente al tipo de área y tipología de clientes a la que están orientados. Estos usuarios suelen ser jóvenes menores de 30 años, pero no siempre es el caso, y es una de las cosas que más suele chocar a aquellos que visitan un albergue por primera vez.

Uno de los principales atractivos de alojarse en un albergue –aparte del tema económico– suele ser la gran variedad de circunstancias inesperadas en que nos podemos encontrar en nuestra estancia en él. No saber con qué comodidades o servicios vamos a disponer, qué tipo de ambiente vamos a encontrar ni con cuánta gente vamos a tener que compartir el techo. En el mejor de los casos, ésto se percibe como una excitante aventura. Esta incertidumbre, sin embargo, provoca un rechazo absoluto en muchos otros clientes, pero si se es joven con ganas de vivir aventuras, o se quiere socializar al máximo en la visita al destino, alojarse en un albergue puede ser el perfecto punto de partida.

Características principales de un hotel

Los hoteles son mucho más predecibles en comparación con los albergues. Conseguiremos siempre una habitación privada, casi siempre con lavabo y ocasionalmente con cocina o máquina de café. No tendremos que hacernos la cama por la mañana, o recoger la habitación cuando nos vayamos.

La localización y el tipo de clientela, sin embargo, son tan variados para los hoteles como para los albergues, así que el factor sorpresa también lo vamos a tener ahí. Pero visto desde el lado positivo, el descubrimiento del hotel forma parte de la aventura del viaje, de las primeras sorpresas con que nos habremos de encontrar.

Los aspectos más importantes a considerar en un hotel son dos: localización y calidad/servicios. La localización nos puede condicionar enormemente un viaje, puesto que el tiempo que nos lleve llegar a los puntos de interés planeados influirá decisivamente en el número de ellos que podamos finalmente visitar, y en los horarios en que los visitaremos. Por ello, si disponemos de muy pocos días o una agenda de visitas muy apretada, lo ideal es no escatimar en reservar habitación en un hotel con la mejor ubicación posible. A veces, por ahorrar en el hotel acabamos incurriendo en tantos o más gastos de transporte, así que hay que tener en cuenta ésto a la hora de evaluar el precio que estamos dispuestos a pagar.

El segundo aspecto a considerar, el de calidad/servicios, también hay que evaluarlo con detenimiento. El objetivo principal para el hotel es que sea nuestro refugio, y nos permita descansar lo suficiente para afrontar para otro día intenso de visitas. Por ello, es muy importante que el hotel sea limpio y cómodo. ¿Habitación con desayuno incluído? Si madrugamos y desayunamos, ya es una cosa menos de qué preocuparse, y podemos lanzarnos a buscar nuestro primer punto de interés. ¿Conexión a Internet? Es fantástico disponer de ella para acabar de consultar información sobre visitas, contactar con familiares o volcar nuestras fotos en algún servicio como Flickr o Picasa.

Si vamos con pequeños, entonces la elección del hotel es todavía más importante, con lo que hay que considerar más aspectos del mismo. De todas formas, los principales aspectos a considerar siguen vigentes en este caso: buscaremos una localización cercana a los puntos de visita para no cansar en demasía a nuestros hijos, y miraremos que la/s habitación/es sean de una limpieza y comodidad razonable, ya que los peques suelen ser los primeros en quejarse.

Diferentes viajeros, diferentes necesidades

Para algunos viajeros, visitar monumentos y probar la gastronomía de la región lo es prácticamente todo durante el viaje; las demás circunstancias del mismo han de contribuir al máximo en este objetivo, por lo que se exige al alojamiento que esté bien situado y que sea limpio, para descansar lo mejor posible y poder continuar al día siguiente con la ginkana de visitas. Un hotel suele ser el alojamiento ideal para estos casos.

Otros viajeros, en cambio, extraen el máximo de un viaje tratando con las gentes del destino y socializando. Su principal interés está en conocer nuevas sociedades, por lo que los monumentos o museos no les dicen gran cosa. Es a este tipo de viajeros a quienes les puede interesar enormemente el alojamiento en un albergue, donde la socialización se les ofrece en bandeja. Además, acostumbran a ser viajeros que no van por las rutas más turísticas y suelen estarse más tiempo en el lugar, con lo que el aspecto económico del alojamiento se torna muy importante.

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
3 comentarios
  • Yo personalmente suelo preferir los Hoteles, además de que en principio son más fiables en cuanto a calidad y servicio (aunque hay de todo) los prefiero para poder dejar las maletas más tranquilo que en los albergues. Estos últimos para mochileros desde luego que están muy bien :p

  • En Portugal los albergues públicos son las Pousadas de Juventude y tienen un muy buen nivel.

    En cuanto a albergues europeos, hay tal diversidad que mejor nos informamos a través de foros.

    Ojo porque un albergue puede salir mucho más caro que un hotel si no comparamos precios primero.

    Tengo un amigo que gestiona un albergue y a los grupos de amigos les parece barato pagar 15 euros por persona, cuando por el mismo precio podrían estar en un hotel.

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