Király, los otros baños termales de Budapest

La abundancia de aguas medicinales en Budapest no tiene parangón en ninguna otra ciudad. Las aguas termales en el lado de Buda fueron utilizadas ya por Celtas y Romanos, quienes construyeron las primeras termas del lugar. Después, bajo la dominación turca del siglo XVI los baños volvieron a cobrar importancia, y algunos aún existen y son funcionales a día de hoy. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando se popularizó su uso y se comenzaron a construir la mayoría de los baños que podemos encontrar actualmente en la perla del Danubio.

Baños de Budapest


Existen en Budapest 123 piscinas termales y 400 piscinas minerales provenientes de 14 fuentes. Las aguas sulfurosas provenientes de los aledaños de la Isla Margarita son en su mayoría aguas calcáreas terapéuticas, y alimentan gran parte de los baños de la ciudad. Son unos 20 centros termales los que ofrecen la posibilidad de poder disfrutar de estas aguas saludables, siendo los baños Gellért los más famosos (o al menos los más turísticos) sin duda.

En este artículo os proponemos unos baños menos conocidos, más arriesgados si se puede decir, pero definitivamente más auténticos y con cuatro siglos de historia a sus espaldas.

Baños Király
II. Fo utca 82-86

Baños Király

Son los baños turcos más antiguos de la ciudad, y también los más pequeños. Tan pequeños son que pasan fácilmente desapercibidos caminando por Fö utca, por lo que tras pasar por el renovado edificio de Asuntos Exteriores de la misma calle, hay que mirar a la derecha para ver un pedazo de la cúpula turca. El edificio anexo es una vieja casa pintada de verde chillón, como si los vapores de los baños hubieran hecho florecer tanto la vegetación de alrededor como esta casa.

Király es uno de los pocos baños de Budapest que no tiene su propia fuente de agua termal. Los turcos lo construyeron en 1565 porque querían unos baños ubicados dentro de los muros de la ciudad en el caso de que ésta fuera sitiada. Transportaron para ello agua del área alrededor de los baños Lukács a través de una tubería de madera de pino.

Construidos entre 1566 y 1570 bajo las órdenes del Pasha Arshlan y el Pasha Sokoli Mustapha, su sucesor, son similares en estructura a los baños Rudas, pero en menor escala. Aunque el aforo está limitado a 80 personas, el espacio parece más apropiado para la mitad. Esto también es indicativo de que es mejor acudir con reserva.

Los hombres pueden entrar los lunes, miércoles y viernes; las mujeres, los martes, jueves y domingos. En los días de acceso masculino, los baños son un popular sitio de encuentro gay, por lo que si eres hetero es mejor acudir con mente abierta y grandes dosis de tolerancia.

Los vestuarios se encuentran en la segunda planta; las duchas, en la primera, y no hay que olvidar champú y gel, ni tampoco toalla por precaución. La estancia máxima es de dos horas en días laborables, y hora y media en festivos.

El interior del edificio es fascinante, parece una gigantesca mezquita. El vapor no permite mucha visibilidad, y la fuente de luz son unos pequeños agujeros en la cúpula, como en los baños Rudas. Los baños están en la primera planta. Nada más entrar, encontramos la sauna, llamada Hõlégkamra (cámara de aire caliente). A los baños se accede a través de una pequeña entrada en dirección a la cúpula. El edificio es octogonal, con la piscina siguiendo las formas redondeadas de la cúpula, y bajo cuatro arcos veremos bancos donde sentarnos tras un baño caliente. Bajo los otros arcos hay pequeñas piscinas que alojan un máximo de cuatro personas cada una. Una de ellas es extremadamente caliente (40º C), mientras que otra contiene agua bien fría para contrastar tras la sauna.

La sauna o baño turco (hamman) se encuentra bajo una de las cúpulas adyacentes a la principal, y se accede a través de una pequeña entrada; aunque parezca imposible, todavía es más oscura y tiene más vapor que la piscina grande.

Siéntate a un lado de la piscina grande, cierra los ojos y escucha el murmullo de las conversaciones a tu alrededor; relájate, no habrá más turistas aparte de ti. En estos baños no hay nada más que hacer que hablar y relajarse, y si no sabes hablar húngaro, no te queda otra que relajarte. Hay tanto vapor en el aire y la luz solar llega tan ténue que no hay lugar a partidas de ajedrez como en los impresionantes baños Széchenyi, pero este también es parte de su encanto.
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Urls de interés:
http://www.budapestinfo.hu/es/lugares_para_visitar/balnearios

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."
2 comentarios
  • Sobre la parte del post: “En los días de acceso masculino, los baños son un popular sitio de encuentro gay, por lo que si eres hetero es mejor acudir con mente abierta y grandes dosis de tolerancia”
    ¿Por qué alguien que no es gay tiene que tener la “cabeza abierta” al estar con gays, o por qué “tolerancia”??? Para que veas lo discriminatorio que suena lo que escribiste, reemplaza gay por “negro” o “judio”…
    Creo que eres tú quien tiene que abrir la cabeza.

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