Grand Splendid, de teatro a librería

Se abre el telón. De la vorágine urbana de la avenida Santa Fe pasamos al esplendor y solemnidad de un teatro, el Gran Splendid, ideado en 1919 por Max Glucksman y hoy reconvertido en librería.

Librería Grand Splendid Ateneo en Buenos Aires
Librería Grand Splendid Ateneo en Buenos Aires

Es difícil tener preferencias en Buenos Aires (Argentina), hay tanto que ver y hacer que los días huyen a velocidad de sprinter y al pasar una semana todavía nos queda más por ver que lo ya visto. Cuando uno ya ha tachado de su lista los grandes monumentos es hora de comenzar a disfrutar de verdad, ha llegado el momento de dejarnos llevar y por esos lugares únicos, esos escenarios que hacen a una ciudad especial.

En este caso hay muchos, y los iremos recorriendo en otros posts, pero éste es el momento de la librería Ateneo Grand Splendid. Considerada una de las librerías más bonitas del mundo según The Guardian, lo cierto es que bajo la bóveda pintada por Nazareno Orlandi en conmemoración al fin de la Primera Guerra Mundial, uno siente de todo menos decepción.

Libros en los palcos del Grand Splendid
Libros en los palcos del Grand Splendid

¿Un teatro reconvertido en librería? Sí, conservando incluso su telón de rojo terciopelo, sus palcos hoy amueblados con estantes llenos de libros y hasta alguna cómoda butaca donde poder pasar unas horas disfrutando de un libro. Eso sí, no es fácil conseguir una butaca, pero eso lo hace aún más deleitable, una vez acomodado en el mullido terciopelo, puedes olvidarte del tiempo, hasta la hora de cierre ¡claro!

La librería Grand Splendid de la cadena Ateneo es algo así como el tesoro de la firma y en ella podemos encontrar más de 12.000 títulos y a un precio igual que en otras librerías de la ciudad, bueno… sin contar las decenas de liberías de segunda mano y ocasión de la calle Florida.

En el Gran Splendid ya no actúan los grandes del Tango, como lo hiciera en su día Carlos Gardel, pero desde sus palcos, los grandes nombres de la literatura continúan observando al escenario o echando un ojo a la pintura de la cúpula que mezcla simbolos pacíficos y tecnológicos con una curiosa inclusión de un proyector de cine rodeado de ninfas, ángeles y palomas.

Si pasas por el barrio de La Recoleta de Buenos Aires, regálate unos minutos tan brillantes como el pan de oro que sigue recubriendo la balaustrada de los antiguos palcos del teatro, hoy librería.

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Publicado por Silvia

Antes viajaba para ver en los demás la parte diferente; ahora viajo para conocer en qué nos parecemos. Javier Reverte. Viajero y escritor
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