FOAM, Museo de la Fotografía de Amsterdam

FOAM, Museo de la Fotografía de Amsterdam

Hace algunas semanas, el Museo de la Fotografía de Amsterdam (FOAM) exponía la obra de dos autores cuyas preocupaciones, motivos, estilos y lenguaje no podrían estar más alejados entre sí, pero que combinadas en un mismo espacio ofrecían una experiencia fascinante y mucho más enriquecedora que por separado.

Hiroshi Sugimoto (Japón, 1948-) posee una dilatada carrera que comenzó en su tierra natal a primeros de la década de los 70 del siglo pasado, y que ha continuado desde entonces a caballo entre Tokyo y Nueva York. Rápidamente ganó reputación internacional en el ámbito de la fotografía artística y conceptual, con una obra centrada en temas trascendentales como la percepción del tiempo y la comunicación de conceptos a través de un medio representacional y subjetivo como es la fotografía. Sus imágenes realizadas en película en blanco y negro y con cámaras de gran formato conllevan muchísimo trabajo detrás, así como sus enormes copias realizadas con maestría y a la manera tradicional, con ampliadora y en papel baritado; Sugimoto ha articulado su obra en varias series desarrolladas durante décadas, las más famosas de las cuales han recorrido los museos y galerías de medio mundo bajo el nombre conjunto de ‘Black Box’. Tuve el enorme privilegio de poderlas contemplar en el Museo de Fotografía (FOAM) de Amsterdam.

Seascapes, Hiroshi Sugimoto

La serie ‘Seascapes’ (paisajes del mar) es quizá una de las más poéticas y conmovedoras. Partiendo de fotografías radicalmente simples, en las que el horizonte divide a partes iguales el cielo y el mar, sin embargo podemos contemplar una variación exquisita de tonos y luces, a veces con un horizonte claramente delimitado, otras veces difuso tras una densa capa de niebla; en ocasiones destaca el mar, en otras el cielo –ambos infinitos– fotografías tan diferentes entre sí que cuesta creer que todas ellas se componen de los mismos elementos: mar, horizonte y cielo. Estas fotos nos insinúan la vida y la muerte presentes en todo momento, nos susurran la belleza y el misterio de nuestro mundo, nos hablan de aquellas escenas que suceden a diario y que lamentablemente no podemos contemplar; difuminan la línea entre historia y eternidad, representación y abstracción, y el mismo Sugimoto sugiere que con ellas quiere presentar imágenes tan puras y prístinas como las que pudo haber contemplado algún antepasado nuestro hace miles de años.

Portraits, Hiroshi Sugimoto

En la serie llamada ‘Portraits’, Hiroshi Sugimoto se sirve de figuras de cera de célebres personajes de la historia de la humanidad para retratarlos como si él (y nosotros) hubiéramos estado presentes en el momento de captar sus imágenes más reconocidas e icónicas. Se nos presenta fotos de Fidel Castro o de Vladimir Lenin, también una espectacular sucesión de fotografías de Enrique VIII y sus seis esposas; y parece que estamos contemplando las expresiones y casi tocando la carne de personas vivas, pero al mismo tiempo sabemos que no es real, que son meras representaciones y el blanco y negro en el que se nos muestran estas fotografías de impecable ejecución también nos aporta una capa de separación –pues nuestros ojos ven el mundo real en color–. Algunos encontrarán simbolismo y reflexión sobre el papel de la fotografía y los valores que comunica nunca originarios de una realidad objetiva, mientras que otros quedarán fascinados por la exquisitez de las ropas y la iluminación y las expresiones faciales de las figuras de cera que parecen respirar.

En otra serie de Sugimoto famosa, ‘Theaters’, se nos muestra una pequeña selección de las fotografías que el autor japones ha ido realizando desde 1976 desde la platea de cines de medio mundo, y en donde toma una única exposición de larga duración –justo de la duración de la película– resultando en una presencia humana que se desvanece por completo, y destacando un característico e intenso recuadro blanco central donde se proyectaba la película y de la que no ha quedado más rastro en su transitar de las escenas, como sucede con las personas, con las historias, con los recuerdos.

En cambio en la serie ‘Dioramas’, el fotógrafo cuestiona de nuevo la idea de qué es ficción y qué es real capturando decorados de paisajes clásicos montados en el Museo de Historia Natural de Nueva York con animales disecados; decorados que nos da la impresión de ser auténticas escenas de la naturaleza, ubicadas en un tiempo indefinido; escenas llenas de vida confeccionadas a partir de cosas inertes.

Dioramas, Hiroshi Sugimoto

Ren Hang

La obra de Ren Hang se encuentra en las antípodas de la del japonés; el joven chino entró en la fotografía por puro aburrimiento a los 17 años, tomando fotos de desnudos de sus amigos. Eran instantáneas frescas, irreverentes, imaginativas y llenas de vitalidad que con los años le trajeron una legión de seguidores junto a muchos problemas con las extremadamente conservadoras autoridades chinas, pero también el reconocimiento internacional. Aún así, Ren era un tipo infeliz que de vez en cuando manifestaba su deseo de morir pronto, deseo que cumplió al suicidarse hace escasamente un mes a la temprana edad de 29 años. Muchos le echarán de menos, y probablemente acabará convirtiéndose en un icono de la cultura china del siglo XXI de todos modos. En el momento de su desaparición, Ren Hang tenía sendas exposiciones de su obra ‘Nudes’ en Estocolmo y en Amsterdam.

Ren Hang, exposición póstuma en el FOAM

La mayoría de su obra se compone de fotos de desnudos de jóvenes mayormente chinos, mostrando una belleza y una desinhibición que sorprendieron a propios y a extraños. Junto a los cuerpos desnudos muchas veces entrelazados a veces aparecían frutas, flores o animales como serpientes o pulpos, utilizados como metáforas o accesorios imposibles, divertidos o directamente absurdos. Los amigos y luego modelos posaban en muchas ocasiones en posturas complejas y elaboradas, creando unas composiciones muchas veces fascinantes y sorprendentes. Ren utilizaba cámaras simples y recurría al uso del flash con profusión, y con todo ello buscaba romper los tabúes asociados al cuerpo desnudo, a las relaciones humanas y a los estereotipos sexuales.

Sus fotografías despreocupadas y provocativas desafiaban la tradicional moral china que todavía gobierna una sociedad altamente conservadora. Por ello su trabajo fue frecuentemente censurado en su país, aún cuando él insistía en que no pretendía desafiar a nadie y que su obra no cargaba ninguna connotación política, ni explícita ni oculta.

Ren Hang también escribía poesía: eran textos que orbitaban alrededor de la identidad y del sexo, del amor, de la añoranza, de la vida y de la muerte. Una vez desaparecido el artista, su legión de seguidores (contaba con más de 260.000 solamente en Instagram) quizá conserven y hagan germinar la semilla de un cambio en la sociedad china hacia formas más abiertas y tolerantes.

En esta visita a Amsterdam me alojé en The Student Hotel, un fantástico hotel ubicado a 3 paradas de metro del centro de Amsterdam y que aúna un ambiente estudiantil con una amplia gama de servicios para el cliente turista. Podéis saber más del hotel y de la experiencia de irse a vivir a Amsterdam –y residir en él– en esta entrevista.

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Publicado por Manuel Aguilar

"Viajar es uno de los mejores caminos para encontrarse a uno mismo."

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