Qué ver en Ginebra: Ginebra y el lago

Qué ver en Ginebra: Ginebra y el lago

Faltan pocos minutos para que den las nueve de la mañana de este viernes, o quizá ya es sábado; las aguas del lago Ginebra están a punto de explotar, de abajo a arriba, y una enorme columna de agua ascenderá fulgurante hasta los 140 metros. Lo hemos visto en incontables fotos, sale en todas las guías de viajes, pero más importante, nos lo cuentan nuestros amigos ginebrinos que nos acompañan hoy en el muelle, justo delante de donde va a suceder, también ellos expectantes. Apenas quedan unos segundos, qué nervios, poca broma: puntualidad suiza.

Una tubería de 16 metros de diámetro sumergida en el lago proyecta 500 litros por segundo a una velocidad de 200 km/h, hasta los 140 metros de altura. ¡Buenos días Ginebra! Imagina que tu ciudad celebrara así de alegre cada mañana, imagina que pudieras contemplarlo casi cada mañana de tu vida: seguro que te engancharía.

Como tantos otros inventos célebres, el Jet d’Eau del lago Ginebra –pero nosotros lo llamaremos chorro de agua del lago Ginebra, en este lenguaje nuestro a veces tan poco elegante–, fue creado por accidente. En el siglo XIX, cuando las máquinas de la central hidráulica pertenecientes a la empresa SIG (Services Industriels de Genève) se paraban por la noche, iban acumulando una presión que había que liberar: solución, expulsar el agua en el lago generando una primera columna de 30 metros en dirección al cielo.

Esta curiosa fuente primero generó sorpresa y curiosidad en los ciudadanos, luego aceptación e incluso agrado que rápidamente derivó en costumbre y orgullo. Ginebra ya tenía su símbolo. En 1891, las autoridades decidieron convertir el chorro de agua ginebrino en una atracción turística y para ello lo movieron a un emplazamiento más céntrico y lo hicieron subir más alto, hasta 60 metros. Y sesenta años después, se instaló la infraestructura para elevar la columna hasta los 140 metros actuales.

Pero esta tecnología moderna no implica una automatización completa: el encendido del chorro de agua del lago Ginebra se sigue realizando de manera manual, entre las 7h y las 23h en verano, o de 9h hasta el atardecer en primavera y otoño, o de 10h a 16h en los meses invernales. Son los guardianes del jet, un equipo de cinco ginebrinos jubilados, quienes se turnan para pulsar el botón. ¿Sabías que lo hacen con el máximo orgullo y que hay lista de espera para acceder a una plaza? Uno de estos señores reconoce que ha podido ver cumplida la ilusión de su vida al jubilarse, con la fortuna además de sólo haber tenido que esperar seis meses para conseguir un puesto: por suerte, hay cierta rotación entre los guardianes, por causas naturales.

Sus ojos y experiencia son indispensables: si hay el más mínimo viento que sople en dirección a tierra, o la temperatura baja por debajo de los cero grados, el chorro tiene que ser parado; y cuando las condiciones óptimas quedan restablecidas, de nuevo se pulsa el botón y vuelve a operar.

Podremos contemplar el jet de agua a poco que nos acerquemos al lago, por ejemplo desde cualquiera de los paseos de Ginebra que lo rodean, ya que podemos imaginar que esta enorme columna de agua no pasa del todo desapercibida.

Pero el mejor sitio sin duda para contemplar el encendido del jet de agua de Ginebra se encuentra muy cerca del faro y en las proximidades de los Bains des Pâquis, unas antiguas instalaciones de baños y sauna/hammam con una fantástica terraza donde desayunar o comer una fondue de quesos al lado del lago. Simplemente, estad atentos al reloj para no perderos el encendido.

Un paseo trepidante en bote por el lago Ginebra

Hay más experiencias emocionantes esperándonos en el lago Ginebra, como por ejemplo alquilar uno de los botes de Geneva Boats y surcar las aguas del lago a toda velocidad de la mano de nuestro chófer, mientras ponemos la música a tope, bailando y disfrutando de las oportunidades que nos da la vida. ¿Te imaginas celebrando una fiesta así en medio del lago Ginebra?

Y para intentar ser un poco ginebrinos, lo mejor es que nos llevemos un poco de pan, queso, snacks, vino y champagne a bordo.

Bain Bleu, los baños árabes de Ginebra

Otra opción muy recomendable es acercarnos hasta los baños árabes Bain Bleu, que también se encuentran a orillas del lago Ginebra, en la misma ciudad y con fácil acceso a través del transporte público. En la primera planta de sus instalaciones tendremos una zona de ocio con piscinas de agua templada, cascadas, jacuzzis, sauna, baño turco y una gran piscina climatizada exterior. Pero es en la planta inferior donde accederemos al hammam, los baños árabes que siguen la tradición original y que están desplegados en un enorme espacio dividido en áreas fría, templada y caliente, de masajes, salón de té, salas de descanso, etc. En este espacio podremos perder fácilmente la noción del tiempo…

Bain Bleu de Ginebra

Las actividades relacionadas con el lago Ginebra forman parte de una completa agenda de actividades de ocio en Ginebra especialmente orientada a parejas y denominado #fuelfortwo (energía para dos), donde se destacan los aspectos relacionados con los colores azul (lago Ginebra, spa y wellness, deportes, etc.), verde (parques, viñedos, cicloturismo, etc.) y rojo (arte y museos, pubs y restaurantes, nightlife) que ofrece Ginebra para una perfecta escapada para dos. Más información en la web de GenevaLive Tourism.

Continúa leyendo la serie 'Qué ver en Ginebra'Qué ver en Ginebra: el Museo de la Cruz Roja Internacional  

#Europa#fuelfortwo#ginebra#lago#spa#suiza

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
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