Castillos del Loira

Castillos del Loira

Hoy tenemos el inmenso placer de publicar un artículo de nuestro buen amigo Ángel Martínez Bermejo, compañero de Travel Inspirers y uno de los periodistas de viajes de más prestigio en España. Podéis leer más sobre su particular manera de percibir el mundo a través de sus publicaciones en Drymartinez y Kamaleon Travel. Ángel nos descubre en esta entrada algunos de los castillos más interesantes del Valle del Loira.
Chateau de Chaumont
Chateau de Chaumont

A poca distancia de Blois, y siempre dentro del tramo del Valle del Loira declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, hay muchos castillos espectaculares que merecen ser conocidos. Podemos recomendar tres de ellos, cada uno destacable por algún detalle que lo hace único.

Château de Chaumont

Chateau de Chaumont, al fondo. El río Loira en primer plano
Chateau de Chaumont, al fondo. El río Loira en primer plano

Empezamos el recorrido siguiendo el Loira río abajo. Lo mejor es ir por la orilla derecha para encontrar la vista del château de Chaumont coronando una loma sobre la orilla opuesta. Es un castillo impresionante que ofrece una interesante mezcla de castillo defensivo medieval y palacio renacentista. Se accede a él por un puente levadizo —muy guerrero— y luego se recorren las salas que tienen una decoración espectacular —muy refinada—, sobre todo los tapices.

La historia morbosa del château es que, aunque fue construido por los señores de Amboise, fue comprado por Catalina de Médicis para exiliar a Diana de Poitiers –la que fuera amante de su ya difunto marido, Enrique II– y ésta es la continuación de la historia de pasiones y poder que comienza en el château de Chenonceau, que se encuentra a pocos kilómetros de distancia. Que este château de Chaumont ha sido imponente siempre lo demuestran las estancias en él de Benjamin Franklin en su campaña para conseguir apoyos a los revolucionarios norteamericanos, el exilio dorado de Madame de Stael cuando fue expulsada de París por Napoleón y que su última propietaria mandara construir los establos más lujosos de Europa. Las estancias de los caballos tuvieron luz eléctrica a la vez que la Ópera de París.

Apartamentos de Catalina de Médicis
Apartamentos de Catalina de Médicis

En la visita no hay que perderse los apartamentos de Catalina de Médicis. Una escalera los conecta directamente con la torre desde donde, con la inestimable colaboración de su astrólogo, la reina interrogaba a las estrellas. El patio interior está cerrado por tres lados y deja el cuarto abierto directamente sobre el Loira, y desde aquí se tiene una de las mejores vistas del río de todo el recorrido.

El detalle peculiar de Chaumont es que en sus jardines se celebra todos los años (desde finales de abril) el Festival Internacional del Jardín , que es uno de los más importantes de todo el mundo, donde muchos artistas invitados de todo el mundo ofrecen sus propuestas.

Château de Cheverny

Chateau de Cheverny
Chateau de Cheverny

Probablemente no sea el de mayor importancia en la historia, pero el château de Cheverny tiene dos detalles que le hacen especial. Uno es que es el mejor amueblado de todos, lo que lo convierte en un verdadero cofre del tesoro, puro esplendor refinado. Como fue construido en el siglo XVII muestra un estilo neoclásico muy diferente de los castillos medievales y renacentistas que tanto abundan en esta comarca. Su fachada blanca y absolutamente simétrica, adornada con los medallones que representan a los césares, sus cubiertas de pizarra y la suntuosa decoración interior le otorgan una imagen que puede ser descrita mucho mejor con la palabra “palacio” que con “castillo”.

Tintin en el chateau de Cheverny
Tintin en el chateau de Cheverny

Pero también es el château que sirvió de modelo a Hergé, el creador de Tintín, para concebir el castillo de Moulinsart (simplemente le quitó las dos alas laterales), y desde hace unos años es la sede de la exposición permanente “Los secretos de Moulinsart”, en donde se hace un repaso de los acontecimientos que, en los libros de Tintín, ocurren en ese mismo lugar. Para los amantes de las aventuras de Tintín, esta visita es uno de los puntos fuertes de cualquier recorrido por el Loira.

Château de Chambord

Chateau de Chambord
Chateau de Chambord

Y terminamos el recorrido por todo lo alto en el castillo de Chambord, el más grande y espectacular de todo el valle del Loira. Es el capricho de Francisco I, que no estaba contento con el castillo de Blois y quiso hacerse un palacio en el bosque de Sologne que se convirtió en cazadero real (y ahora presidencial). Como tenía a Leonardo da Vinci al lado, en Amboise, no dudo en encargarle los primeros planos. Aunque no se note a primera vista, el château mantiene una estructura de fortaleza medieval, con una torre central rodeada de otras torres menores. El estilo arquitectónico, las chimeneas y la decoración pueden despistar, pero la esencia está ahí.

Chateau de Chambaud
Torre del château de Chambord

Francisco I (1494-1547) fue contemporáneo de Carlos I de España —y V de Alemania— (1500-1558) con quien mantuvo una de las rivalidades más largas, profundas y memorables de la historia. De hecho Francisco I estuvo preso en Madrid tras la batalla de Pavía. Resuelto este pequeño incidente, muchos años después recibió a su archienemigo en este fastuoso château, que estaba concebido desde el primer momento para impresionar a la humanidad entera y ser el palacio más suntuoso del mundo. La fiesta que le organizó marcó una época.

Aquí todo es desmesurado. Tal vez por ello nunca se convirtió en un verdadero “hogar” y resulta un poco desangelado. Hacer algo íntimo y familiar de un palacio de 440 habitaciones (pero sólo 365 chimeneas) es complicado, hasta para un rey de Francia.

Su terraza superior es espectacular. Allí se organizaban las grandes fiestas de la corte y era un mirador excelente para presenciar torneos, desfiles y la partida de las cacerías. Dentro del edificio lo más extraordinario es la famosa escalera de doble revolución, un diseño de Leonardo da Vinci que concibió dos helicoides superpuestos. Hay que subir y bajar observando cómo está realizada esta obra maestra. De Leonardo, claro.

Chateau de Chambord
Impresionante vista del chateau de Chambord

El château se encuentra en medio de un inmenso jardín de 5.400 hectáreas rodeado por una tapia de 32 km de longitud, lo que le convierte en el parque natural vallado más grande de Francia. Una tercera parte de este parque está abierto a los visitantes, y conviene recorrerlo para ver jabalíes, muflones y ciervos y poder imaginar la riqueza de esta reserva. Hay excursiones organizadas, acompañadas por los guardas forestales, que permiten adentrarse en una parte muy poco conocida de este gran conjunto. Estas excursiones se pueden hacer en bicicleta o vehículo todo terreno.

Un último detalle: no hace falta decir que el río Cosson fue desviado de su cauce para llevar agua al palacio y llenar los fosos que lo rodean.

El Loira en bici

Aunque un coche ofrece al viajero una gran libertad de movimientos no hay que olvidar que esta zona del Valle del Loira y sus afluentes tiene una excelente infraestructura para los ciclistas. Hay rutas muy bien señalizadas, a veces por carriles exclusivos para bicicletas. También hay hoteles y casas rurales que reciben bien a los cicloturistas y disponen de condiciones para guardar, limpiar y arreglar las bicicletas. De este modo es posible recorrer la zona en un largo y pausado recorrido de varios días en bicicleta o, simplemente, hacer una excursión de pocas horas por un paisaje cultural repleto de atractivos.

sidebar:ciudad:orleans

#bicicleta#castillos#Francia#medieval

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
2 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *