Saliendo adelante en el Mercado del pescado de Bergen

Saliendo adelante en el Mercado del pescado de Bergen

La mañana está siendo ajetreada en el puerto de Bergen. Un par de cruceros acaban de desembarcar a unos pocos miles de turistas en las afueras de la segunda ciudad de Noruega, quienes en su deambular pasarán sin duda por uno de los sitios más emblemáticos — sino el que más — de Bergen: su mercado del pescado. Para Carlos, un joven de Benidorm afincado en la ciudad, esto supone una gran noticia: Carlos se muere de ganas por charlar con los turistas que comienzan ya a llegar al principal puesto de venta y degustación de pescados del puerto, justo donde él trabaja con una sonrisa limpia y sincera, si bien algo melancólica.

— Hola, ¿de dónde sois? – Nos pregunta a poco que mostramos interés por las enormes lonchas de salmón fresco que exhibe su parada.

— De Barcelona – contestamos al jovial vendedor, que pasa inmediatamente a hablarnos en valenciano.

— ¿Calor por allá, verdad? A ver si nos traéis un bocí de sol de España, porque desde mediados de junio (hace mes y medio) que no lo catamos por aquí…

Carlos nos cuenta que lleva un año en Bergen, que llegó de Erasmus para completar sus estudios universitarios pero que hace unos meses que se le ha acabado el presupuesto y ha tenido que ponerse a trabajar. Lo hace codo con codo con otros jóvenes españoles, italianos y portugueses, que pasan por una situación similar. De hecho, no hay puesto en el mercado del pescado de Bergen donde no se hable castellano e italiano. Pero sobre todo, castellano. En su parada ofrecen degustación de diferentes tipos de salmones, caviares y arenques, mientras explican a unos turistas que determinada pieza de pescado se llama rodaballo, e intentan traducir la misma información en inglés a otros turistas japoneses interesados. También venden filetes de salmón, del salvaje o el normal, y lo envasan al vacío para que dure varias semanas fresco en casa del cliente. Además atienden en las mesas del comedor exterior que mira hacia el mar, atestadas hoy de cruceristas hambrientos y deseosos por catar el afamado pescado noruego de Bergen.

Ofreciendo cata de salmón salvaje en el mercado de Bergen
Ofreciendo cata de salmón salvaje en el mercado de Bergen
Detalle de los platos de degustación en el Mercado de Bergen
Detalle de los platos de degustación en el Mercado de Bergen
Detalle del marisco que se sirve en los puestos del mercado de Bergen
Detalle del marisco que se sirve en los puestos del mercado de Bergen
No digáis que no vienen ganas de comerse este salmón...
No digáis que no vienen ganas de comerse este salmón...

Carlos está hoy en su salsa: no para de contar una y otra vez a los clientes sobre su exilio temporal, que intenta ahorrar para acabar el último año de carrera en España, donde le han subido la matrícula universitaria de algo menos de 1.000€ a más de 1.500€ tras los recortes. Explica que Bergen es como un gran pueblo, muy tranquilo y de trato cercano, pero con muchos servicios de gran ciudad; que el idioma noruego no es tan complicado de entender, que lo está aprendiendo rápido y ya se maneja bien con los clientes locales, quienes aprecian mucho su esfuerzo por integrarse. Carlos ayer apenas tuvo trabajo ni clientes, hoy sin embargo se ve desbordado junto con sus compañeros, pero así es el trabajo en el mercado de pescado de Bergen.

Carlos hablando con los clientes del mercado
Carlos hablando con los clientes del mercado

Nosotros optamos por sentarnos en las mesas exteriores y comer dos platos de salmón fresco acompañado de patatas asadas y pisto de verduras, también un plato de gambas a la plancha riquísimas, a compartir. Completamos el menú con un par de cervezas noruegas, y pagamos por ello un total de 620 NOK (83€ al cambio). Noruega es cara para nuestros bolsillos del sur.

Los puestos de comida en el mercado de Bergen, a tope de turistas
Los puestos de comida en el mercado de Bergen, a tope de turistas
Degustando la comida del mercado con nuestro hijo Eric
Degustando la comida del mercado con nuestro hijo Eric

Mientras disfrutamos de la comida y el ambiente del puerto de Bergen, no dejamos de observar el devenir de Carlos, que no pierde la ocasión de contar su historia a cada nuevo turista que se acerca a su parada. Siempre la misma historia. También observamos a sus otros colegas, que parecen trabajar a gusto entre ellos y con los clientes.

Chicos posando en un puesto del mercado de Bergen
Buen rollo en los puestos del mercado de pescado de Bergen
El hombre y el salmón...
El hombre y el salmón...

Más tarde nos fijamos en el dueño del local, el único noruego que parece trabajar allí, y que va y viene reponiendo cervezas en la nevera, recepcionando cajas de pescado que le traen de la lonja, inventariando y departiendo órdenes. Estamos tentados de hablar con él y preguntarle cómo es que contrata a tantos estudiantes españoles; pero le vemos muy ocupado, y su aspecto algo fiero tampoco ayuda.

Propietario noruego del puesto de pescado en el mercado de Bergen"

Ahí están todos dando el callo desde muy temprano, y seguirán al menos hasta que zarpe de Bergen el último crucero, a eso de las seis de la tarde. Y esperamos que cierren todos satisfechos con la caja del día, hoy parece sin duda una buena jornada para el negocio. ¿Cuál será el salario de estos chicos? Dicen que la media de los sueldos en Noruega está actualmente en unos 4.000€ mensuales. No les llegamos a preguntar abiertamente, pero lo más probable es que ellos no lleguen a esas cifras. ¿Quizá sean 2.000€ al mes, 2.500€? Parece dinero, pero es probable que en Noruega no dé para ahorrar mucho… La vida allí es cara para nuestros estándares: 1 kg de sandía sale a 4,5€, 1 kg de tomates a 7€. Por cada cerveza hemos pagado 78 NOK, que al cambio vienen a ser unos 10€. El café, las verduras y el alcohol están carísimos en Noruega y seguramente que sucede lo mismo con otros muchos productos, con lo que llenar la cesta de la compra de la semana les debe de resultar muy caro.

Jóvenes españoles vendiendo pescado en Bergen, Noruega
Jóvenes españoles vendiendo pescado en Bergen, Noruega
Vendiendo crustáceos en el mercado de pescado de Bergen
Vendiendo crustáceos en el mercado de pescado de Bergen

Podríamos seguir con nuestras elucubraciones mucho más rato, pero tenemos más cosas que ver en Bergen y muy poco tiempo, como es preceptivo para los turistas de un crucero. Así que nos levantamos de la mesa, no sin antes volver de nuevo nuestra mirada y pensamientos hacia Carlos y sus compañeros de trabajo. Y visto cómo está la situación económica en España, no dejamos de pensar que quizá tendrán que quedarse una larga temporada en Bergen. Al menos, hasta que amaine el temporal.

Este artículo ha sido elaborado en colaboración con Iberocruceros, con quienes hemos realizamos un crucero por los fiordos noruegos del cual hemos quedado encantados.

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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