Un paseo por Ibiza

Un paseo por Ibiza

Es curioso, de un tiempo a esta parte me tomo los viajes de otra manera, y el deseo de ver lo máximo posible o la inquietud de volcar mis experiencias en el blog no están tan presentes como antes. Observo la luz y el paso del tiempo, aprecio más los detalles mundanos del destino y la vida representada en los decorados y en las personas con las que me cruzo en el camino, y me imagino lo que sería irme a vivir allí; y parece que cuantas menos preconcepciones y expectativas meto en la mochila al partir, más disfruto de la experiencia.

Así descubrí Ibiza a principios de abril, gracias a una colaboración con American Express fruto de la cuál publiqué un artículo sobre lugares que visitar en Ibiza en primavera en su portal Latitud Amex. Si buscáis ideas para vuestro próximo viaje a Ibiza, creo que es un artículo ameno e informativo sobre una isla que parece que sólo llama la atención en verano, cuando tiene mucho que ofrecer durante el resto del año.

Si anhelaba un destino tranquilo e inspirador, parece que no pude haber escogido mejor, junto con la Mahón de mi anterior viaje: sin apenas turistas en abril, Ibiza se desperezaba lentamente del letargo invernal, y las calles de su barrio medieval, Dalt Vila, estaban desiertas a excepción de algunos gatos callejeros que contrastaban con el blanco de las casas, o por unas pocas obras en comercios y locales que poco a poco iban acondicionándose para la temporada veraniega. Pasear en silencio por estas callejuelas empredradas al caer la tarde, con vistas al puerto de Ibiza e incluso a Formentera desde lo alto del Baluarte de San Jordi, aplacan el estrés más persistente.

Calles de Dalt Vila, Ibiza

Murallas de Ibiza

El descenso a la Ibiza a pie de mar lo llevé a cabo por las estrechas arterias de La Marina, uno de tantos barrios pescadores humildes en un tiempo, pintorescos hoy día, con esas vistas de ropa tendida zarandeada por la brisa marina que tanto nos gustan a los forasteros.

Calles de Dalt Vila, Ibiza

Encontré cierto ambiente en sus calles más céntricas y comerciales, en el Paseo de Vara de Rey y en la Plaça del Parc, donde pude sentarme en una de sus terrazas a contemplar tranquilamente la caída de la tarde y el devenir de la gente con sus quehaceres y sus compras, y los críos jugando o de camino a casa con sus padres.

Plaça del Parc, Ibiza

Vara de Rey, Ibiza

Las fachadas coloridas de Vara de Rey, junto con la estatua del malogrado general al que fue dedicado el paseo hace poco más de un siglo, hablan de un pasado colonial relacionado con la Guerra de Cuba muy lejano ya en el tiempo y el espacio, apenas una curiosidad más para un visitante que está más interesado por el conjunto que por los detalles.

Fachadas de Vara de Rey, Ibiza

Ropa de Ibiza

A la mañana siguiente, me acerqué en coche hasta el Hipódromo de Sant Jordi en Sant Jordi de Ses Salines, un pueblo a unos 3km de Ibiza y en donde los sábados tiene lugar el célebre mercadillo de Sant Jordi. En esta feria de segunda mano cualquiera puede poner a la venta sus trastos de casa, por muy olvidados, extraños y viejos que sean, y más que una buena ocasión para comprar, puede suponer un entretenido rato en el que distraerse descubriendo los enseres más variopintos. Además, el ambiente es bastante animado.

Mercadillo de Sant Jordi

¡Qué sería de un fin de semana en Ibiza sin visitar alguna de las calas de la isla mediterránea! No me lo hubieran perdonado en casa, así que en una ruta en coche breve de tres horas me acerqué hasta el pequeño pueblo de Es Cubells, al suroeste de la isla, donde se encuentra una característica iglesia de estilo arquitéctonico rural típico de la isla y desde donde pueden contemplarse unas vistas magníficas del litoral ibicenco.

Iglesia de Es Cubells, Ibiza

Vistas al litoral ibicenco

Y para la última parada de mi breve viaje, qué mejor que la Cala d’Hort, con una playa de arenas claras y aguas turquesas con vistas a la enigmática isla de Es Vedrà, una roca inhabitada donde se dice que han ocurrido hechos inexplicables (y no me refiero a su aparición en la portada del disco Voyager de Mike Olfield).

Cala d'Hort, con vistas a Es Vedràs
#Baleares#españa#Europa#islas#mahon#menorca

Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
2 comentarios
  • Vivo en un pueblo marinero, muy turístico, también blanco,como todos los de la costa Andaluza. Cuando llegué a Ibiza me recordó muchas cosas, sus calles llenas de gente, animadas, vistosas, llenas de color, la alegría propia de la gente de vacaciones.Por este lado se parecía mucho a mi pueblo,sin embargo había algo distinto,algo que echaba en falta, tardé en darme cuenta, era el olor. El olor del mediterráneo y del Atlántico son distintos, muy distintos. Y una vez en la playa, el color. El color del mar también es distinto, muy distinto. Sin embargo amo los dos. Volveré

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