Benarés, la Ciudad de la Luz

Existe un lugar en India al que todos los fervientes devotos del hinduismo en sus múltiples manifestaciones acuden a celebrar el ocaso de su vida. Se llama Benarés (en sánscrito, Varanasi) y se encuentra en la confluencia de los ríos Varuna y Asi, a orillas del sagrado Ganges.

Benares @Doris Casares
Benares @Doris Casares

Allí, cientos de sadhus (sacerdotes o santones hindús), enfermos y ancianos que se encuentran en el último tramo de su existencia peregrinan hacia la misma dirección, para realizar sus ultimas plegarias y abluciones en las aguas sagradas de la Madre Ganga, entre vacas, búfalos, perros, cabras, monos, pescadores, mujeres haciendo la colada y niños que ríen y juegan alegremente mientras se bañan en el río, aparentemente ajenos a todo lo que sucede a su alrededor.

Abluciones en el Ganges @Doris Casares
Abluciones en el Ganges @Doris Casares

Varanasi es la ciudad más antigua de India y presume de ser una de las más ancestrales del mundo. Se ha llegado a especular incluso diciendo que de las aguas del Ganges a su paso por la ciudad, con uno de los mayores índices de contaminación por metro cúbico y no apta en absoluto para el baño, podría surgir una de las teorías del origen de las vacas locas. Y es que al otro lado del agua, un fondo totalmente opaco se encuentra poblado por los cientos de cadáveres que diariamente se arrojan al río desde los crematorios de la ciudad.

Varanasi es una ciudad mágica durante la noche, cuando cientos de pequeñas ofrendas en forma de velas flotantes con flores de loto a su alrededor se deslizan suavemente y se dejan arrastrar por la corriente del sagrado Ganges, mientras los sacerdotes celebran sus rituales en honor a Shiva, el dios de la destrucción al que hace honor toda la ciudad, al son de cánticos sagrados y ofrendas místicas de fuego. De día, el panorama se vuelve sobrecogedor, cuando la luz del espectacular amanecer sobre el Ganges desvela la función real de las hogueras y las transforma en auténticas piras funerarias al aire libre, donde todavía pueden apreciarse los restos de los cadáveres que continúan quemándose entre las brasas desde la noche anterior.

Ofrenda de loto @Doris Casares
Ofrenda de loto @Doris Casares

Nos alojamos justo al lado del Manikarnika ghat, donde este tétrico espectáculo tiene lugar durante las 24 horas del día. Estamos tan cerca que el olor de los cuerpos quemados se cuela durante la noche por las rejillas de las ventanas de nuestras habitaciones, resultando bastante inquietante y complicado conciliar el sueño. Creo que me paso casi las dos noches sin poder dormir, a pesar de que el agotamiento físico de mi cuerpo ha llegado al límite, pero mi mente es incapaz de descansar ante tal atroz panorama.

Ninguna ciudad del mundo convive diariamente con la muerte tan de cerca. Tampoco parece posible que todos los estómagos sean capaces de resistir a la visión sobrecogedora de caminar por las angostas e infestas calles al lado de los cadáveres, mientras esa fuerza arrolladora llamada vida continúa latiendo con más intensidad si cabe al otro lado, en forma de vendedores de seda y de pashminas, conductores de rickshaws y todo tipo de chiringuitos de comida ambulante con las especialidades del lugar como samosas, thalis, chapati y leche fermentada. La mezcla de olores es indescriptible.

Ghat en Benares @Doris Casares
Ghat en Benares @Doris Casares

En Varanasi, todo lo que habíamos observado, escuchado, sentido y saboreado hasta ahora se agudiza hasta su punto máximo, no se sabe muy bien si como consecuencia del agotamiento físico y emocional de haber llegado a la etapa final del viaje, o bien porque tenemos ya nuestro cinco sentidos a flor de piel y cualquier detalle, por nimio que parezca, es capaz de poner en alerta a todo nuestro sistema nervioso.

Por la mañana, muy temprano, cogemos una barquita de pescadores que nos transporta durante dos horas con la bruma del amanecer a través de un paisaje surreal por las orillas infestas del Ganges, a las que alrededor de 60.000 devotos acuden diariamente a realizar sus rituales y abluciones en el río sagrado en el cual, además de los restos de cenizas y partes del cuerpo humano que no se pueden quemar en las piras -como las caderas de las mujeres y las rodillas- se arrojan directamente aquellos cuerpos considerados como “puros”: los sadhus, los leprosos, las mujeres embarazadas y los bebés. Se queman una media de 130 cadaveres al día, un cuerpo tarda unas 3 horas en quemarse y cuesta unas 3.000 rupias (alrededor de 50 euros), “not too expensive”, nos cuenta nuestro guía en el crematorio. Prohibido sacar fotos de las cremaciones, permitido sentarse y mirar el ritual. Prohibido llorar.

Amanecer en el Ganges @Doris Casares
Amanecer en el Ganges @Doris Casares

Varanasi es la ciudad de la vida y de la muerte, la ciudad de la luz y de la oscuridad. Una vez más, India llevando la contradicción a su máximo extremo. Abandonamos nuestro destino final acompañando al último cortejo funerario, transportado a brazos hasta el Ganges por la casta de los intocables, que entre cánticos acompañan en su último camino al difunto hacia el que, se supone, será su cierre definitivo con el ciclo de la vida y su entrada en la la eternidad, quedando su alma liberada de toda culpa y ataduras, y pudiendo descansar en paz para siempre.

sidebar:ciudad:benares

Continúa leyendo la serie 'India'Jodhpur, la ciudad azul de las especiasDelhi, puerta de entrada a la India  

#asia#benares#ganges#India

Publicado por Doris

Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas (Michael Ende)
4 comentarios
  • Qué visita más intensa, Doris… Me puedo hacer a la idea gracias a la fantástica descripción, pero me pregunto si… ¿Estás contenta de la experiencia de visitar Benarés, o te la hubieras ahorrado si llegas a saber que las sensaciones iban a ser tan fuertes?

  • Hola Manuel, la verdad es que fue breve (apenas 3 días por allí) pero muy intenso. Y con respecto a tu pregunta, sí, repetiría y sin dudarlo. Creo que India, y más en concreto Benarés, es una experiencia que por la que todo viajero debería pasar algún día si tiene la oportunidad y las ganas/fuerzas. Saludos

  • Benares o Varanasi siempre animo a un extranjero. Como un lugar mas santa del hinduismo, cada dia miles de hindues acuden a banarse o purificarse desde las primeras horas del sol y la salida del sol es algo que no tiene explicaciones. Con la puesta del sol hay muchedumbre en la orilla del rio Ganges para ver la ceremonia de arti. En mi opinion en Varanasi, uno puede sentir espiritu verdadero. Sin ver esta ciudad fundada por Dios Siva viajes a la India es incompleto.

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