Descubriendo la costa de Bizkaia (II)

Descubriendo la costa de Bizkaia (II)

Amanece en Bermeo. El suelo del asfalto alrededor del puerto parece mojado, pero no ha llovido. Es la humedad que, acumulada durante la noche, espera a los rayos de sol para desaparecer aunque sea un poco, si es que el sol va a dignarse a salir hoy. Aunque las nubes acaben dominando el día, como de costumbre, las casas de mil colores de la primera línea marítima siempre le darán la potencia lumínica al paisaje.

Las calles se empiezan a animar. Hay feria medieval en Bermeo y eso significa mucha más gente de la habitual en un sábado cualquiera. Enseguida las terrazas y las entradas de los bares se llenarán, ya que para el poteo no hace falta esperar a que sea de noche. Cualquier hora es buena para un traguito de chacolí y unos pinchos.

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Pasear entre puestos de comida, ropa o juegos infantiles medievales es buena idea en este día de octubre y, casi sin darte cuenta, has ido subiendo hasta un mirador dominado por unas esculturas dedicadas a los arrantzales, tal y como se les llama a los pescadores en esa tierra. Un niño, una mujer y un anciano cuya vista parece que se pierde en el horizonte, mirando hacia el Puerto Viejo, seguramente todos ellos esperando a que vuelvan sus padres, maridos e hijos después de días en alta mar, o avistando por fin su retorno. La mística que envuelve al mundo arrantzale se puede explorar también en el Museo del Pescador, en la histórica torre de Ercilla, declarada Monumento Nacional en 1943 y desde 1948 reconvertida en el Arrantzaleen Museoa, justo detrás de las mencionadas esculturas dedicadas a los arrantzales. Es un museo muy peculiar, de hecho hay muy pocos en el mundo, ya que está dedicado a una de las marcas de Bermeo y de todo Euskadi: el mundo de la pesca. Fotografías, objetos caseros y herramientas, algunos de hace siglos y otros más recientes, embarcaciones recuperadas y restauradas, antiguos recipientes de productos comercializados hace décadas… Diría que tan solo falta el olor a sal, pero ya va viniendo una brisa desde la costa de vez en cuando. Además, Euskadi tiene la suerte de contar con un sitio online dedicado en exclusiva a todos los museos de la costa vasca: Los Museos de la Costa Vasca.

La paleta de colores en los edificios no sólo desafía al imponente gris del cielo en Bermeo. Otras localidades igual de maravillosas como Lekeitio mezclan también los pasteles en rosa o azul con atrevidos lilas eléctricos escondidos detrás de cualquier esquina del casco viejo. Algunos de esos edificios tienen siglos de antigüedad, como el Palacio Oxangoiti, hoy uno de los mejores hoteles del municipio y con unas vistas espectaculares a la Basílica de la Asunción de Nuestra Señora, una impresionante construcción del siglo XV. Otro de los tesoros de Lekeitio es su faro, el faro de Santa Catalina, uno de los que se pueden visitar en la costa de Vizcaya y uno de los que ofrecen mejores vistas de todo Euskadi. La visita al célebre faro de Santa Catalina vale la pena, además de poder observar un atardecer de postal, por su peculiar visita en barco… Puntos suspensivos porque conviene no desvelar sus sorpresas 😉

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La cultura y la historia de Euskadi también se pueden disfrutar practicando deporte. Si en el primer post os hablábamos de la tradición surfera, en éste podemos explicar con orgullo que hemos practicado el arte de la pelota vasca, en la modalidad de cesta punta, en uno de los templos de esta tradición: el frontón Jai Alai de Gernika. Es una de esas actividades que parecen más fáciles a la vista pero hasta que no te atas la cesta y tienes que lanzar la bola no te das cuenta de lo complicado que realmente es y toda la técnica y la fuerza que se necesitan para hacer un lanzamiento mínimamente bueno. Es 100% aconsejable por lo divertido que resulta la iniciación al juego. La mejor prueba de ello es el mismo significado de “Jai Alai”: fiesta alegre en euskera. Eso sí, si coincides con un profesional en el frontón te darás cuenta de lo insignificante que eres tú como ser humano… y lo grandiosos que son los pelotaris 🙂

De Euskadi nos fuimos como no puedes irte de otra manera de allí: con un buenísimo sabor de boca, y no solamente por su gastronomía y su gente de primera. Tan solo podemos consolarnos con el deseo de volver cuanto antes.

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#Bizkaia#españa#Europa#Euskadi#pais-vasco#Vizcaya

Publicado por Diana Campo

“No se viaja para escapar de la vida. Se viaja para que la vida no se escape”. Cuando Diana leyó esto algo hizo click para siempre. Enamorada del mar y las playas de ensueño, sólo le gusta madrugar cuando está de viaje.
1 comentario
  • Sin duda el País Vasco es uno de los rincones que ofrecen mil y un alternativas. Sus gentes, la playa y la montaña… Además, los Jai Alai cruzaron el charco y es una cosa que siempre nos llama la atención cuando salimos a EE.UU

    Gran apoarte, nos leemos.

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