El Amazonas: un paraíso ilusorio

El río más poderoso del mundo, más que el Nilo, el Ganges o el mismo Mississippi. Nace en los Andes, por encima de los cinco mil quinientos metros, entre nieve y nubes, emerge por una grieta rocosa, apenas un reguero de agua cristalina. Aquí, en la alta Puna, podría ser uno cualquiera de los cientos de arroyos que se desprenden de la cordillera andina, pero no lo es.

Casa tradicionales en el Amazonas colombiano
Casa tradicionales en el Amazonas colombiano @3viajesaldia

Mientras la mayoría de ríos andinos han erosionado el camino más fácil hacia la vertiente pacífica, a apenas cien kilómetros, el Amazonas eligió un largo viaje hacia el Atlántico, recorriendo una distancia mayor de la que separa Nueva York de París.

Cuando uno se plantea surcar el Amazonas, la imaginación echa a volar, desde las enormes anacondas a la clásica imagen de indígenas con el característico corte a tazón, pasando por los coloridos pájaros o el silencioso pero letal jaguar. Todas estas imágenes existen, pero laten en una selva en realidad mucho más silenciosa de lo que imaginamos, igual de esquivas que las monstruosas corrientes que barren el caudal amazónico, apenas perceptibles en la superficie a través de los vértices de remolinos, que asoman para llevarse todo a su paso.

Árboles centenarios
Árboles centenarios @3viajesaldia

El paraíso ilusorio

Desde los primeros viajes de conquistadores españoles por las aguas del Amazonas, este monstruo verde se ha tragado miles de vidas de indígenas y exploradores. Orellana además de darle nombre tras una lucha con una tribu local en la que las mujeres luchaban cual las legendarias amazonas, abrió un camino de misterios que llegan hasta nuestros días y una plaga de enfermedades y esclavización que asoló y llevó a la exterminación a muchas etnias.

Pero el gran río, y sobre todo el enorme telón verde que se extiende por el continente sudamericano, también ha sido uno de los peores infiernos para los cientos de exploradores que se creyeron capaces de enfrentarse a él. Y no nos referimos a las cinematográficas anacondas, ni siquiera a los depredadores o decenas de serpientes letales, la verdadera pesadilla en estas latitudes es casi invisible, diminuta: los mosquitos.

Atardecer sobre el Amazonas
Atardecer sobre el Amazonas @3viajesaldia

Mosquitos, jejenes, moscas, larvas que crecen en forma de gusano bajo la piel, bacterias… que defienden la selva de una manera mucho más efectiva. La tristemente conocida malaria es sólo una de sus plagas. Si en una sola noche en la selva, al amparo de una hamaca y una mosquitera y con el cuerpo cubierto de repelente antimosquitos y ropa uno puede llegar a contar más de 30 picaduras en una sola pierna, imaginaros la hazaña de pasar meses durmiendo al raso cuando no se es un nativo.

La selva verde, oscura, con sus impenetrables muros que se elevan hacia el cielo se ha considerado ya desde las primeras expediciones como un paraíso ilusorio, en el que la exuberancia vegetal en realidad es casi yerma para la agricultura. Las constantes inundaciones del terreno en la época de lluvias y la fuerza de una vegetación que apenas deja claros, llegaron a convencer a los exploradores de la imposibilidad del desarrollo de una gran civilización en estas latitudes donde ellos morían de hambre sin nada que llevarse a la boca. Los relatos de los primeros exploradores, que hablaban de grandes asentamientos cayeron en el terreno de la leyenda, salvo para algunos visionarios que siguieron creyendo en el ‘Dorado’ y perdiéndose para siempre en su búsqueda.

Personajes como P.H. Fawcet, con su misteriosa desaparición, y todos los que trataron de encontrar a la expedición, han dado lugar a la publicación de memorias, biografías e incluso investigaciones científicas que hoy en día están dando un vuelco a teorías como la de la llegada del hombre al continente americano, o la existencia de una civilización avanzada en un entorno que para el hombre occidental es letal e insoportable, simplemente inconcebible.

El río que arrasa
El río que arrasa @3viajesaldia

Hoy en día, con todos los avances tecnológicos al alcance de la mano, la exploración ya no sigue cánones del siglo XIX o principios del XX, y hasta es posible darse un ‘paseo’ por la selva con todo lujo de comodidades, pero aunque grandes extensiones del Amazonas han sido arrasadas y hasta urbanizadas, el coloso sigue resistiéndose. Las carreteras no llegan a Iquitos, a Manaos sólo una pista más o menos transitable lo conecta por tierra con Venezuela, y esto son grandes poblaciones, el resto, continúan defendiendo día a día esos metros robados a la selva. Y siempre a la orilla de ríos, el interior es otra historia, allí viven decenas de tribus y algunas de ellas continúan sin tener apenas contacto con el ‘hombre blanco’, ni ganas.

Nuestra navegación por el Amazonas comenzó en el lado peruano, en Yurimaguas, a poco más de una hora en coche de Tarapoto. Nos esperaban tres semanas a bordo de lanchas, con nuestras inseparables hamacas, el balanceo de las aguas del río y noches en medio de la selva en ‘malokas’, casas tradicionales indígenas.

(En el próximo post, Consejos para navegar el Amazonas)

#amazonas#brasil#colombia#navegar#peru#tribus#viaje

Publicado por Silvia

Antes viajaba para ver en los demás la parte diferente; ahora viajo para conocer en qué nos parecemos. Javier Reverte. Viajero y escritor
8 comentarios
    • En realidad es más silenciosa de lo que uno cree, pero siempre hay ruidos que delatan la vida que a menudo no se puede ver entre tanta vegetación. El próximo post será sobre consejos prácticos para navegar en las lanchas amazónicas y visitar interesantes poblaciones.

  • hola quiero saber donde me puedo informar para recorrer una parte del amazonas mas o menos dispongo de un mes y me gustaria visitar alguna tribu, donde me puedo documentar? muchas gracias amigos

  • Visitar ‘una tribu’ en el Amazonas no es fácil David. Hay mucha oferta turística en el Amazonas, tanto de la parte peruana, colombiana, venezolana, brasileña o boliviana y cada una es un mundo, aunque al final, estas visitas a tribus no dejan de ser un show en el que llegas y te bailan una danza tradicional y te intentan vender artesanía.
    Hay proyectos mucho más interesantes de recuperación de las tradiciones donde contribuyes con la comunidades locales, pero no son ‘tribus’, sino comunidades que conviven con la cultura occidental desde hace décadas.
    Es cierto que quedan tribus en el Amazonas que apenas tienen contacto con el mundo desarrollado, pero precisamente por eso no es fácil llegar a ellas y se encuentran en zonas muy remotas y de difícil acceso.
    Nosotros optamos por ir a recorrer un pedacito de selva con una familia tikuna y dormir en una maloka o casa tradicional en hamacas. La experiencia fue realmente interesante, probamos sopa de tortuga, una comida típica en la zona, pero desde luego no era una tribu.
    Te recomiendo que si realmente te interesa adentrarte en el Amazonas contactes con alguna asociación de defensa de los derechos de las tribus amazónicas y explores la posibilidad de colaborar con ellos.

  • Hola! Me gustaría mucho hacer un viaje visitando las tribus de América y si es posible convivir con ellos un par de días, seríamos un grupo de unas 7 personas como mucho. ¿Con que agencia de viaje debería contactar para hacer este viaje? ¿Es posible? Espero ansiosa una respuesta, tengo muchísimas ganas de vivir esa experiencia. Mil gracias. Daniella

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