Cayo Hueso y la isla cautivadora (II)

Llegamos a Captiva Island, una pequeña isla que alberga una exclusiva zona de mansiones residenciales, todas ellas con playas privadas. Son alrededor de las tres de la tarde y empieza una de las frecuentes tormentas tropicales que en esta estación del año suelen ser diarias a estas horas. Nos recibe una franja kilométrica de playas impresionantes de arenas finas y blancas, todo el paisaje es caribeño. Había leído que esta isla cautiva – como su nombre bien indica – a todo el que la visita, pero no imaginaba hasta qué punto hasta llegar aquí y ver los paisajes llenos de encanto y misterio.

Cayo Hueso @Ibiza Rodriguez
Cayo Hueso @Ibiza Rodriguez

Al igual que los canales de Venecia y la doce vita de Nápoles fueron trasladados desde Italia a Coral Gables (Miami) y Naples por millonarios soñadores, la isla de Captiva se identifica nada más llegar por sus semblanzas con el paraíso tropical del Caribe y con el encanto exótico de Bali, traído desde el otro lado del Atlántico por estas mismas ensoñaciones. Construcciones caprichosas y llenas de colorido dibujan la personalidad de esta isla, apenas visitada por los turistas, y situada en un encuadre privilegiado del Golfo de México. Si algún día alguien busca perderse en lo más remoto del planeta esta es, sin lugar a dudas, una de las opciones más recomendables.

Key West @Ibiza Rodríguez
Key West @Ibiza Rodríguez

Buzones de colores, donde los flamencos ocupan un lugar preferente – es el ave que representa al estado de Florida – y todo tipo de vegetación dan la bienvenida a unas mansiones impresionantes con vistas a las cálidas y transparentes aguas del golfo de México.

Dry Tortuga @Ibiza Rodríguez
Dry Tortuga @Ibiza Rodríguez

En el embarcadero de Andrew Rose acudimos a nuestra última cita a bordo del Dolphin Watching, a la caza y captura de los seres acuáticos más entrañables y queridos por la naturaleza: los delfines. Un grupo de cinco delfines y dos crías se acercan a estribor dando brincos al compás del barco y ofreciendo un espectáculo maravilloso y singular, perfectamente sincronizado con el ritmo de las olas del mar. Y cantamos para que el baile de los delfines continúe y no ponga fin a esta inolvidable aventura al otro lado del océano.

Publicado en: Revista Nuestro Tiempo, octubre 2008, nº652

Continúa leyendo la serie 'Viaje a Estados Unidos'Cayo Hueso, el rincón favorito de Hemingway (I)EE.UU. obliga a rellenar un formulario por Internet para entrar al país  

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Publicado por Doris

Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas (Michael Ende)
1 comentario
  • me ha gustado mucho: muy refrescante. quizá la presencia de las mansiones le haya quitado algo de encanto, pero aún así, apetece.
    enhorabuena!

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