Consejos para volar a Reikiavik

Consejos para volar a Reikiavik

Plantarnos en Reikiavik no se consigue tras un viaje particularmente corto: os presentamos todas las vicisitudes que habremos de tener en cuenta a la hora de planificar nuestra llegada a la capital más septentrional del mundo.

Un vuelo directo aeropuerto de Barcelona – aeropuerto de Keflavik tiene una duración de algo más de cuatro horas, pero dado que existe un desfase horario de dos horas entre España e Islandia, nos encontraremos que saliendo a las veintitrés horas de Barcelona en vuelo directo el aterrizaje en Keflavik será a la una y media de la madrugada. Por contra, a la vuelta el vuelo durará unas seis horas de reloj.

Keflavik todavía es un aeropuerto pequeño, no en vano da servicio a una población de tan sólo 300.000 islandeses, si bien la entrada de turistas anual se cuenta ya por millones y es una cifra que va en constante y fuerte aumento. Pero todavía es pequeño, así que recoger las maletas y salir de la terminal es cosa de niños. Nos encontraremos a 50km al sur de Reikiavik, con lo que os aconsejamos reservar plaza en el Flybus operado por Reykjavik Excursions, una flota de autobuses que cubren la llegada de cada vuelo y que nos dejarán en la capital de Islandia en unos 50 minutos. Así como en la terminal del aeropuerto encontraremos fácilmente la oficina de Flybus, debemos prestar atención a la hora de salir al exterior puesto que la parada de autobuses no está bien señalizada: una vez fuera, habremos de girar a la derecha y continuar caminando unos pocos minutos hasta topar nuestra mirada con una flota de autocares aparcados. Sin embargo, no hay desorden alguno: los autocares esperarán hasta que lleguen todos los pasajeros que han comprado ticket, pasando lista los chóferes en varias ocasiones para asegurarse de que no se dejan a nadie, así que no hace falta llegar con la lengua afuera, que no corremos peligro de perder nuestro autobús. Los tickets de Flybus también los podremos comprar durante los vuelos de las compañías Icelandair y WOW air.

Un detalle agradable del Flybus es que dispondremos de wifi gratuita abordo, pero si no es noche cerrada os recomendamos dejar el móvil y disfrutar del paisaje volcánico y absolutamente arrebatador que hay entre la península de Reykjanes y Reikiavik. Nada mejor para activar nuestro modo viajero y comenzar a intuir porqué esta isla es tan diferente a todas las demás.

Auroras boreales anunciadas en Reikiavik

Flybus ofrece dos servicios, el normal y el Plus. La diferencia es que mientras que el primero nos dejará en la terminal de autobuses de las afueras de la ciudad (a unos veinticinco minutos caminando del centro de Reikiavik), el segundo nos acercará hasta el hotel u hostal que hayamos reservado. Por unos razonables 30 euros ida y vuelta, el Flybus Plus es un servicio que recomendamos encarecidamente, más aún si llegamos de madrugada a una ciudad no especialmente cálida, climatológicamente hablando. Si escogemos esta opción, habremos de tener en cuenta que deberemos hacer parada en la estación de autobuses igualmente, para allí cambiar a alguna de las furgonetas (shuttles) que, ahora sí, nos acercarán a la puerta de nuestro hostel. Y si hablamos de escoger albergue, os recomendamos el Hlemmur Square ubicado en Laugavegur, la principal calle de Reikiavik.

De cara al vuelo de vuelta, si hemos escogido el Flybus Plus avisaremos en nuestro alojamiento de que tenemos que estar en el aeropuerto a determinada hora, y ellos se encargarán de llamar a Reyjavik Excursions para que nos comuniquen la hora en que tenemos que esperar en la puerta a que nos recojan. Se trata desde luego de la opción más cómoda, pero si preferimos ganar unos minutos de estancia en Reikiavik —no en vano estos autobuses se recorren toda la ciudad recogiendo pasajeros antes de partir hacia la terminal de autobuses— y vamos a estar cerca de Hallgrímskirkja, la iglesia luterana de Reikiavik y una de las más originales que contemplaremos en vida, os recomendamos realizar el paseo hasta la terminal de autobuses de Flybus a pie, puesto que no supone más de diez o quince minutos.

Una coqueta casa para niños en el camino a la terminal del Flybus
Una coqueta casa para niños en el camino a la terminal del Flybus

Para ello, habremos de superar el lado este de la iglesia y continuar caminando hacia mano derecha por las calles de un tranquilo barrio residencial que nos llevarán a las afueras de esta pequeña capital: no tardaremos mucho en ver a lo lejos el edificio de la terminal de autobuses, y acercarnos será cuestión de unos pocos minutos más.

Podemos subir al autobús que va al aeropuerto de Keflavik veinte minutos antes de su partida, que suele realizar puntualmente cada media hora (pero mejor si consultamos horarios), y antes tendremos la oportunidad de aprovechar en la terminal para comer algo en su pequeña cafetería, o comprar algún souvenir de última hora, aunque mejor esperarnos a Keflavik, donde encontraremos más opciones.

#Europa#islandia#reikiavik

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."

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