Berlín, cerveza como forma de expresión

Berlín, cerveza como forma de expresión

Cuando aparece la oportunidad de visitar Berlín es un pecado desaprovecharla puesto que es una ciudad que ofrece un montón de alicientes, especialmente para los amantes de la historia, la cultura o la gastronomía.

Berlín es una urbe dinámica, viva, vibrante, y no hay más que pasear por sus calles para tomarle el pulso y engancharse a su ritmo. Sus gentes y una infinita colección de mimadísimos pequeños comercios crean un cóctel que, aunque pueda intimidar en sus primeros sorbos, pronto es fácil disfrutar de unos buenos tragos largos. Y cuanto mejor se degustan esos largos tragos, más se descubre que los alemanes no son tan serios como dicen, ni tan puntuales como cuenta su fama, y para colmo ¡se han conseguido un sentido del humor! ¿De dónde carajo se han sacado un sentido del humor? Pero puestos a romper mitos, ¿estaría la cerveza alemana a la altura de su leyenda? Para ser justos, la zona cervecera por excelencia es Bavaria, y Bavaria queda a unos cuantos cientos de kilómetros, pero no iba a negarle a Berlín la oportunidad de lucirse.

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Pero vayamos paso a paso. Para entender la cerveza Berlinesa hay que entender cómo está configurado el panorama cervecero de la ciudad. Como comentaba antes, Berlín es un auténtico puzzle de pequeños y muy mimados comercios, cada uno con su propuesta y personalidad propias. Además, Berlín es una ciudad donde las diferentes culturas se unen y se mezclan, lo viejo se funde con lo nuevo y donde la gente se apoya en el pasado para saltar adelante. Ese es el caldo del que beben las Hausbrauerei, cada una interpretando a su manera las influencias que les llegan desde las breweries americanas y mezclándolas con su propia visión de la herencia cervecera nacional.

En Berlín no cabe duda que la reina es la Pilsener, y vayas donde vayas los berlineses le rinden pleitesía ingiriendo jarras y jarras de Pilsener. Jarras y jarras de aburrida y cristalina Pilsener. Es casi una marca de identidad, y algunos locales más reconocidos se enorgullecen de su selección. Es el caso de Hopfingerbräu im Palais, un elegante restaurante situado a medio camino entre la Puerta de Brandenburgo y el Reichstag donde descansar después de una jornada de turismo. La Pilsener de barril que sirven es local y muy mimada tanto en su elaboración como en su servido. El resultado es una cerveza extremadamente transparente con una buena espuma, aromática muy agradable al paladar con un final fresco y amargo. Y no lejos de allí se encuentra la Gaffel Haus, otro enorme restaurante declarado como el templo del Kölsch, una variedad cuyas normas de elaboración son extremadamente estrictas. Pedid una buena Kölsh de barril para degustar unos tragos de aguas minerales en el que el protagonismo de las maltas otorga un ligero sabor a frutos secos acompañado de un fino aroma herbal.

Muro de Berlín
Muro de Berlín y, como no, cerveza

Pero bueno, si sólo habláramos de Pilsener acabaríamos rápido puesto que a simple vista no parece haber nada más… Pero bajemos las escaleras que conducen al interior del maravilloso Leibhaftig Hausbrauerei, un pequeño local coqueto donde el Señor Wanke pretende deleitarnos a base de tapas bávaras (no falta el afamado leberkäse, ni las notorias wurst de Franconia, ni el incomprendido sauerkraut) y una deliciosa Pilsener artesana. Destaca por su cuerpo turbio y porque el dulzor de las maltas deja lugar a la suave amargor de sus fragantes lúpulos. Bien vale la pena degustarla en jarra de cerámica, acompañada de los platillos bávaros y con una buena conversación: es una combinación de esas que hacen que el sol se ponga inadvertido mientras las jarras hacen la vez de metrónomo para las palabras que fluyen entre amigos y familiares.

Pero volvamos al centro, donde el elegante Meisterstück se proclama templo de la currywurst, el maná de todo berlinés que se precie y bocado que ningún turista debe dejarse perder. Pero la fama no es desmerecida: su parrilla sobre leña de haya da a su enorme selección de las mejores wurst nacionales ese toque especial que las hace casi incomparables. ¿Y qué mejor para acompañar esas fantásticas salchichas que una buena cerveza artesana? Por desgracia no disponen de cerveza de barril, pero lo compensan con una muy bien surtida carta de cervezas en botella, mayormente alemanas. Aquí es fácil encontrar la India Pale Ale de Wedding, un brebaje cobrizo agradablemente afrutado y levemente cítrico con un aroma marcadamente floral, o alguna de las creaciones del ecléctico Herr Schoppe.

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¿Y quién es Herr Schoppe? Para descubrirlo debemos acercarnos a uno de los barrios más carismáticos y multiculturales de Berlín. ¡Bienvenidos a Kreuzberg! Aquí el murmullo de gente en las calles es incesante y se puede encontrar un sinfín de propuestas gastronómicas que van desde las variopintas cocinas tradicionales de patrias lejanas a la fusión natural que surge de un lugar de encuentro. Y aparte de poder encontrar algunos de los mejores kebabs de la ciudad, Kreuzberg es el hogar de Bierkombinat, un alegre local que cuenta con el privilegio de ser uno de los primeros puertos donde desembarcan los barriles recién salidos de los fermentadores de Shoppebräu. De sus grifos brotan litros y litros de Pale Ales, IPAs, Dobles IPAs, Dunkels y Weiẞbiers con las que la afamada cervecera artesana experimenta. Una buena embajadora de sus excelentes creaciones sería la Roggen Roll, un caldo mestizo que busca su identidad entre las Porters y las Brown Ales. Su sabor es de asado, chocolate con un punto de café y algo de frutos rojos, como una deliciosa merienda a base de pan de cereales. Una sola pinta no es suficiente, y el ambiente del lugar invita a sentarse en la barra o en alguno de sus numerosos sofás y conversar con los parroquianos para entender que los contenidos de la jarra parecen inspirados en el espíritu variopinto y luchador de los habitantes del barrio. Salvo que sea día de fútbol, entonces es mejor unirse cual sardina al aforo y disfrutar del jolgorio y de las bromas que se gastan las dos aficiones rivales. Aquí no hay lugar para el desprecio o los insultos: se celebran las amistades, el deporte y la cerveza.

Hops & Barley de Berlín
Hops & Barley de Berlín

Sin embargo no nos podemos ir de Berlín sin mencionar Hops & Barley, local que se caracteriza por servir únicamente cervezas elaboradas en el mismo lugar y cuya Dunkel goza de una merecida fama, o a los valientes de Vagabund Brauerei que llevan a las calles de la capital alemana cervezas de marcado corte americano como su Hopasaurus Rex. No sólo de Pilsener vive el Berlinés, viene a demostrar ésta American IPA cuyo protagonista es el lúpulo, otorgándole un fresco aroma herbal que da paso a un sabor intenso y amargo, levemente ágrio, compensado por un punto suave de naranja. Una propuesta refrescante que no queda deslucida por las gélidas temperaturas del invierno germánico.

Berlín es una ciudad peculiar. Es una ciudad que busca romper la rigidez y la intimidante magnitud de sus monumentos con el cálido latido de una sociedad inconformista, alegre y dispuesta. En Berlín hay ganas de vivir, de disfrutar, de levantar la voz y hacer del mundo un lugar mejor ya sea a través del arte urbano, la literatura, la música o la comida. En Berlín el arte es el rey, y la cerveza artesanal pide paso en la corte.

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Texto y fotos: Jordi Roura

#alemania#Berlin#Europa

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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