El camino de Santiago místico

En este artículo Héctor Coronado, un buen amigo de México, nos cuenta sus experiencias sobre su peregrinaje por el camino de Santiago solo. Es un magnífico relato donde nos cuenta sus experiencias a lo largo de sus casi 40 días de camino.

Del Camino

Aparentemente son muchas las razones por las que la gente realiza el camino. Viniendo de todos lados del mundo, distintas culturas y con diferentes objetivos pero con una misma meta: llegar algún día a Santiago de Compostela. Ellos son llamados “Peregrinos”.

El camino de Santiago @ Héctor
El camino de Santiago @ Héctor

Optando por el Camino Francés desde la ciudad de Saint Jean Pied de Port (Francia), fue el inicio de mi aventura. A decir verdad, uno nunca tiene la certeza de estar en condiciones de poder seguir el siguiente día. La gente camina, va alegre, y al pasar unos con otros se saludan y se desean un “Buen Camino”. Muchos solemos preguntamos con frecuencia hacia dónde se intenta llegar o cuál es nuestra meta, pues hay gente que hace el Camino en varias partes.

La vida es encuentro. En el camino se conoce gente todos los días. Con algunos se camina más tiempo que con otros. Hay quienes solamente nos sonríen, nos pasan; y nos pasan; hay quienes volveremos a ver después de 10 días o que simplemente no volvemos a volvemos a ver. Así de impredecible y maravilloso es el Camino; nunca se tiene esa certeza, pues cada quien lleva su paso, y aún si de casa hayamos partido en grupo, muy probablemente llegará el momento del camino en que podamos separarnos; ya que cada quien está recorriendo su Camino Interior.

Peregrinos en el camino de Santiago @ Héctor
Peregrinos en el camino de Santiago @ Héctor

Y es que el Camino se presta para cualquier persona, a cualquier ritmo físico y para cualquier edad. Recorriendo la travesía, se pasa por cientos de pueblos característicos y algunas ciudades más grandes como es Burgos y León donde no podemos pasar por alto visitar sus majestuosas catedrales. Se recorren praderas españolas llenas de campos de cereales, de trigo, bosques, innumerables viñedos y campos de girasol. Unos a 5kilómetros de distancia entre cada uno, otras ciudades más lejos, pero todas esconden alguna belleza detrás de solo su nombre: algún puente, alguna capilla, catedral, algún bar en donde tomarse una cañita o un puesto donde comer lo típico de la zona: pulpo a la gallega, morcillas de Burgos o simplemente disfrutar de un bocadillo o tortilla española en compañía de un vino de la zona. Sin olvidarnos claro esta de un sitio donde descansar para tomar una buena ducha después de haber pasado medio día caminando.

Esta experiencia no es un solo camino a recorrer, todos vivimos al menos 3 caminos: el físico, el espiritual y el emocional. No se viven estrictamente en este orden ni tampoco alguno excluye algún otro de vivirse al mismo tiempo, pero tarde o temprano, en el día o en la noche habrán de recorrerse estos caminos.

Campos del camino de Santiago @ Héctor
Campos del camino de Santiago @ Héctor

En mi caso pareciese que el camino era la metáfora de mi propia vida. Mis primeros días fueron demandantes y por consiguiente terminaba los días muy cansado. Y es que día a día nuevos retos se presentan al peregrino a vencer, para el momento que se ha logrado superar un dolor, ya ha aparecido uno nuevo en el otro pie. Esta etapa la recorrí la mayor parte solo, así tuve que superar mi camino físico (mi nacimiento, niñez, adolescencia).

A mi día 14, tuve la bendición de conocer a una gran persona con la cuál camine el resto de mis días hasta Santiago de Compostela. Aquí viví mi camino emocional (maduración, matrimonio). Se aprendió a compartir, a vivir, a amar, a vivir en armonía en conjunto con la gente que se cruza en nuestro camino. Un poco triste para mí al final la separación en Santiago y cada quien tener que tomar distintos caminos.

Catedral de Santiago de Compostela al final del camino @ Héctor
Catedral de Santiago de Compostela al final del camino @ Héctor

Por mi parte tener que seguir hasta Finisterra solo nuevamente fue duro al inicio. Me volví a encontrar como inicialmente me encontraba: solo. Aquí viví mi vejez de viudo. Volví a rencontrarme con Dios y poder enfocar toda mi atención en Él nuevamente. Estos últimos días fue cuando viví más intensamente mi camino espiritual. El resto de camino lo traje presente, corrió en paralelo todo el tiempo pero al final culmino con grandes acontecimientos y el gozo de ver el atardecer en el Faro. Este fue el fin de mi camino… momento de volver a casa.

El fin del mundo en el cabo de Finisterra
El fin del mundo en el cabo de Finisterra
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Publicado por Marc

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