El Jewish Museum de Berlín, el museo de los sentidos

Dentro de una ciudad tan espectacular y con tanta historia reciente y palpable entre sus paredes, como es Berlín, nos encontramos con el Jewish Museum – el museo de los judíos-, erigido en homenage a los judíos muertos en el holocausto de la Segunda Guerra Mundial, por el arquitecto Daniel Libeskind.

Visitar este museo muestra al espectador los 2000 años de historia de los judíos en Alemania. Aunque el museo, es bastante interesante, lo que más debe sorprender a cualquier visitante es el primer piso, lo que yo llamaría un museo de los sentidos. Realmente, creo que de esto se trata el arte, intentar representar algo, que mediante imágenes, sonidos, materia, etc. despierte algún tipo de sentimiento en el observador. Y puedo confirmar en primera persona que lo consiguen.

Jewish Museum de Berlín


Lo que se quiere hacer percibir al visitante del museo es la sensación que padecieron los judíos durante su persecución, emigración, o hasta su cierre en los campos de exterminio.

El edificio está recubierto por una fachada de zinc, ya que ha sido un material muy usado en la construcción de edificios de Berlín, y que su oxidación hace cambiar el color de los edificios según la estación del año.

En la fachada se observan tres grandes grietas. Cada una representa cada una de las realidades de la historia alemana-judía. La primera y más larga de las tres, representa la continuidad, que empieza en el antiguo edificio barroco del museo y continua con forma de escalera hasta arriba de todo del edificio dónde hay la exposición permanente del museo, y representa un futuro incierto. La segunda termina en el jardín del exilio, representando que el exilio es difícil. La tercera grieta representa la muerte, y termina en la torre del holocausto.

En el interior del museo, haciendo los primeros pasos en el primer piso y mientras se relatan historias de emigrantes judíos, es fácil darse cuenta de los efectos ópticos que se recrean en los pasillos del museo, dónde te da la sensación de estar andando por un pasillo nada habitual, ya que se hace raro transitar por este.

A continuación se puede vivir la primera experiencia, la torre del Holocausto. Se trata de una habitación fría, completamente oscura, en forma de cuadrilátero terminado en ángulo y hecha de hormigón. En esta se intenta reproducir como se sentían los presos de los campos de concentración. Realmente despues de estar en ella más de dos minutos, la sensación que se vive es de horror y desorientación total.

La siguiente experiencia que se puede vivir, es el jardín del exilio. Este jardín es un cuadrilátero situado al exterior del edificio que contiene 49 (el año de la creación del estado de Israel) columnas de hormigón vacías y rellenas de tierra de Berlín, exceptuando la columna central que tiene tierra de Jerusalem. Las columnas están dispuestas en cuadrículo, pero con la particularidad que el suelo del jardín está inclinado siguiendo una diagonal, y los pilares son perpendiculares al suelo, por lo tanto, están cortados paralelamente respecto el suelo, cosa que crea un estraño efecto al pasear entre las 49 columnas. Esta “molestia” era el objetivo del arquitecto que diseño el jardín. La columna central tiene un olivo en simbolizando paz y esperanza, como en la tradición judía.

Realmente el Jewish Museum de Berlín, es una visita muy recomendada, dentro de un museo muy especial con obras de arte tambien muy especiales.sidebar:ciudad:berlin

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Publicado por Marc

"Seamos realistas y hagamos lo imposible". El Che Guevara

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