Descubriendo mi Londres

Descubriendo mi Londres

Qué distinta es la percepción de las ciudades cuando se está de visita, ¿verdad? Nos pasa con las ciudades lejanas y también con las ciudades en que vivimos y trabajamos. Y aun estando de paso, poco tiene que ver la imagen que nos llevamos en un primer encuentro de la que vamos construyendo tras cada nuevo viaje.

Llevo diez años escapándome a Londres, normalmente en viajes de tres días en los meses de febrero y marzo. Reconozco que mi primera impresión de la ciudad no fue excesivamente buena, ya que me esperaba una Londres más bonita. Sin embargo, con el tiempo y los siguientes viajes fui superando mi superficialidad, y poco a poco he ido descubriendo una Londres atractiva en mil aspectos, que me tiene totalmente enganchado y que me sigue pidiendo visitarla más y más.

Mi Londres es fría e invernal, pero abiertamente acogedora. Es caótica, nerviosa y es impaciente como lo soy yo, aunque en realidad y como dijo Fernando Pessoa, la Londres que percibo es un reflejo de mí mismo.

’Los viajes son los viajeros.
Lo que vemos no es lo que vemos,
sino lo que somos.’
— Fernando Pessoa

Mi Londres es convivir entre gente tan dispar

En estos años he aprendido que a Londres hay que llevar pasaporte y validarlo en los aeropuertos, porque soy europeo pero de los continentales; que da igual volar a Stansted, Luton, Gatwick o Southend: Londres siempre está a una hora de camino, ya sea yendo en taxi o en alguno de los trenes llamados express. Que en cualquier caso el traslado aeropuerto-Londres es muy confortable, y que siempre acabaré saliendo de las estaciones de Liverpool Street o London Victoria con la excitación de un niño que arranca una nueva aventura.

Mi Londres es vivir sus calles ajetreadas

Mi Londres se compone de conocer gente y a veces entrevistarles para mi proyecto Vivir en Londres, de encuentros con personas que hablan un inglés tan imperfecto como el mío, también de visitas culturales en una ciudad donde el conocimiento es venerado y que por ello supone todo un paraíso para los apasionados de la ciencia, la historia, la música, la fotografía y tantas otras artes.

Mi Londres es patearme sus calles hasta decir basta, y acercarme siempre hasta Covent Garden, Hyde Park, el British Museum. Siempre, puesto que son lugares que me iluminan la vista y el alma, que me inspiran y que los sigo apreciando más y más ahora que los miro con un cierto velo de familiaridad.

Mi Londres, British Museum

Mi Londres, galería del British Museum

Mi Londres es pasear por el Soho sin rumbo, fijándome en todos los comercios y pubs. En la vida que se despliega en cualquiera de sus calles, en sus pasos de peatones siempre abarrotados. Es acercarme hasta la enorme librería Foyles o hasta la maravillosa Daunt Books, dejarme caer por Camera Museum o Aperture UK, donde me esperan caras conocidas y todo un mundo de cámaras y objetivos Leica. Es pararme a retomar fuerzas en alguno de los restaurantes vietnamitas, thai o africanos que son tan fáciles de encontrar en cualquier calle, es tomar cafés y cafés en un Pret a Manger de los miles que existen por toda la ciudad –siempre llenos–, o en alguna de las pequeñas cafeterías que salpican Bloomsbury, Soho o Shoreditch, a pesar de lo tremendamente caros que son. Con cafeína o sin, es creer que todo es posible, y que queda mucho por descubrir y por hacer.

Mi Londres, paseando por sus calles

Mi Londres de la vida en la calle

Es visitar el Victoria & Albert Museum, el Museo de Historia Natural, la National Gallery, pisar Trafalgar Square. Acercarme hasta el Parlamento y el London Bridge, pasear por la City, rodeando una Catedral de Saint Paul tan enorme como vacía para mí, si no fuera porque alberga los restos de Horatio Nelson, un personaje fascinante –de tantos– en la historia de Inglaterra. Fisgar en los puestos de alguno de sus mercadillos, como el de Bricklane, Oldspital Fields, o Notting Hill. Acercarme hasta Greenwich y su coqueto mercadillo, hasta el Museo Marítimo donde se muestran las glorias del extinto Imperio Británico, y embelesarme de nuevo admirando su Painted Hall.

Mi Londres también transcurre en el metro

Mi Londres también transcurre en el metro durante muchas, muchas horas, combinando líneas hasta tres y cuatro veces, y subiendo y bajando eternamente por las escaleras que conectan las galerías de un hormiguero inmenso, un inframundo repleto de miradas cansadas pero también de conversaciones y de vida. Y observar el personal que ordena y distribuye el tráfico humano en la superficie y bajo tierra, un verdadero ejército de personas que te indican –más bien se desgañitan gritando– por dónde seguir en un sistema de transporte ruidoso y en apariencia caótico, pero altamente eficiente a los ojos de un turista que vuelve y vuelve a esta ciudad que es un latido constante y frenético de colibrí.

Mi Londres es alojarme en sitios económicos cerca de Hyde Park y de la estación de metro de Bayswater, a veces cerca de King's Cross. Normalmente, en hostels llenos de jóvenes que estudian o arrancan sus vidas profesionales en la capital de Reino Unido, y que disponen de las energías para sobrellevar una ciudad muy demandante física y psicológicamente. En unas habitaciones minúsculas y de moquetas añejas de colores atemorizantes, con unos lavabos no menos siniestros. Aún así, estoy bien en estos albergues, sobre todo teniendo en cuenta que abandono la habitación el primero cada mañana, para no volver hasta bien entrada la noche.

Mi Londres es cultura y es Daunt Books

Mi Londres es volver con la mochila cargada de libros, con cuatro horas más de entrevistas en la grabadora y la libreta llena de apuntes, mi cabeza repleta de ideas y sensaciones, con las pilas cargadas y la inspiración para seguir. También, porqué no decirlo, con la cartera más ligera, que la vida allí es cara para el visitante.

Mi experiencia en Londres es el tesoro que me traigo tras cada viaje, un conjunto de sensaciones y recuerdos muy enriquecedores e infinitamente preciosos para mí. Si luego consigo plasmar una pequeña parte de estas experiencias aquí no es lo importante, sí que lo es el haberlas podido vivir para regresar a casa anhelando la próxima visita.

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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